03 abril 2013

CRUDA REALIDAD



¿Hacia dónde nos encaminamos?

Además de las negativas consecuencias que está dejando la crisis económica en un gran número de países; en el nuestro, estamos asistiendo sin valorarlo en su justa dimensión, a una realidad en la que se premia al defraudador protegiéndolo con amnistías fiscales que le permiten legalmente “blanquear” ingentes cantidades de dinero que tenían oculto en paraísos fiscales. Permanecemos impasibles ante los políticos corruptos a los que sus colegas de partido amparan y defienden a capa y espada, acusando del mismo desaguisado a otros políticos de distinta línea de pensamiento como si eso fuera una justificación o le otorgara patente de corso. ¿Pero, esto qué es? ¿Es que vamos a seguir eternamente en esa línea, permitiéndole todo tipo de desmanes a unos “jetas” a los que nada les importa el bienestar de los ciudadanos que le pagan unos suntuosos sueldos puestos por ellos mismos sin que nadie les diga nada? ¿Hasta dónde vamos a llegar?

¿Quién ha sido el desalmado que ha borrado del Diccionario de la Lengua  Española la palabra ”dimisión” para que no se pueda llevar a la práctica?

La corrupción política en nuestro país ha sido una constante desde la aprobación mayoritaria de nuestra Constitución en el año 1978; que, hasta nuestros días, ha ido pervirtiendo el descafeinado y enclenque sistema democrático que con ella nos dimos los españoles y debilitando progresivamente la confianza de los ciudadanos en las instituciones y sus  representantes políticos a los que miran con ojos de merecida desconfianza, logrando que, día a día baje su calificación y respeto.

El progresivo índice de percepción ciudadana en nuestro país sobre la corrupción, deja bien claro el menguante grado de confianza que despierta nuestra clase política y el escaso interés que cada convocatoria electoral despierta entre los votantes.

¿Por qué ocurre esto?  Si el ciudadano pierde la confianza en sus representantes políticos, se pierde la esencia de la democracia. ¿Qué futuro nos espera?
Este presente lleno de “goteras salvables”, aunque no nos guste, es la base del futuro. De nuestro futuro y del de nuestros descendientes. ¿Qué vamos a hacer con él? ¿Seguiremos con más de lo mismo pero de peor calidad?

La corrupción, se ha enquistado en España, precisamente, por falta de control por parte de la autoridad competente y por exceso de pasividad ciudadana, que, hasta ahora, la ha estado observando como el que ve llover a través del cristal de la ventana de su cuarto y, como no se moja, pues no le afecta lo que le está pasando a los transeúntes que caminan por su calle sin paraguas. Esa apatía ciudadana al respecto, esa pasividad con la que hemos “dejado hacer” a los políticos sin ningún control, nos ha conducido a la bochornosa situación en la que nos encontramos.

La llegada de la II República a España, logró un considerable prestigio y merecido reconocimiento internacional por su Constitución que, nos situó a un nivel bastante alto. Con la llegada de la democracia (después de la larga dictadura), durante los primeros años de la misma (bastantes), logramos el mayor de los reconocimientos y admiración hacia nuestros representantes y pueblo en general (el mayor y más alto de nuestra historia conocida) por parte de muchos, Muchísimos países que veían en nosotros un ejemplo a seguir; lo cual, era digno de encomio.
Hoy, desgraciadamente somos el hazmerreír y la mofa de esos y otros muchos países que nos ven con ojos de desconfianza y desdén, en más de un caso; solo tenemos que ver cómo nos tratan en la propia Unión Europea de la que formamos parte activa en toda su extensión y, qué concepto tienen de nuestros representantes politicos. ¿Cómo hemos podido llegar hasta este punto?

La larga lista de corruptos “casi intocables”, pero sí responsables de distintas tropelías que pululan por toda la geografía hispana en todas las Administraciones, nos ocuparía más tiempo y espacio del que procede en éste caso; pero en la actualidad, sí, son varios cientos de políticos encausados en España por casos de corrupción política, y, muy escasos los casos en que han presentado la dimisión voluntaria de sus cargos como representantes públicos, conservando el escaño (la poltrona) y los privilegios que conlleva, entre los que se encuentra el de seguir cobrando el sueldo sin dar golpe; y, sin embargo, en nuestro país, cuanto mayores son los partidos políticos, mayor es el número de corruptos que albergan,  y, menor el de casos en los que se le piden responsabilidades desde dentro del propio partido. ¿Por qué será?

Confiaremos en que como tenemos una primavera tan lluviosa, afloren “todos“ los corruptos ocultos y salgan a la luz sus fechorías para que puedan ser puestos ante la Justicia, que es la que debe aplicarle la receta adecuada para poner fin a sus “actividades” y frenar sus ímpetus de ambición ilimitada.

El aumento de la pobreza generada en España como consecuencia de la crisis fuertemente enraizada, nos puede hipotecar el futuro si sigue cabalgando a lomos de la pasividad ciudadana y de la impunidad que se le otorga a los defraudadores y corruptos que campan a sus anchas y han aprovechado la oportunidad para llenarse los bolsillos.
¿Vamos a seguir permitiéndoles semejante desaguisado?

La corrupción está empeorando a pasos agigantados en nuestro país hasta tal punto, que, la población tiene la impresión de que existe impunidad para los corruptos, y de que, la corrupción en España es un grave, pero que muy grave problema que despierta la pérdida de confianza para la inversión extranjera que tanto escasea en estos momentos y, tanto la necesitamos para ayudarnos a salir del atolladero económico en el que estamos metidos. ¿Inconscientemente?

Si seguimos permitiendo todas esas arbitrariedades, tolerando la presencia de tantos chorizos, ineptos, inútiles e irresponsables al frente de los destinos de nuestra sociedad, muy pronto caeremos en una corrupción irreversible que sería la peor de todas las corrupciones conocidas a lo largo de la historia del hombre: La de un régimen corrupto y sin escrúpulos con todos los poderes sin control en manos de unos desalmados ambiciosos sin límites (cuya ansia infinita no tiene parangón), que nos conduciría irremisiblemente a una situación en la que, progresivamente se mengua la libertad, la democracia y la igualdad; y, en la que, la Justicia, más lenta que una tortuga y escasa de medios para su función, terminaría siendo influenciada por “ese podrido poder adquirido”, cuya suma de irregularidades  llega a la meta siendo siempre lo mismo: haciendo que los más ricos sean mucho más ricos y enriquezcan más de prisa, y los pobres sean cada vez mucho más pobres y, desgraciadamente, empobrezcan más de prisa; lográndose al mismo tiempo que, el número de ricos sea menor, y su riqueza y ambición mucho mayor.

¿Es esa la solución para ésta triste realidad?
Personalmente creo que no; estoy convencido de que hay remedio y la solución está a nuestro alcance si ponemos los medios necesarios que, también están a nuestro alcance. Pero, sí, que será ese nuestro destino, si no despertamos a tiempo y nos espabilamos un poco. Ahí iremos a parar, si seguimos por el sendero en el que vamos caminando y no nos quitamos la venda de los ojos y reaccionamos  con vigor antes de que sea demasiado tarde.
El tiempo será testigo y, el tiempo nos lo dirá.
¡Ojalá, que no nos equivoquemos...!

3 comentarios:

Manuel dijo...

¿Hacia dónde nos encaminamos? - Te preguntas. ¿Hacia dónde nos encaminan?...
Eso quisiera saber. Pero el camino actual por el que nos llevan a no sé dónde, ¿llegaremos a buen fin?.
Dicen que en 2014 se iniciará un nuevo camino.
Lo que necesitamos es una urgente y completa REGENERACIÓN de todo y de todos.

-Manolo-

Anónimo dijo...

Amigo Luis,ni el apuntador sabe adonde desembocará esto.La corrupción no es nada nuevo en España,ha existido siempre,lo que ocurre es que estos años de atrás ha habido más que nunca donde coger.Basta con mirar hacia atrás y ver la corrupción de políticos como Lerroux durante la II República.El generoso Juan March,contrabandista y multimillonario fue a la cárcel,durante la dictadura de Franco hubo corrupción a punta pala mientras el pueblo pasaba hambre y todos los gobiernos de la Democracia tan cacareada han tenido casos de corrupción para dar y tomar,basta con ver en Internet casos de corrupción en España y hay para aburrirse.Siempre he conocido estafas inmobiliarias y las seguirá habiendo,porque lo nuestro es el choriceo.Cualquier alcalde de cualquier pueblin puede meter la mano y no digo en los grandes municipios,es muy fácil:Engordas la factura de cualquier compra u obra a realizar,recoges la mordida,y todo muy legal en las facturas,muy fácil.En Italia que son muy parecidos a nosotros en lo de marulleros y trapicheos,han tenido el coraje de hacer una limpia.Hubo jueces con valor,metieron a empresarios en la cárcel,alguno se suicidó y la limpia llegó a los clubes de fútbol,y aquí no pasa nada ,lo de los clubes de fútbol es un escándalo y luego los municipios no tienen dinero para atender a la salud como Dios manda,ni a los viejitos,los que levantaron este pais, no hay recursos para ellos. Rajoy acaba de decir que España es un país limpio y tiene toda la razón,porque la gente se ducha bastante y el lavado de dinero ha funcionado a la perfección así que el país ha quedado bien limpio de polvo y paja
Me gustaría ser tan optimista como tu,pero algo me dice que todo seguirá igual porque los que mandan barren para su casa y el pueblo está esperando que le barran la suya también y así nos luce el pelo.Es que somos así,de lo contrario dejaríamos de ser españoles,aunque de eso ya se encargan unos cuantos iluminados por ahí en el Reino de Taifas.Un abrazo. Félix.

Anónimo dijo...

Luis, te leo aunque no me extienda en los comentarios. Un abrazo (ya mismo disfrutaremos de la calçotada.Salva