12 agosto 2015

AL VOLANTE

EL CALOR Y LA CONDUCCIÓN

Para algunos, posiblemente le resulte reiterativa mi insistencia en tratar del calor veraniego relacionado con la conducción de un vehículo automóvil; pero las consecuencias que pueden derivarse de una utilización inadecuada del coche en días muy caluroso, generalmente suelen ser más bien negativas e innecesarias.

Relacionado con el tema del calor, en el año 2.012, advertía sobre las nefastas consecuencias de dejar el coche expuesto a altas temperaturas sin antes tomar las correspondientes mediadas de precaución antes de volverlo a utilizar de nuevo para iniciar el viaje, debido a la posibilidad de la acción del benceno.

El día 06 del pasado mes de julio, comentaba las precauciones a tomar con el uso del aire acondicionado si no se utilizaba adecuadamente.

Como quiera que las fiestas patronales de este año ya están “cuasi, cuasi ” finalizando y una buena parte de los asistentes, en breve tendrán que regresar de nuevo a sus hogares utilizando el coche en sus desplazamientos, en esta entrada  me permito recomendarles, no solo prudencia, sino que, como consecuencia de las elevadas temperaturas que tenemos éste año, extremen al máximo la atención en la conducción si se ven en la necesidad de conducir en las horas en las que el calor es más agresivo.

Hoy voy a tratar sobre el calor excesivo que en verano nos acompaña en algunas ocasiones, como está ocurriendo éste año que nos está demostrando su musculatura atlética.

Las altas temperaturas, pueden afectar tanto al conductor y pasajeros como al propio vehículo como vernos más adelante.

Al vehículo.
El coche, debemos tenerlo siempre en perfecto estado de funcionamiento; como consecuencia, se ha de preparar tanto para el invierno como para el verano, y, si es necesario, hacerlo revisar por una persona entendida en la materia si no queremos encontrarnos con sorpresas desagradables que nos fastidien las vacaciones o nos agüen las fiestas.

¿Qué revisaremos en verano? 
El estado de los neumáticos: presión de inflado, grietas laterales, estado de la banda de rodadura, el aire acondicionado, motor, nivel del líquido de refrigeración, de frenos del lava parabrisas, etc., estado de la batería; téngase presente que en verano la evaporación del líquido -agua- de la batería se evapora más que en el resto de las estaciones del año, lo mismo que el resto de líquidos de los que va provisto nuestro coche, además de que se degeneran sus componentes.

En nuestro país se registran temperaturas muy elevadas en verano y bastantes grados bajo cero en invierno en algunas comunidades; esa gran diferencia requiere tomar algunas precauciones, tanto en cuanto a las personas que viajan de pasajeros como al vehículo que las transporta, sobre todo, si vamos a realizar viajes largos en los que nos acompañan niños pequeños, si no queremos que la mala suerte nos sorprenda y nos deje tirados en la carretera a merced de las inclemencias del tiempo.

Tanto si necesitamos o no el coche para disfrutar de las vacaciones, como si el uso que le damos es cercano a nuestro domicilio, vale la pena tener en cuenta el viejo proverbio que dice: “vale más prevenir que curar”

Como quiera que, en esta entrada, vamos a hablar del calor, más bien del calor excesivo; cuando llegue el invierno, ya trataremos del frío y sus consecuencias relacionadas con el automóvil, especialmente con la nieve y el hielo que tantos sustos nos proporcionan cuando nos sorprenden con su inesperada presencia.

En la época veraniega, los españoles somos muy dados a la utilización del coche o la moto, y la mayoría de los desplazamientos los realizamos en este tipo de vehículos. Sin embargo, no siempre tenemos presente en ésta estación del año, que, una temperatura excesiva en el interior del vehículo, cuando éste está cerrado, puede generar un accidente, involuntario, sí, pero de consecuencias imprevisibles.

El calor, sobre todo el calor excesivo afecta a todas las capacidades humanas, entre ellas a la de conducción. Ésta actividad casi cotidiana a la que apenas damos importancia, pero que está directamente relacionada con nuestros comportamientos más frecuentes y afectan a la seguridad vial. O sea, a todos los usuarios de la vía, pública o privada de uso común.

Con temperaturas muy altas, la respuesta ante un estímulo externo para efectuar cualquier maniobra al volante por nimia que sea, se realizan de manera más imprecisa que con una temperatura normal, pues el calor excesivo, normalmente potencia las alteraciones que puedan sufrir los conductores si no se toman las medidas de precaución oportunas.

¿Cómo reaccionaríamos ante la maniobra de evasión si nos agobia el calor y estamos sudando mientras conducimos y tenemos que actuar ante la presencia espontánea de un animal o persona que se nos atraviesa en la calzada?

Téngase en cuenta que el calor excesivo aumenta considerablemente el tiempo de reacción (Ya traté  éste tema con fecha,18-03-2.012), como lo avalan los rigurosos estudios realizados en distintos países sobre el particular, en los que se nos indica que a cualquier conductor normal, con temperaturas de 30º C, los fallos le aumentan aproximadamente un 20%, y, si ésta temperatura alcanza los 32º C, en el interior del vehículo, puede ser la causa del 17% de los accidentes; pues, el calor excesivo, además de aumentar el tiempo de reacción, distrae considerablemente la atención del conductor porque nos hace menos perceptivos.
Sirva de referencia que, a 23º C dejamos de ver, aproximadamente, el 3% de las señales de tráfico; a 28º C, el 6%, a 32º C, el 10%, y así sucesivamente. Y, si a esto le añadimos que con el calor, a los mandos del vehículo, nos volvemos ligeramente agresivos en nuestros comportamientos como conductores y pasamos de una velocidad constante y adecuada -como es lo aconsejable-,a una velocidad alta e inadecuada la mayoría de las veces; el cóctel estará servido para terminar el viaje en ambulancia.

¿Cuál es la temperatura ideal para poder conducir sosegadamente y sin que nos afecte demasiado el calor en verano y poder estar relajados al volante?
Para liberarnos de los efectos del calor tan negativos para la conducción; lo recomendable es mantener la temperatura dentro del habitáculo -si las circunstancias nos lo permiten-, entre 18- 24-25º C, evitando que el flujo del aire, no impacte directamente en la cara ni en el pecho del conductor, pues, si el ambiente es excesivamente seco produce malestar y picor y escozor en los ojos. Así pues, disfrutemos de los beneficios del aire acondicionado los que sean partidarios de él, y seamos moderados en su uso, pues, tampoco es bueno en verano conducir abusando del frío que nos proporciona el aire. Y, un consejo. Si el viaje es largo o conducimos más de dos horas seguidas, antes de detenernos, es aconsejable abrir hasta la mitad las dos ventanillas del mismo lado (el izquierdo o el derecho, es igual, pero del mismo lado), para que nos vayamos adecuando a la temperatura ambiente y no recibir el impacto brusco al abrir las puertas y entrar en contacto con la temperatura exterior.

Por último: Antes de salir de viaje, es recomendable tener presentes las recomendaciones citadas y ajustar la temperatura antes de poner el vehículo en marcha, pues hacerlo mientras conducimos siempre es arriesgarse innecesariamente, toda vez que este tipo de actuaciones al volante aparta nuestra atención de la conducción y genera una situación de peligro.

Tener en consideración  estas recomendaciones, ayudará a volver a casa después de disfrutar placenteramente del viaje.



2 comentarios:

Manuel dijo...

Saludos
-Manolo-

Manuel dijo...

Desde aquella entrada que comentabas los efectos del aire acondicionado y el bichito invisible ese llamado benceno no creas que tus consejos caen en saco roto, al contrario, se tienen en cuenta por la seguridad al volante y la salud de los ocupantes de vehículo.
Decir una vez más para algunos que se interesan, que Luis, el autor de estos temas relacionados con la conducción, fue profesor de autoescuela, muy cualificado, tanto que colaboró unos años con la DGT en temas de seguridad vial. Tiene mucha experiencia acumulada, debemos tener en cuenta sus consejos.

-Manolo-