17 diciembre 2012

UN AÑO MÁS



En éste final de año:
¿Triste o alegre despedida?

Adiós, viejo año 2.012. Sé bienvenido, nuevo y vigoroso joven 2.013.
Se nos va éste simpático año  bisiesto 2.012, y  parece que fue ayer cuando, eufóricos,  celebrábamos su esperada llegada y, ya estamos acompañándole en su partida. ¡Qué ingrato...! qué cortito ha sido; y, eso que traía un día de propina por ser bisiesto, sin embargo, se ha hecho corto. ¿Por qué pasará el tiempo tan deprisa si nosotros no lo azuzamos? No obstante, confiaremos en que, éste 2.012, -que ya nos dice adiós-, se lleve una buena parte de la maldita crisis que nos atenaza y está agobiando a los más débiles como ocurre siempre que se dan estas circunstancias; y, a ver si el nuevo año, aunque termine en 13, es más condescendiente y generoso que su antecesor, con los que ahora las están ( o estamos) pasando canutas, por no citar otro calificativo más acorde a la relidad.

Habremos de ser optimistas y confiar en la suerte para no sentir con tanta dureza el agobio que la situación actual conlleva; si bien, para los que el número 13 lo consideran maldito y no les cae bien del todo, debido a la alergia que le produce, no lo verán en positivo como deberíamos aceptarlo; sin embargo, para los mayas, era un número sagrado, representaba las 13 fases lunares, y fue ampliamente utilizado en sus calendarios sincronarios, que, por cierto ahora están de gran actualidad. Son los 13 ciclos baktun de la cuenta larga del gran ciclo maya que, algo tienen que ver con el día 21 de éste mes de diciembre (último de éste año que ya despedimos), en el que algunos agoreros predicen y predican el final de nuestra existencia en éste hermoso planeta azul que tan generosamente nos acoge y nos seguirá acogiendo por los siglos de los siglos, y en el que los afortunados por la suerte de la Lotería de Navidad, podrán seguir celebrando con eufórica alegría, sin ninguna cortapisa y seguros de que el premio obtenido les ayudará a tener una mejor calidad de vida en el futuro, sin temor a ese temido final del mundo que no es más que una fantasía, producto de la mente de unas personas inseguras e inestables con una personalidad como la veleta que está siempre del lado que sopla el viento.
El resto, también seguiremos viviendo con la misma optimista alegría, pero con menos pasta.

En las culturas de España, Grecia y los países Latinoamericanos, el martes 13, es visto como el día de la mala suerte. Se considera algo así como una especia de augurio de un mal presagio. Recuerdo de niño en el pueblo donde nací (La Zarza de Pumareda) un viejo refrán que decía: “en martes, ni te cases ni te embarques,” porque se considera un día fatídico. Hay gente con fobia a este día que, es incapaz de viajar a ningún lado por superstición.

La fobia a este día (martes y trece) se conoce como “trezidavomartiofobia”; si bien las connotaciones que se le dan al martes trece, no han tenido -ni que se sepa tienen- fundamentos científicos, por lo que sólo se trata de un mito (más bien, un mito atemorizador); y, sin embargo, hay mucha gente que lo ha tomado al revés y lo consideran como el día de la buena suerte. ¡Viva el optimismo! Sí señor...

Hay ciertas personas a las que el número 13 les resulta repelente, le temen y, hasta hablan de triscaidecafobia (miedo irracional al número 13), pues, parece ser que en la leyenda (o historia no confirmada), ésta superstición se remonta al hecho de que en la Última Cena se sentaron trece personas, y, en pocas horas, dos de ellas estaban muertas: Jesús de Nazaret y Judas Iscariote; pero, probablemente se originó en la Edad Media, por lo que está considerado como de mal agüero por lo antes expuesto. Son manías como la de no pasar por debajo de una escalera porque da mala suerte. Y, los que trabajan diariamente encima de la escalera y, un mal día se caen. ¿Les hubiera ocurrido lo mismo si hubieran pasado por debajo?

En las culturas anglosajonas, el viernes 13, o el viernes 17, en Italia, es el número fatídico.

La llamada,  friggatriscaidecafobia, (fobia específica al viernes 13), se relaciona con la captura y muerte de los Templarios que fueron quemados en la hoguera un día viernes 13 de octubre de 1,307. Precisamente, ese día acababa el poder de los monjes guerreros, pudiendo achacar esto a la mala suerte.
Personalmente, el viernes y trece ha sido para mi una constante en la vida, pues el día de mi nacimiento coincidió en 13 y viernes, lo cual me ha permitido desechar todo tipo de temores a fechas tan repudiadas por algunas personas y no estar afectado por el virus de la fobia antes citada ni creer en hechicerías ni supersticiones de ninguna clase. Por naturaleza, soy relista, pragmático y práctico; no me dejo influir por ningún tipo de agüeros. Tengo las ideas claras y,  no me afectan ni me convencen los predicadores  apocalípticos por muy estilizados que sean sus sermones. Afortunadamente, en ese aspecto estoy curado de espantos.

En algunas poblaciones se omite el número 13 en sus calles; lo mismo que hay hoteles en los que se evita utilizar el piso 13 para los clientes; sin embargo, es el número favorito de los aquelarres. Y el capítulo 13 de los Apocalipsis predice la venida del anticristo. También la Luna, da trece orbitas completas a la tierra en un año y nadie se queja.

Pero, tanto si es el 13, como si lo fuera el 17, para los afortunados con el primer premio de la lotería de Navidad o del Euromillón, el mejor número es el que de momento guardan en el bolsillo, si salen premiados. Seguramente nadie rechazará el importe del premio porque no le caiga bien alguno de esos dos números que para algunas personas son fatídicos; pero que, tratándose de dinero, no le pondrán muchas pegas para aceptar el premio, aunque termine o empiece en 13 o en 17. No obstante, aunque el número de éste año finaliza en trece, lo mejor es vivirlo con optimismo y buen humor para hacernos la vida más felíz, agradable y amena sin pensar en supersticiones de ninguna clase.

Y, para los que de una u otra forma, estáis relacionados con ese maravilloso lugar donde nací o sus gentes; espero y confío que viváis las fiestas navideñas y la salida y entrada de año con ilusión y alegría contagiosa. Para todos:



        F E L I C I D A D E S


En estas fiestas navideñas,
desde este rincón bloguero,
a todos los compueblanos
que andáis por el mundo entero
os deseo felices Pascuas
y un próspero año nuevo.
Que la salud os acompañe
y nunca os falte el dinero,
porque, aunque no sea
muy importante,
hace falta el puñetero.
Las cosas por ahora,
no andan muy bien que digamos
con esa crisis tan brutal
que a la fuerza,  todos pagamos
por culpa de ese caballero
que, por ser tan poderoso,
nos está dejando en cueros.
Que la suerte esté a vuestro lado
y el amor os sea sincero,
porque es muy necesario
para mantenerse en el alero.
Espero que la alegría
sea vuestra fiel compañera
y, tanto a la noche como al día
las convierta en primavera.
Y, a todos los lectores
de esta Web, en su cumpleaños,
les animo a seguir así
otros doscientos años;
y, a participar un poquito
para añadirle más peldaños
a esa escalera virtual que,
ahora cumple doce años
y su director general,
le echa coraje y reaños;
y, aunque ya no es un chaval,
nos está haciendo buen apaño
con el record de su originalidad
que lo ha batido hogaño,
con su pregón y su genial
felicitación del nuevo año.
Y, aunque termine en trece
el año  que ya aparece,
le dará lo que se merece,
a ese pueblo genial
que, este zarceño pertenece.
                                              


P. D.
Para los zarceños y no zarceños de buena voluntad, que estén en las distintas comunidades con lengua propia:


Bo Nadal e Feliz Aninovo.

Felices Navidades y Prósperu Añu Nuevu

Zorionak eta Urte Berri On.

Goyosas Fiestas Nabidals y Buen Cabo d’Año.

Bon Nadau e Erós An Nau.

Bon Nadal i Feliç Any Nou.

Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.


09 diciembre 2012

MENDIGO


                      Con los pies arrastrando
                       y medio vestido,
                       triste y desgarbado
                       deambula el mendigo;
                       suplicante a tu lado
                       sin razón ni sentido,
                       solicita una de esas monedas
                       que llevas contigo;
                       y, mirando hacia el suelo
                       sigue su camino,
                       recordando lo malo y lo bueno
                       que le está ofreciendo el destino.
                       A ratos silbando,
                       o tiritando de frío;
                       unas veces cantando
                       y otras hecho un lío
                       o bien, preguntando
                       cómo se ha metido
                       en este fregado
                       que no tiene sentido,
                       pero, ahora está  sólo,
                       triste y afligido,
                       sin saber el porqué‚
                       ni el cómo ha sucedido;
                       sin tener como el pájaro,
                       ni siquiera un nido
                       donde poder cobijarse
                       del agua y del frío.....
                       Y, sigue caminando
                       y pensando en lo mismo,
                       y, sigue mendigando,
                       y, sólo ve un abismo,
                       y se sigue preguntando
                       si esto es el civismo;
                       para unos los palacios,
                       y para otros el chabolismo.....
                       Al abrir su escuálida mano, le aparece
                       la moneda que antes te ha pedido,
                       sin saber bien si ya le pertenece
                       ni por qué hasta su mano ha venido.                                                                                                                                                                                                                                                Su alma le llora por dentro,
                       y su corazón se halla entristecido,
                       la pena le sale al encuentro,
                       y, la mala suerte que también ha tenido.
                       Él quisiera empezar hoy de nuevo,
                       quisiera cambiar su destino,
                       quisiera echarlo todo al fuego,
                       o, quizás, emborracharse con vino;
                       pero, sabe que esto no es un juego,
                       y tendrá  que seguir su camino.


                                                
 
 




20 noviembre 2012

DESPLAZAMIENTOS LATERALES




En la entrada con fecha 27 del pasado mes de junio en la que intenté exponer el concepto de maniobra, también explicaba  lo que se conoce técnicamente como circulación en progresión normal. Pues bien, para realizar algunas maniobras necesitamos generalmente desplazarnos lateralmente con nuestro vehículo; este desplazamiento lateral rompe la normalidad de la conducción, o sea, la citada progresión normal y conlleva un cambio de posición en la calzada, a derecha o izquierda que lleva consigo la invasión total o parcial de un carril distinto de aquel por el que se circulaba con anterioridad, que hay que advertirlo previa y claramente con la correspondiente señalización óptica para no sorprender a los demás usuarios de la vía ni causarle molestias indebidas.

Los desplazamientos laterales están motivados por diferentes circunstancias, tales como: seleccionar un carril para posteriormente efectuar un cambio de dirección  o de sentido, rebasar un vehículo inmovilizado en doble fila, adelantar, volver a la derecha después de adelantar, sortear un obstáculo que se halla en nuestro carril, seleccionar un carril para permitir la incorporación de otro vehículo a la vía, desviarse para parar, estacionar o abandonar la vía, etc.

No se considera desplazamiento lateral la simple corrección de la trayectoria del vehículo cuando esta se realiza dentro del carril por el que se circula.
Como en toda maniobra, en el desplazamiento lateral, el conductor deberá tener presente que ha de cumplir los tres requisitos o pasos que ya se indicaron en el tema de las maniobras: comprobar, señalizar y ejecutar la maniobra de forma correcta.

La maniobra de desplazamiento es posiblemente la más frecuente de todas cuantas realizamos con nuestros vehículos, y,  por desgracia, en la que el conductor más se relaja y no toma todas las precauciones debidas, a tenor de los múltiples accidentes que origina; si bien, afortunadamente, suelen ser leves -salvo excepciones-, sí resultan desagradables dadas las molestias que se le causan a los demás usuarios de la vía -que no tienen ninguna culpa y, sin embargo, pagan las consecuencias- y generalmente se producen por falta de observación  u omisión de la señalización preceptiva, además del error de cálculo de las distancias.

Si observamos con detenimiento, comprobaremos como hay algunos/as conductores que van por la vía como si fueran por casa, sin avisar ni comprobar nada; pero, si alguno osara decirle o recriminarle algo, pondrían el grito en el cielo como si les estuvieran acusando de ladrón sin importarle nada las molestias e inconvenientes que causan a los demás. Eso se llama respeto y reciprocidad. Sí señor. A los demás, que les den... que la calle es mía y puedo hacer lo que me de la gana, como dijera en su día un famoso político ya desaparecido.

La falta de consideración hacia los demás y el desprecio a las normas establecidas, además de la chulería que algunos demuestran con su comportamiento en la vía, son motivo de indignación y piques que suelen terminar generalmente mal y, en los que, normalmente, se utiliza un vocabulario que todos lo entienden perfectamente. Lástima que no entiendan igual las normas de circulación y las respeten con el mismo ahínco que ponen al expresarse; en vez de convertir en una jungla salvaje las vías públicas y en una pesadilla para los demás el acto de la conducción. Además, siempre se van de rositas; tienen suerte, porque, normalmente, nunca está en ese momento la policía para expedirle la receta y tomarse la correspondiente dosis del medicamento prescrito por el agente, necesaria para sanar su dolencia.

Para efectuar cualquier desplazamiento lateral es imprescindible un total control del entorno y utilizar todos los espejos retrovisores, fundamentalmente los exteriores que son los que nos van a proporcionar mayor información lateral y una idea clara de la situación que nos rodea, en especial, de la posición y velocidad de los vehículos que pudieran verse afectados por nuestro desplazamiento.

En este punto, quisiera hacer una advertencia (más bien, aportar una información), a todos los conductores que leáis estas líneas, pero, muy especialmente a los que habitualmente circulen por vías urbanas –dentro de poblado- sobre todo a los que desarrollan su actividad en distintas corrientes circulatorias en las grandes ciudades, cuyas calzadas disponen de más de un carril para cada sentido de la marcha, generalmente delimitados por marcas viales longitudinales y que, rutinariamente cambian con frecuencia de carril sin apenas observar o mirando velozmente de reojo el espejo exterior, pero sin la suficiente calma.

Los espejos retrovisores exteriores están tintados, han sido coloreados; ese detalle tan importante que tiene múltiples ventajas, también tiene un gran inconveniente: aleja los objetos y los empequeñece. Todo lo que vemos reflejado en el espejo exterior  lo percibimos a mayor distancia de la real. Ese es el motivo de muchos accidentes urbanos producidos por alcance o lateralmente; porque, el conductor que “miró” le pareció que  “el otro” estaba lo suficiente alejado como para que “él,” pudiera maniobrar con seguridad y, sin embargo, involuntariamente falló, pero falló, por un error de cálculo muy frecuentemente ajeno al conocimiento de la mayoría de conductores, pues si no hubiese ignorado ese detalle, posiblemente no lo hubiera hecho.

Es muy cierto que el espejo lateral izquierdo nos es de gran ayuda su utilización, sobre todo en los adelantamientos como ya vimos al tocar ese tema tan largo y complejo; pero, no es menos cierto que si no tenemos en cuenta este detalle del empequeñecimiento de cuanto en él se refleja, en más de una ocasión nos llevaremos una desagradable sorpresa con la que aprenderemos una lección a un precio excesivo.
 
Todos los espejos deberemos tenerlo siempre bien limpios y orientados hacia su objetivo, de forma especial los exteriores que se ensucian más con le polvo de las vías, y tener la precaución después de limpiarlos, de volverlos a orientar, pues es fácil que durante la limpieza se nos mueva y no nos sería de utilidad; en todo caso, si nos damos cuenta del fallo después de reanudar la marcha, deberemos buscar un lugar apropiado para parar y corregir el fallo.

Téngase en cuenta que los espejos retrovisores exteriores se ensucian más circulando por carretera que si lo hacemos dentro de poblado.

Otro motivo de roces o rotura de espejos exteriores en la circulación urbana, es la corta distancia que generalmente se guarda en la circulación de este tipo de vías, donde, las distancias con el que nos precede y el que nos sigue, son generalmente escasas y la separación lateral en algunos casos es inexistente y casi se tocan.

Las molestias que originan estos pequeños  pero abundantes y engorrosos desagradables accidentes urbanos; si la prisa no nos comiera por dentro y nos levantásemos media hora antes para ir al trabajo, la mayoría de ellos se evitarían y, sin embargo, además de perjudicarnos el bolsillo, nuestra póliza del seguro se resiente y nos dejan el coche hecho un cromo; todo lo cual, redunda en nuestro perjuicio sin poder culpar a nadie.

¿Qué cómo se soluciona...?: menos prisa, menos estrés, más paciencia, más observación previa, menos orgullo, más prudencia, menos soberbia, menos velocidad y más respeto. Sólo eso.... Una medicina gratis y sin receta médica que está al alcance de todos.


Consejo.

En verano o en cualquier día del año que esté muy soleado, téngase presente al circular a pleno sol, especialmente por vías urbanas que, aunque los intermitentes son de color amarillo auto (casi naranja), con la abundante luz del  sol dando de plano, el parpadeo (cadencia de intermitencia) a veces no es perceptible por los demás usuarios a quienes va dirigida la señalización y, si se diera esa circunstancia, sería aconsejable hacer la correspondiente señal preceptiva con el brazo; extendiéndolo horizontalmente para señalizar el desplazamiento hacia la izquierda y levantado o formando un ángulo recto hacia arriba para señalizar el desplazamiento a la derecha, porque es más perceptible el brazo que la señal luminosa -luz intermitente del indicador de dirección-, cuando el sol radiante incide directamente sobre la tulipa del intermitente y no permite apreciarse el parpadeo del mismo, originando una confusión involuntaria.
Todo esto, se entiende que es para vehículos con el volante a la izquierda que es nuestro caso, si se tratase de un vehículo con el volante en la derecha, la situación y la señalización serían a la inversa como cosa lógica.

12 noviembre 2012

AGRADECIMIENTO




LA ZARZA VIRTUAL, a través de la web ha querido honrarnos  a Cari y a mi otorgándonos un reconocimiento inmerecido por ser los últimos en llegar y participar colaborando dentro de nuestras posibilidades a aumentar con nuestra incorporación  a la web,  ampliando con ello el número de participantes dispuestos a dedicar una pequeña parte de nuestro tiempo a recordar algunos de los acontecimientos acaecidos en nuestra infancia que permanecen en el recuerdo para que ese “nuestro pueblo” siga en candelero y cada día sea más conocido fuera de nuestro entorno.

Es éste un significativo premio que para nosotros tiene un gran valor moral que apreciamos y valoramos en su justa dimensión y será siempre un grato recuerdo que guardaremos y conservaremos como el premio concedido a dos zarceños que, aunque  (como otros muchos) no tienen su residencia oficial en La Zarza, sí la llevan en el corazón por donde quiera que van.

Las circunstancias hicieron que el mío lo recibiera Cari para entregármelo aquí en Cataluña. La fotografía da constancia de que dicha  entrega, se llevó a cabo en el día de ayer en Tarragona.

El evento, hizo que en una fraternal comida coincidiéramos cuatro zarceños: el matrimonio, Cari-Horacio y los hermanos Mari Paz y Luis, yo, (hijos de Colino) y nos permitió pasar un agradable día juntos recordando viejos tiempos y gratos recuerdos del pueblo y sus gentes.

Fue una suerte para mi que el hijo mayor de Cari y Horacio, Félix, que además de ser, es un excelente escritor con varios libros  editados, nos honrara con su presencia y la de su esposa e hijos, (que, por cierto, son estupendos los chavales) y me firmase y dedicase uno de sus libros ,aconsejaría su lectura a todo el que pueda, pues es muy bueno; su título: “Viento tenso”; y, aunque no voy a desvelar el tema, sí diré que es una novela de suspense e intriga que te mantiene la atención viva desde el comienzo hasta el final y, es de una rabiosa actualidad a pesar de haber sido escrito hace algunos , y que espero y confío que no se pase de moda el tema que afecta directamente al medio ambiente y sus consecuencias si no lo cuidamos.

Al final de la tarde se incorporó el matrimonio Angélica y Salva, (ella zarceña y él de Corporario), lo cual  nos hizo sentir más a gusto si cabe, porque ello hizo que la jornada fuese  más agradable y me permitió  conocerlos personalmente que fue unplacer . Desde aquí, quiero agradecerle a ambos su presencia y su grata compañía.

Cari y yo, queremos agradecer con toda sinceridad a la Zarza Virtual, el detalle y consideración hacia estos dos zarceños por parte del responsable de la web al acordarse de nosotros y premiar nuestra humilde colaboración, al tiempo que le participamos que seguiremos en la brecha haciendo aquello que nuestros escasos conocimientos nos permitan, pero con la mejor voluntad del mundo por parte  de ambos, aportando nuestro granito de arena a esa inmensa playa, que es en lo que se está convirtiendo la web de La ZarzaVirtual.

A título personal, he de decir, que, si bien me resulta grato recibir el premio, creo con toda sinceridad que no soy merecedor del mismo, pues mi escasa colaboración se queda años luz detrás de otros con más méritos. No obstante, no por ello queremos dejar de reconocer ambos, nuestra gratitud a la web y su autor  por el detalle de haber sido obsequiados con el mismo y expresar nuestros mejores deseos para el futuro de la misma.
Por ello, desde estas líneas, los dos al unísono,  agradecemos el honor del que hemos sido objeto con el premio concedido.
Cari y Luis.

26 octubre 2012

AL VOLANTE


EL ADELANTAMIENTO 3ª parte


Con ésta entrada, en la que trataremos del adelantamiento en condiciones adversas, finalizaremos el tema relacionado con esta maniobra que requiere unas medidas de especial precaución al realizarla.

A continuación, vamos a ver los inconvenientes que nos plantea adelantar cuando las condiciones meteorológicas o ambientales no son propicias para efectuar la maniobra con la seguridad que se requiere para ello.

Adelantamiento con lluvia:
Como ya veremos en su momento cuando tratemos el tema de la conducción con lluvia; el agua, que es un bien escaso y necesario para la vida, en la conducción es un factor negativo que, en el adelantamiento, contribuye a aumentar la peligrosidad que ya entraña en sí mismo y hace que en la medida de lo posible nos abstengamos de realizar la maniobra si no es estrictamente necesario.

Veamos:
Cuando circulamos con lluvia intensa, además, de agravarse el riesgo de accidente por la escasez de adherencia al pavimento de los neumáticos, tenemos una carencia de visibilidad motivada por una especie de cortina más o menos densa del agua de la lluvia en la parte delantera que nos impide ver con normalidad, además, de la que el vehículo que nos precede va levantando de la calzada por la presión de los neumáticos sobre el pavimento y va proyectando sobre nuestro parabrisas, aumentando con ello la dificultad y peligrosidad en la maniobra que nos ocupa, errando con frecuencia en el cálculo de las distancias. Si a eso le añadimos el vaho que hay acumulado por dentro en los cristales producido por la diferencia de temperatura ambiente respecto a la del habitáculo, nos encontramos ante una sensación de túnel en la que escasamente se ve relativamente bien la parte delantera y menos aun la translúcida lateral en ambos costados, con lo cual, difícilmente podremos comprobar ninguno de los dos desplazamientos laterales que requiere la maniobra en cuestión, pues se debe estar siempre seguro que nadie viene circulando por el carril izquierdo que se va a ocupar en el primer desplazamiento para adelantar; además de tener vigilada la parte trasera; lo mismo nos ocurre en el desplazamiento a la derecha para finalizarlo al comprobar la posición del vehículo adelantado. Por consiguiente, la conducción en estas condiciones nos obliga a mantener siempre limpios todos los cristales por dentro.
Ya explicaremos con calma las formas de hacerlo cuando tratemos el tema de la conducción con lluvia y demás agentes meteorológicos, atmosféricos o ambientales que dificultan la realización de la maniobra que nos ocupa.
Téngase muy en cuenta que, en la conducción con lluvia los espejos retrovisores exteriores no son eficaces y el interior, sólo relativamente; pues, si no  disponemos de limpiaparabrisas  trasero y la luneta no térmica, no nos sirve de nada

Adelantamiento con niebla.
Uno de los factores más negativos para la conducción es la niebla; este meteoro que no es otra cosa que agua en estado higroscópico nos afecta muy, pero que muy negativamente a la conducción. No nos permite apenas ver en la parte delantera cuando se espesa un poco y no vemos absolutamente nada cuando es densa, lo que conocemos como banco de niebla, impidiéndonos ver por detrás y por los laterales, dando la sensación de túnel (por cierto, en los túneles no hay niebla)  e impresiona la impotencia que se siente al estar “enjaulados” sin encontrar la salida.
En la conducción con niebla, los cristales se empañan por dentro y por fuera, impidiendo ver  a través de los mismos, aumentando la peligrosidad  y dificultando la maniobra que nos ocupa, haciéndola prácticamente irrealizable.
Si circulamos por una vía con más de un carril para cada sentido, el peligro de adelantamiento disminuye, si bien, los desplazamientos también resultan peligrosos dada la falta de visibilidad que nos rodea; el peligro es mayor cuando la vía es de un solo carril por sentido, en cuyo caso el peligro de choque frontal aumenta hasta tal extremo que no se debe adelantar a no ser que haya solamente neblina y nos permita ver la lejanía para cerciorarnos de que no circulan vehículos en sentido contrario.
Creo que en este caso concreto, solamente apelando a la sensatez del conductor, será suficiente como para que nadie se embarque en aventuras que pueden acarrear unas innecesarias y negativas consecuencias imprevisibles, generalmente, con resultados nefastos de los que luego ya es tarde para lamentaciones. El sentido común, está para algo; no debemos permitir que se nos oxide mientras conducimos.

En los casos de nubes de polvo o humo, debido a la falta de visibilidad en la parte delantera, se debe  abstener de adelantar, toda vez que, al ser circunstancial la oscuridad, la paciencia debe ser la que nos aconseje no lanzarnos al ruedo con dos toros dentro, pues podríamos ser alcanzados por el toro que no veíamos en ese momento.

La ineficacia de los espejos exteriores expuesta en el caso de la lluvia, lo es también en la conducción con niebla. Se empañan y pierden su eficacia.

Adelantamiento con nieve:
La nieve, además, de afectarnos de forma tan negativa en cuanto a visibilidad como la lluvia y la niebla, conlleva un agravante; la escasez de adherencia, pues si hay nieve en la calzada, difícilmente se agarran bien las ruedas al suelo y, como veremos en su momento al tratar este tema, los desplazamientos laterales son tan peligrosos, que, no hay que hacerlos siempre que sean evitables; téngase en cuenta que toda variación del movimiento del vehículo cuando escasea la adherencia, es un posible derrape, con las consecuencias que ello conlleva, debido a la acción negativa de la fuerza centrífuga que se genera en los desplazamientos.
Difícilmente podremos controlar el vehículo en un adelantamiento cuando hay abundante nieve en la calzada y, menos aún, si está endurecida, bien por la presión de los vehículos que con su rodar la van pisando y comprimiendo, bien por que se haya helado, en cuyo caso, lo prudente es no circular y menos adelantar si todavía no nos hemos detenido nuestro vehículo en un lugar seguro donde estemos protegidos y debidamente señalizados.
“El adelantamiento es altamente peligros con nieve,”  tanto si está nevando mientras lo realizamos, como si la calzada está cubierta por una considerable capa de nieve que dificulta el agarre de los neumáticos como antes se ha citado.

Adelantamiento con viento racheado.
Adelantar con fuerte viento requiere una cierta habilidad en el dominio del volante, pues no debemos olvidarnos que el viento es el enemigo invisible del conductor y siempre está al acecho apareciendo bruscamente donde menos lo esperamos.
Conducir con viento es un peligro permanente porque cuando el viento es racheado, sopla con fuerza (y cuando lo hace suave también) siempre empuja la parte delantera de nuestro vehículo (de este tema también trataremos en su momento, llegada la ocasión) y lo desplaza hacia el lado contrario de donde sopla; o sea, si el viento nos empuja desde la derecha, el coche como es lógico se va del morro hacia la izquierda, hacia el centro de la calzada con el riesgo de encontrarnos con el/la vecino/a de enfrente y darnos un beso metálico a toda prisa, con lo fácil que sería invitarle a un café tranquilamente en el bar de la esquina comentando la crisis y la actualidad política que está  tan animada últimamente.

Veamos la técnica de éste tipo de adelantamiento:
Si el viento empuja la parte delantera de nuestro vehículo, para contrarrestar el desplazamiento lateral, asiremos el volante con fuerza, lo giraremos un poco hacia el lado que sopla el viento, subiremos un poco la mano en el volante que corresponda a ese lado, o sea, si el viento sopla desde la derecha, la mano derecha que normalmente la tenemos a las dos de las agujas del reloj, la subiremos un poco, de forma que nos queden: la izquierda a las nueve y la derecha a la una, para ofrecerle mayor resistencia a la presión ejercida por el viento; y, si el viento sopla desde la izquierda, pues al revés, subiremos un poco la izquierda y bajaremos la derecha que, en vez de estar las manos a las diez  y diez como es lo normal,  pondremos la izquierda a las once  y la derecha a las tres; de esta forma aguantaremos la presión mejor y sujetaremos con más firmeza el volante. Sin embargo, si tenemos que adelantar cuando el viento es racheado (que es lo que ahora nos ocupa,) y sopla con fuerza desde la derecha, resulta que en el primer desplazamiento lateral, al ponernos paralelos al vehículo adelantado, este nos sirve de pantalla protegiéndonos del viento y como llevamos  el volante girado hacia ese lado, lo más seguro es que nuestro vehículo por la acción de la pantalla, se vaya (como si hubiese un campo magnético que lo atrae) hacia el vehículo adelantado, produciéndose un choque lateral. Esto, hay que tenerlo muy presente si adelantamos a un vehículo voluminoso como puede ser el caso de un autobús, un  camión grande, tailer o tren de carretera. En estos casos hay que procurar guardar entre vehículos una separación mayor en el adelantamiento, previendo la posibilidad de que nos pueda sorprender la succión golpeándonos contra el camión que adelantamos.
Durante el tiempo que vamos circulando en paralelo, estamos protegidos de la agresión del viento, pero en el mismo momento en que nuestro vehículo asome el morro, recibiremos una bofetada tal, que si no vamos prevenidos y expectantes, nos desplazará bruscamente hacia la izquierda, lo que requiere que, un poco antes de que el morro de nuestro vehículo vaya llegando al morro del adelantado, ya tenemos de nuevo que situar las manos en la posición antes citada para no vernos sorprendidos por el empujón que vamos a recibir; tan pronto alcancemos con nuestro cuerpo la altura del cuerpo del conductor del vehículo voluminoso que pretendemos adelantar ya empezaremos a sujetar fuerte el volante y prever la acción agresora del viento.
Como quiera que los riesgos que se corren son cuantiosos, es aconsejable iniciar la maniobra de adelantamiento con mayor antelación, para que el desplazamiento sea gradual y no se vea tan bruscamente afectado por la fuerza del viento y la acción de la pantalla, lo mismo a la salida,  conviene volver a la mano derecha empleando un espacio mayor para controlar mejor nuestro vehículo en el desplazamiento.
Debemos tener presente en el adelantamiento con fuerte viento, que el centro de gravedad es fundamental para evitar que en los desplazamientos, sobre todo en el de salida, el coche no vuelque; pues un vehículo que lleve el motor trasero y un centro de gravedad relativamente alto, bien por la carga voluminosa que lleve en el portaequipajes, (la baca) o por otra circunstancia, la acción agresiva que ejerce el viento en la salida, podría originar un vuelco, tanto en vehículos ligeros como pesados, especialmente si son voluminosos y tiene alto el centro de gravedad.
Ni que decir tiene que, si no es muy necesario adelantar, es mejor no hacerlo en estas circunstancias, y si resulta imprescindible tener que efectuarlo, extrememos las precauciones al máximo.
Las motos tipo escuter son más peligrosas en la conducción con viento racheado, toda vez que se desplazan con mayor facilidad con la acción que ejerce el viento en su mayor superficie lateral.

Y, una vez más:
La prisa es el mayor enemigo del conductor. Y, deberíamos de tener siempre presente y  claro que, lo más importante cuando salimos de casa y tenemos que conducir, es volver; sí, volver al calor del hogar sin prisas, pero enteros. Y recordemos también, que “no por mucho madrugar amanece más temprano....”, que la paciencia, es la madre de la ciencia; y que para conducir, es necesaria una buena dosis de paciencia, pues como todos sabemos, el coche es muy útil a la sociedad, pero también, un arma mortífera que usándola erróneamente puede ser letal; muy especialmente en el adelantamiento y en las curvas de visibilidad reducida. Así que: prudencia y adelante.