Desde los comienzos del peregrinar del Homo Sapiens
por éste nuestro maravilloso planeta Tierra, y posterior dedicación a la
agricultura y explotación de la ganadería, el ser humano se fue haciendo
gradualmente cada vez más sedentario.
Como consecuencia de ello fueron apareciendo las primeras comunidades, pequeñas
al principio, pero que luego, dieron origen a las ciudades que con el paso del
tiempo se fueron agrandando hasta convertirse con el transcurrir de los siglos en las grandes metrópolis de la actualidad que hoy son tan frecuentes, y, a lo
largo y ancho del planeta que tan generosamente nos cobija, como consecuencia
de la industrialización y la actual globalización, nos han sumido en la mayor
de las pesadillas que afectan a nuestra propia existencia: La contaminación.
La necesidad humana de sociabilidad, es genética, y
como tal, hereditaria; lo que nos lleva -como a determinados animales que
también lo son-, a vivir en comunidad con los pros y contras que ello conlleva,
sobre todo, cuando la población se convierte en una gran metrópoli con visos de
agravar cada día más y más las negativas consecuencias que genera la
convivencia masiva de personas en espacios pequeños y en proximidad cercana.
La gran metrópoli aporta entre otras muchas, la
ventaja de concentrar en un espacio relativamente reducido todo lo necesario
para la convivencia y subsistencia en comunidad, disponiendo de cuantos
servicios y demás bienes comunes necesitamos los humanos; por el contrario,
toda acumulación de personas más o menos bien organizadas en espacios
reducidos, trae consigo toda clase de contaminación inimaginable; algo que en las
pequeñas poblaciones no se da en grado tan considerable.
Disponer de buenos hospitales, colegios cercanos,
farmacias , cines, teatros, y un largo etcétera que tenemos a nuestro alcance en
la ciudad, reconforta nuestra existencia y nos aporta una cierta calidad de
vida en ese aspecto, de la que se carece en las pequeñas poblaciones,
especialmente en el sector rural; sin embargo,
estas últimas nos ofrecen otra mejor calidad de vida en otros aspectos, tales como la menor contaminación atmosférica y fluvial, contribuyendo con ello a que el medioambiente en términos generales, sea más favorable a nuestra salud que nos permite respirar un aire más puro o menos contaminado que en la metrópoli -como muestra fotografía superior-, mientras
contemplamos la limpieza del claro cielo que nos permite ver con extraordinaria nitidez la inmensidad sideral y las estrella que en ella ocupan su lugar en el espacio para nuestro deleite; cosa que en la gran ciudad, hoy en día, es materialmente imposible, gracias a la mano del hombre “civilizado” en comunidad.
Solamente hay que comparar el cielo nocturno de
nuestro pueblo con el de Madrid o Barcelona aquí en España, o, el de Pequín, Moscú,
México DF, Tokio, Río de Janeiro, Nueva Deli…, en otros continentes en los que
a los niños en el colegio les dicen que hay estrella en el firmamento, pero que
ellos no
las han podido ver con sus propios ojos, gracias a la contaminación
ambiental que les asola formando una cortina que les impide poder observarlas como si las miraran a través de un cristal empañado.
En la actualidad, la gente, en términos genéricos,
tiende a dejar los pueblos para acudir a las ciudades esperanzados en encontrar
una más y mejor calidad para su vida, cuando en realidad, eso no es una realidad,
sino un mito aupado por la carencia de servicios mínimos necesarios de los que carecen en su pueblo, que les
hace sentirse desprotegidos y en inferioridad respecto a los habitantes
de la
ciudad, lo que les lleva a refugiarse en la metrópoli con la sana intención de
mejorar su calidad de vida, de forma muy especial cuando el paso de los años
nos aproxima a la meta de partida en la que en el último recorrido, se hace
necesaria una atención médica de la que, generalmente, se carece en los
pueblitos pequeños. A esa es a la realidad que aspiran, pero, no es esa la realidad que siempre encuentran; lo que sí encuentran siempre en la gran ciudad -salvo excepciones-, es desilusión y añoranza de lo que dejaron atrás, pero se conforman con la decisión tomada como mal menor y se aguantan con lo que ahora tienen, pero no tienen lo que
verdaderamente quieren. Lo que en realidad quieren, es que en su pueblo tengan lo que tienen en la ciudad y en el pueblo carecían de ello, especialmente la gente mayor que en los pueblos no dispone de las ayudas necesarias que la edad va requiriendo con el paso de los años; algo que, si nuestros gobernantes (todos)
tuviesen visión de futuro, una mente más aguda y la voluntad necesaria para ello, podría estar al alcance de todos en todas partes, en vez de “almacenar” a las gentes en grandes metrópolis en las que la deshumanización campa a sus anchas y encuentra el caldo de cultivo para todo tipo de desmanes, aunque esto no nos agrade reconocerlo porque es un error humano de carácter voluntario, cuando, precisamente, es el ser humano el único responsable de esas anomalías que tienen solución, si la voluntad que se requiere para ello se convierte en realidad.
Una buena muestra de ello son las fotografías bajadas de Internet que acompañan este escrito y reflejan con nitidez la
realidad de la "cruda realidad" que deliberadamente hemos generado los humanos
con nuestro anómalo comportamiento.
Quizás, deberíamos ser más reflexivos con nuestro
anterior comportamiento y, mirándonos al espejo, meditar y tratar de encontrar
soluciones -que las hay- para este gran problema que nosotros mismo hemos
creado en nuestro entorno y tan perjudicial resulta para nuestra salud, como es la contaminación que nos rodea, y, de una vez por todas acariciar una nueva vida, como muestra la última de las fotografías al pie de estas líneas y demos un nuevo impulso a nuestro, hasta ahora poco acertado comportamiento respecto al medioambiente y la masificación humana en espacios
reducidos, olvidándonos del campo y de los pequeños pueblos que han sido el origen del propio ser humano que tan desconsiderado es con el origen de su existencia y con el legado recibo de nuestros antepasados.

























