Las carreteras siguen un trazado que,
en general, puede decirse que es recto y llano, pero, como tiene que adaptarse
a las variaciones del terreno y
circunstancias, se alternan tramos rectos con curvos, y tramos llanos con otros
en cuesta.
Sin ninguna duda, la curva -como
veremos más adelante-, es uno de los puntos en los que se producen un más que
considerable número de accidentes -en la mayoría de los casos evitables-, pero
que, la imprudencia y otros factores hacen que esta lacra siga en aumento para
desgracia de todos.
La peligrosidad generada por las
curvas hace que, estos lugares sean los más conflictivos de todas las vías porque
en ellas se rompe la trayectoria rectilínea produciéndose un desequilibrio
entre las distintas fuerzas que intervienen en el movimiento del vehículo, que le hace modificar la trayectoria
proyectada por el conductor.
Como conductores
experimentados que somos la mayoría de los lectores de esta web, en alguna
ocasión al entrar en una curva “un poco ligeritos,” hemos notado como nuestro
vehículo empujaba con más ímpetu del que nosotros habíamos calculado, como
consecuencia de la acción ejercida por la fuerza centrífuga que se manifiesta
en las curvas con mayor agresividad.
El susto llevado en ese momento, nos
permite adquirir una experiencia nueva, que, a su vez, nos beneficia como
conductores, toda vez que en la próxima curva que encontremos y en la
siguiente...., al acercarnos a ella, ya nos cuidaremos muy mucho de que no nos
ocurra lo mismo que en la anterior. Pero como el Hombre es un animal de costumbres, transcurrido un
corto período de tiempo se nos olvida el susto, pasamos de lo pasado y volvemos
de nuevo a las andadas para tropezar
nuevamente, no en la misma piedra, pero sí algunas veces en la misma o parecida
curva.
Todos los
que conducimos, sabemos muy bien que las curvas son los puntos más peligrosos
de la carretera porque en ellas se
manifiesta más agudamente la fuerza centrífuga que tiende a expulsar al
vehículo fuera de la calzada con las negativas consecuencias que ello conlleva.
A los que
ya llevamos algún tiempo conduciendo, la experiencia adquirida nos ha
demostrado en alguna ocasión, que las fuerzas que intervienen en el movimiento
de un vehículo, al entrar en una curva y sufrir un desequilibrio entre ellas al
romperse la trayectoria trazada previa a la misma -en función de la velocidad
que desarrollemos y de una serie de factores que intervienen en todo
movimiento-, hacen que el dominio del vehículo se escape al control del
conductor por muy buena voluntad que este pueda tener, independientemente de la
experiencia adquirida durante los años de practica de la conducción, pues,
generalmente, contra las fuerzas de la Naturaleza nada podemos hacer los
humanos; como ilustra la fotografía de la derecha.

Un
error de cálculo al tomar la curva sin las debidas precauciones puede acabar en
tragedia si no
somos precavidos; muy especialmente si se trata de carreteras como la que nos ofrece la fotografía que se adjunta a la izquierda; o sin ninguna protección como lo ilustra la de la derecha, en la que, por instinto de conservación ,deberíamos tomas las máximas precauciones para evitar las negativas consecuencias que reportaría un error.
Toda
curva tiene una zona previa de frenada o reducción en la que el
conductor debe adecuar la velocidad de su vehículo a las circunstancias que le
rodean y a las características del propio conductor, vehículo, vía, etc. En esa zona, algunas veces es
suficiente con dejar de acelerar a la entrada para disminuir la acción de la
fuerza centrífuga a la salida y evitar el peligro. En otras, tocando un poco el
freno o pasando a una relación de marcha más corta, controlamos el vehículo.
Como
norma general, es aconsejable entrar en la curva despacio para poder salir
acelerando y que las ruedas agarren más sobre el pavimento en el final de la curva, ya próxima a la salida.
El
centro de gravedad o punto de equilibrio estático, es un factor influyente a tener en
consideración en toda curva, pues es determinante en el comportamiento del
vehículo en todo el desarrollo de la misma.
Cuanto
más alto se halle el centro de gravedad, mayor es la posibilidad de vuelco. Los
vehículos con un centro de gravedad muy bajo, al tomar una curva con exceso de
velocidad, generalmente tienden a derrapar, si bien, la posibilidad de
volcar siempre será menor que si el centro gravitatorio está a mayor altura.
Los
vehículos sobreviradores,
generalmente los de motor trasero, tienden
al tomar una curva a girar más de la
parte trasera que de la delantera, como consecuencia, el conductor deberá
girar menos la dirección para que siga la trayectoria elegida.
Los
vehículos subviradores,
generalmente, los de motor delantero, al tomar una curva tienden a salirse rectos, porque siguen una trayectoria más abierta
que la teórica, por lo que el conductor deberá girar más la dirección para que
describa la trayectoria deseada. Cuanto más largo sea el vehículo, más culea y es más sobrevirador.
A pesar
de la tendencia que da la propia construcción del vehículo, ésta se puede
corregir en parte con la presión de los
neumáticos y con el diámetro de
las barras estabilizadoras. Si entramos
en una curva a velocidad más elevada de la normal, pero dentro de la velocidad
admisible con un coche subvirador, para conseguir tomar la curva no se debe
frenar sino, todo lo contrario, acelerar para que el vehículo tire hacia
adentro de la curva.
Al coche
sobrevirador, en la misma situación anterior le derrapan las ruedas traseras
hacia el exterior, y para contrarrestar la acción de la fuerza centrífuga, sin dejar de acelerar se gira el volante
hacia el exterior de la curva y el coche sale y se neutraliza la acción de las
fuerzas intervinientes.



Y para terminar:
Las trayectirias que indican las cuatro fotografías que siguen a estas líneas, siempre son un peligro que deberemos evitar; independientemente de que las curvas sean a izquierda o derecha, tengamos o no visibilidad, o circulemos por la mejor carretera del país. Nuestro deber (perdón por la insistencia) es circular en la zona que se nos ha asignado para utilizarla en nuestro sentido. ¡¡¡No otra...!!!


Dado que la conducción en curva es el mayor de los peligros que -como
norma-, le afectan al conductor, al
finalizar la segunda parte del tema en cuestión la semana próxima (después de que hayan leído con detenimiento las dos entradas), no tengo ningún inconveniente
en responder a cuantas preguntas, comentarios o planteamientos que me quiera formular cualquier lector que le pueda resultar de
interés, siempre que la persona se identifique con su nombre, pues, a los
anónimos no responderé, para evitar cualquier polémica.
1 comentario:
"Agarraté que vienen curvas"
Siempre tan interesantes las normas y consejos que nos recuerdas para bien de todos.
Sigue, sigue, no pares; aunque aflojes en las curvas.
-Manolo
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