27 marzo 2013

AL VOLANTE


CAMBIOS DE DIRECCIÓN Y DE SENTIDO DE LA MARCHA





Hoy, reanudaré el tema de la conducción que lo había dejado abandonado, continuando con las maniobras de cambios de dirección y de sentido de la marcha que son bastante frecuentes en la conducción diaria, sobre todo, cuando circulamos en poblado que es donde, generalmente, se desarrolla la mayor densidad de circulación; y, también son unas de las que más incordian a los usuarios de la vía cuando el que la realiza no la señaliza correctamente, cosa que ocurre muy frecuentemente, o bien omite la señalización, que, también es frecuente.

En nuestro lenguaje común es fácil y muy corriente confundir la dirección con el sentido; si bien, son distintas.

La dirección, es la vía por la  vamos circulando; por lo tanto, el concepto es estático; mientras que el sentido, el concepto es dinámico, ya que se trata de la trayectoria que sigue nuestro vehículo circulando por la vía, independientemente de que sea recta o tenga muchas curvas, pues el vehículo sigue la trayectoria que le impone el camino. Por tanto, un cambio de dirección es cambiar de vía, abandonar la que estamos utilizando e incorporarnos a otra; o sea, entrar en otra calle o carretera distinta, salirnos de ella, no importa que sea a la izquierda o la derecha o, siga paralela a la que veníamos circulando; mientras que, cambiar el sentido de la macha, supone permanecer en la misma vía por la que venimos circulando, pero, dar media vuelta, es efectuar un giro de 180º; o sea, no salirnos de la vía.

Tanto los cambios de dirección como los de sentido requieren un aviso previo y claro al resto de usuarios de la vía para no sorprenderlos ni entorpecer la normalidad de su marcha o generar un peligro mayor del estrictamente necesario que conlleva la maniobra. De ahí, que la obligatoria señalización no tiene que prestarse a equívoco.

Cambios de dirección.
El conductor de un vehículo que pretenda cambiar de dirección (girar a la derecha o la izquierda) deberá comprobar previamente mirando hacia delante en primer lugar, para asegurarse de que la maniobra es posible en el lugar que se dispone a efectuarla,  que, no hay señal que lo prohíba y que la norma lo permite; que las distintas corrientes circulatorias que rodean la situación no lo impiden; , observará mediante los correspondientes espejos retrovisores que, la maniobra que pretende llevar a cabo, es propicia, y después, señalizar con claridad y antelación suficientes e irse situando a continuación en el lugar de la calzada que le corresponde para efectuar el giro con la mayor seguridad que permitan las circunstancias; absteniéndose de realizarla de no darse estas circunstancias. También se abstendrá de realizar la maniobra cuando se trate de un cambio de dirección  a la izquierda y no exista visibilidad suficiente para realizarla como establece la norma; ya sea por condiciones climatológicas o ambientales, o porque la orografía del terreno u otras circunstancias no nos permitan ver a suficiente distancia como para hacer la maniobra con la seguridad que se requiere.

Téngase siempre en cuenta que los espejos retrovisores exteriores alejan y empequeñecen los objetos y no nos facilitan un cálculo adecuado de las distancias.

En el giro hacia la izquierda (cambio de dirección a ese lado), una vez señalizada nuestra intención de desplazarnos, nos iremos situando gradualmente hacia el centro de la calzada sin invadir la parte correspondiente a los que circulan en sentido contrario al nuestro, que, siempre se verán afectados por nuestra maniobra y si es necesario, nos detendremos sin rebasar el eje (o la línea divisoria si existiera), que dejaremos siempre a nuestra izquierda, incluido el cruce al efectuar el giro (salvo que la vía sea de un solo sentido de circulación, como establece la norma de la que todos deberíamos ser sabedores, que nos obliga a situarnos al lado izquierdo de la vía por la que circulamos); para ello, téngase toda la paciencia necesaria para  esperar el tiempo que haga falta hasta que pasen todos los vehículos que vengan de frente, y no pensar que “me da tiempo”, porque son muchos los accidentes producidos por no tener el temple necesario para , o no saber calcular la distancia y velocidad del vehículo que viene en sentido opuesto al nuestro hasta que resulta tarde.

En el supuesto de que la calzada disponga de tres carriles para los dos sentido; el conductor que pretenda girar a la izquierda, se situará con antelación suficiente en el carril central para efectuar la maniobra citada.

En vías interurbanas, los ciclos y ciclomotores de dos ruedas (téngase bien en cuenta este detalle y, recuérdese que las bicicletas y ciclomotores, “siempre” que lo hagan por carretera, circularán lo mas arrimados posible a la derecha), si no existe un carril especialmente acondicionado para el giro a la izquierda “deberán” situarse a la derecha, fuera de la calzada siempre que sea posible, e iniciarlo desde ese lugar cuando las circunstancias sean propicias.

Carril de deceleración.

Para abandonar una autopista, autovía o cualquier otra vía, los conductores que tengan que hacerlo por este carril, deberán circular con suficiente antelación por el carril más próximo a la salida (por el de la derecha) y penetrar lo antes posible en el carril de deceleración, si existe.

Como es bien sabido, la señalización la efectuaremos con los indicadores de dirección (intermitentes) como establece el Reglamento de Circulación; si bien, si las circunstancias lo aconsejan, podemos también hacerla con un sigo adecuado del brazo más próximo a la ventanilla del conductor, estirándolo horizontalmente para anunciar el giro hacia la izquierda  y levantarlo formando un ángulo recto para notificar el desplazamiento a la derecha.
Si conducimos una motocicleta, y la señalización la hacemos con el brazo, la podemos hacer indistintamente con cualquiera de los dos brazos. Se trata de que la señalización sea percibida a tiempo y con claridad por los usuarios de la vía a los que va dirigida. En éste caso, si señalizamos con el brazo derecho lo extenderemos horizontalmente para anunciar el giro a la derecha y lo levantaremos para señalizar el desplazamiento hacia la izquierda.

En el supuesto de señalizar con el brazo, deberemos saber que, ésta señalización prevalece sobre la señal óptica luminosa efectuada con los intermitentes y, en el supuesto de que existiera contradicción entre ambas, la que se tendría en cuenta, sería siempre la hecha por el conductor con el brazo, ya que es preeminente. No olvidarlo.

Para no alargarme demasiado con el tema, el cambio de sentido lo dejaré para la próxima entrada.

Sólo recordar que las infracciones a todo lo relacionado con el tema de hoy tienen la consideración de graves. ¡¡¡Al tanto...!!!

20 marzo 2013

INVESTIGACIÓN GENÉTICA



Durante muchos años, las religiones han influido, supervisado y condicionado la investigación de los científicos hasta llegar a marginar (por decirlo de forma suave) a algunos de ellos, por el sólo hecho de no compartir la línea de pensamiento que la Jerarquía eclesiástica imponía a sus seguidores.

Las grandes fortunas de que disponían (y disponen) algunas de las religiones, no siempre conseguidas por métodos ortodoxos, le permitían doblegarle la voluntad asu antojo a algunos estudiosos si éstos no genuflexionaban ante los clérigos gerifaltes de la época que tenían el poder en sus manos y frenaban (y, aún siguen haciéndolo) sus investigaciones si no les resultaban de su agrado porque iban en contra de sus intereses.

Hoy, tenemos un  recién elegido Papa de Roma que apunta otros horizontes y no parece encarrilarse por ese sendero que debió quedar atrás hace mucho tiempo. Francisco, da la sensación de que pondrá a su iglesia 
( la de los pobres) en el lugar que le corresponde, pero, también lo intentó Juan Pablo I, y su desenlace sigue siendo una incógnita, o un misterio, según por donde se mire, que, con la información de que disponemos al respecto, se presta a todo tipo de interpretaciones.

En la más rabiosa actualidad, la ciencia (la biología que es la ciencia que trata de los seres vivos), mediante la rama de la genética, está llevando a cabo una acertada y bien estructurada meticulosa investigación sobre el genoma humano, que, sin necesidad de ser muy optimistas, nos lleva a ver con cierta realidad y regocijo que sus avances en el campo de la investigación, nos encaminan sin lugar a duda hacia un mundo menos malo, sin llegar posiblemente a la perfección, pero que más bien pronto que tarde, sus resultados nos conducirán al Estado del Bienestar que todos nos merecemos.
Estas investigaciones, que últimamente nos están mostrando los avances logrados en materia de salud cuyos resultados han conseguido salvar vidas y erradicar enfermedades, en algunos casos son todavía, en la actualidad obstaculizados por ciertos clérigos que siguen anclados en el Medievo y no logran evolucionar a pesar de que las circunstancias son otras muy distintas.

El estudio científico y su aplicación de las células madre con fines curativos es digno de encomio, y, sólo los fundamentalista religiosos sin mucha consideración hacia la sociedad a la que pertenecen, se oponen a su desarrollo y aplicación.

Las células madre que, con tanto acierto se están investigando y tan sabrosos resultados está dando esta investigación, están permitiendo que algunas enfermedades incurables puedan ser reversibles, aportándoles una calidad de vida digna de todo ser humano a quien la padecía.

La célula, es una minúscula parte de nuestro cuerpo que, podríamos definirla como la unidad morfológica y funcional de todo ser vivo, que a su vez, es el elemento de menor tamaño que puede considerarse vivo.

 Yo no voy a entrar en términos científicos para los que no estoy cualificado, sino en la influencia que han tenido y tienen las religiones en el desarrollo de la ciencia cuando ésta no le es afín. Sin embargo, considero que todo lo que la ciencia logre a favor de la salud de los seres vivos (de todos) debería ser bien recibida por todos y quitarnos de encima esa “joroba” de complejos que nada dice en nuestro favor como personas.
Si una madre con un hijo que tiene una enfermedad incurable, puede solucionarlo con la aportación de otro hijo y salvarle la vida o evitarle el sufrimiento. ¿Quién tiene autoridad para negárselo? Solamente porque los mandamases de una cierta religión no estén de acuerdo ni vean más allá de sus narices en ésta materia; ¿ese hijo tiene que morir anticipadamente o sufrir un duro calvario durante toda su vida? ¿Esto es justo? ¿Puede haber algún Dios de alguna religión que, como Padre, quiera algo malo para su hijo?  El mío, no.

Seamos realistas. La vida que nosotros conocemos aquí en la tierra es maravillosa, y, todos, absolutamente todos tenemos derecho a disfrutarla en igualdad de condiciones sin que nada ni nadie interponga cortapisas a nuestra voluntad, ni se deben torcer sus derechos solamente porque alguien trate de imponer unas creencias religiosas que condicionan el desarrollo de la ciencia y se apartan en algunos casos de la más elemental norma de convivencia. Para ello, deberíamos todos enfrentarnos abiertamente a estas posturas poco respetuosas,  olvidándonos e independizándonos sin ningún temor de las arcaicas y ancestrales religiones de cada persona y pensar un poco en la colectividad humana, si es que queremos lograr un futuro digno y que nuestro paso por la tierra pueda ser recordado con agrado por nuestros descendientes como algo de lo que se sientan orgullosos, pues, lo que está claro y se demuestra a pasos agigantados, (nos guste o no nos guste)  es que, no tardando mucho, la ciencia irá reduciendo el campo de la creencia en favor de la investigación genética, porque ésta, en un futuro no lejano, creará el ser humano casi perfecto y se conseguirá una inteligencia muchos miles de veces superior a la actual; para lo cual, habrá que irlo preparando sin pausa, pero progresivamente, para cuando llegue el momento, y, sin ningún temor, situarlo en una sociedad acorde a las circunstancias; pues, estamos ya en una época en la que la investigación genética promete un futuro halagüeño y, no parece acertado permitir las diferencias actuales, sino más bien ir creando paulatinamente un estado del bienestar que contraste con los augurios que nos proporcionará la biología en el futuro mediante la rama de la genética que ya cuenta con el avanzado estudio del genoma humano a través del cual, la medicina y la técnica, le proporcionarán a la humanidad, unas posibilidades incalculables que en la actualidad no posee; pues, en éste momento, con los medios de que disponemos y los conocimientos que tenemos, prácticamente estamos entrando en la edad de piedra con respecto a lo que será el futuro de la genética en ese aspecto, aunque nos parezca que nuestra tecnología actual es muy sofisticada, pero, no es más que un rudo artilugio comparándolo con el futuro no lejano. Por lo que se hace necesario ir allanando el camino para cuando llegue el momento, no sólo de que el hombre sea casi perfecto (que lo será), sino de que dispondrá de unos medios tan sofisticados que, la sociedad actual con su tecnología, será tan arcaica y desfasada como la quijada del asno con la que en la Biblia se nos dice que en el Paraíso, utilizó como arma Caín, para matar a su hermano porque no le caía simpático.

01 marzo 2013

REFLEXIÓN


Motivos ajenos a mi voluntad, se han acaparado del tiempo que yo disponía para comentar en esta web zarceña desde el blog “Sintonía” algunas de mis opiniones y forma de entender la vida; no obstante, he intentado seguir (aunque, esporádicamente) los comentarios que en ella reflejan otros blogueros y colaboradores; así como estar al día de los aconteceres del pueblo.
A pesar de que, últimamente, (ya sé que estoy jubilado), las ocupaciones no me permitían dedicar el tiempo suficiente a escribir con calma en la web, he leído los escritos de los demás.
En breve, seguiré tratando el tema de la conducción, circulación y seguridad vial, que lo dejé inconcluso, reanudándolo en el tema correspondiente y, ya sin parar, hasta haber tocado todos y cada uno de los temas que nos afectan a los conductores y demás usuarios de la vía pública; en la esperanza de que le pueda ser de utilidad a alguien.

Y, como tenemos el país un poco revuelto con tanto político mintiendo  a destajo y tanto chorizo (no me refiero a los de guijuelo), mejorando su calidad, a continuación expongo mi opinión  personal sobre lo que entiendo por política

¿POLÍTICAS?

Políticas no, por favor. “POLÍTICA”

Pues sí; política sí. Podrá parecer contradictorio pero política sí. Nos guste o no, en la actualidad todo es política; política buena o política pachanguera y de poca calidad, pero, política en definitiva. No la política que ha descangallado el sistema, sino una política hecha por gente honrada para gente honrada.
Hoy por hoy, todo lo que nos rodea y mueve los hilos de nuestra sociedad, es política. Pero: ¿Qué clase de política? ¿Política de mercadillo o política de alta gama?

La política que prima en la actualidad en nuestro sufrido país, no parece una política de academia elitista, mas bien parece de rebajas de otoño, a la que como a los árboles se le cae la hoja y deja mustiamente las plantas.

¿Qué finalidad persigue ésta política que están llevando a cabo nuestros representantes y tantos quebraderos de cabeza nos está costando a los contribuyentes?.
¡Ahí está la clave...! Es una incógnita.

Pero, vayamos a la raíz: ¿Qué es la política?
Política, -del griego-  politikós, -igual a ciudadano, civil, relativo al ordenamiento de la ciudad- es el proceso por el cual el uso de la fuerza coercitiva es legítimo.

El término político, politólogo fue ampliamente utilizado en Atenas a partir del siglo V antes de Cristo en parte gracias a la obra escrita con bastante anterioridad por Aristóteles y titulada precisamente, política; en la que definía al ser humano como un animal político y que a lo largo de los tiempos le ha servido a más de un politólogo y antropólogo como ejemplo y fuente para fundamentar su inspiración.

Desde muy antiguo, la política ha sido y seguirá siendo el arte de lo posible. Sí, la política es un arte: El arte del malabarismo.” El arte de manejar conceptos para deslumbrar al oyente o al lector. El arte del embaucamiento  colectivo, prevaliéndose de la inexperiencia o candor del engañado; de ahí, que los ciudadanos normales, como desgraciadamente nos ocurre a los españoles, generalmente, sin una larga tradición democrática y escasa formación política como ocurre en nuestro país, teman involucrarse en las tareas del gobierno del Estado, y los que sí lo hacen, carecen en buena parte (no todos afortunadamente) de la responsabilidad que se requiere para esos menesteres; y, en una considerable proporción, les escasea la formación necesaria que para desarrollar esa actividad se precisa. Sin contar con la falta de escrúpulos que una minoría muy minoritaria (por suerte) ha demostrado tener a la hora de administrar los recursos comunes que los ciudadanos le han encomendado gestionar, como ha quedado bien patente últimamente con tanto mangante, estafador, defraudador y corrupto que abunda a lo ancho y largo de nuestra geografía en todas las Administraciones Públicas que conforman el Estado.

No sé si acertada o equivocadamente, pero en el espectro político todas las ideologías se concentran en dos dimensiones: la económica y la social, que, ni han congeniado ni posiblemente lleguen a conseguir congeniar en el futuro a corto o medio plazo.
Con buen criterio, o erróneamente, en la dimensión económica se integran (yo diría que se le han endosado a voleo y sin mucha reflexión) dos ideologías totalmente opuestas, que son las causantes de la falta del entendimiento entre los humanos: la izquierda y la derecha que forman una línea horizontal. La dimensión social está formada por otras dos antagónicas ideologías también opuestas: autoritarismo - liberalismo formando una línea vertical.
Juntas ambas dimensiones, según una vieja teoría (a mi juicio no muy acertada) integran el mal llamado mapa ideológico que conocemos y por el que nos regimos para encuadrar o encasillar a cada uno en uno u otro lado del espectro político, en el que personalmente yo no creo, y, en el que podemos encontrar (teóricamente) los cuatro grandes grupos que hoy conocemos como: totalitarismo, conservadurismo, socialismo y liberalismo, considerándose el punto donde se cruzan como el centro político que nadie sabe donde empieza ni donde termina ni cuál es su ideología.

Por razones obvias, no voy a entrar a definir cada uno de ellos porque ahora no toca, como dirían los políticos escurridizos cuando les incomoda la pregunta que, en el cumplimiento de su deber le, formula  algún informador avispado en el momento en que no le apetece o no le conviene responder como sería su obligación; solo diré que este reparto en cuadrantes del circulo político, tradicionalmente, ha sido y es convencional y hecho a la medida para que se adapte a los intereses de los partidos políticos, especialmente a la de los mayoritarios con opción de gobernar; por lo que no parece muy acertada esa línea partidista para definir con escrupulosidad y nitidez los límites y las lindes de cada ideología; por eso, a mi, personalmente, me gustaría saber dónde realmente empieza y dónde termina cada una de ellas.

La aberración (ese grave error del entendimiento) a la que se aferran algunos ideólogos, hace prácticamente imposible un razonamiento racional entre distintas líneas de pensamiento diferente, abriendo entre ambas una brecha nada fácil de rellenar. Y no parece posible lograr a corto o medio plazo un entente ideológico que acerque las distintas posturas para unificar criterios y tomar decisiones comunes que favorezcan a los ciudadanos; más bien, parecen antagonismos redomados e irredentos en líneas divergentes, que, más que desviarse y apartarse de la normalidad que constituye la realidad de la sociedad, lo que debieran perseguir es esa necesaria unificación no ideológica, pero sí racional para lograr los fines que la “Política” persigue y la sociedad demanda.

Todas estas imposiciones heredadas del pasado remoto se deberían adecuar a la actualidad que con el paso del tiempo ha experimentado, unos más que cualitativos y cuantitativos cambios, dejando a un lado la vieja y rancia tradición un tanto arcaica de la definición política que encajona en uno de los cuadrantes antes citados a las personas que no siempre están en el lugar que debieran, si la sinceridad fuese su norte y los interese no les condicionaran.

Es sabido que la ciencia política-social estudia de forma más o menos académica las técnicas de análisis político, pero, ¿cómo las aplica? Los profesionales de esta técnica que conocemos como politólogos, son los que deben formar y asesorar a los políticos en activo (otra cosa es que los escuchen) y estos, basándose en sus conocimientos del tema y fundamentándose en las técnicas y los análisis políticos de los primeros, aplicarlas con equidad para lograr un mejor bienestar de la sociedad a la que sirven y pertenecen; pero, no siempre esto se convierte en realidad. La realidad, últimamente, más bien está tomando una deriva que se aleja por completo de lo que es la realidad.

Desgraciadamente, en nuestro país (ni en ninguno) no hay una Política; lo que existe y persiste en la realidad son las políticas partidistas y parcelarias y cada uno barre para su parcela. Así nos va la cosa.

Si existiese una Política a nivel global, no habría guerras, miseria, injusticias, desigualdad, dictaduras, fundamentalismos, hambre.....

Todos los políticos hacen muchas promesas. ¿Cuántas cumplen? Alguien se ha preguntado, ¿por qué mienten los políticos?; ¿por qué carecen de credibilidad?. La pregunta tiene una sencilla y fácil respuesta: ¿Acaso sirven para algo más? ¿Saben hacer otra cosa? ¿por qué se ha descangallado la Politica "con mayúscula", convirtiéndose en el arte de mentir que nuestros representantes practican con asiduidad y tan hábilmente, y, en el "y tú más" que está tan de moda? ¿Quién es el responsable o responsables de éste desaguisado?

Si verdaderamente nuestros gobernantes y dirigentes de los partidos políticos que tan caros nos cuestan a los ciudadanos normales, tanto los que forman la oposición como los que temporalmente ocupan el poder, fuesen políticos de verdad, auténticos repúblicos como tendrían que ser: ¿Estaríamos como estamos?
No obstante, aún podemos estar contentos, porque si con el paso del tiempo llega a prosperar la idea de algunos, se desguañangaría el sistema y pronto nos convertiríamos en Reinos de Tifas y el descalabro aún sería mayor, las desigualdades aumentarían y la economía se desquebrajaría aún más, que ya es decir.

¡Qué pena de dinero que nos cuesta a los contribuyentes tanto gobernante inepto y con muy pocos escrúpulos, cuya falta de responsabilidad desdice la equidad, la honradez y la sensatez de una mayoría de políticos honrados y cabales que se esfuerzan diariamente por servir al pueblo y defender los intereses de sus ciudadanos!

Sé bien que este tema no encaja en todas las mentalidades y que el que dice las verdades pierde las amistades; pero, como cada uno es como es, y cada uno se expresa según su forma de pensar. Yo también; por eso me pregunto:
¿A qué huele España?


10 enero 2013

RECUERDOS DEL COLEGIO



Generalmente, cuando nos vamos haciendo mayores (como es mi caso), afloran a la mente algunos recuerdos de la infancia -de forma anecdótica y agradable- de las vivencias del colegio.
Yo, que pasé la infancia y la etapa de la enseñanza primaria en el lugar donde nací, y que todos los compueblanos sabéis bien que en La zarza, las niñas siempre tuvieron más suerte que los niños en cuanto a la enseñanza primaria, porque a ellas no les faltó nunca la maestra para su instrucción, mientras que a nosotros -los niños-, hasta que no le concedieron la plaza fija a Don Fabián, tuvimos varios cursos en los que estábamos medio huérfanos, cuando no huérfanos del todo, de un maestro que nos formara en la enseñanza primaria, que, era fundamental para el futuro de cualquier persona a esa edad.
Los que sois mayores, más o menos de mi edad, conocéis bien la carencia que tuvimos que pasar -más bien sufrir- por la falta de maestro una buena parte del tiempo y, la no mucha ilusión que ponían algunos de los interinos cuando llegaban al pueblo y se percataban del panorama que había allí; algunos de ellos, ni siquiera terminaban un curso completo; con lo ello suponía para los niños de mi época el tener que estar una larga etapa sin profesor por la mala administración y falta de responsabilidad de la autoridad competente.
A algunos de nosotros, no a todos -a los monaguillos- nos daba clase gratuitamente el sacerdote de entonces, Don Leopoldo, (por lo cual, yo personalmente, siempre le estaré agradecido) que se percató del daño que eso nos causaría en el futuro al no poder recibir la enseñanza mínima necesaria e imprescindible a esa edad,  que es precisamente, cuando más y mejor se asimilan las cosas que se aprenden. Y, si he de ser sincero, Don Leopoldo puso gran interés en que aprendiéramos y nos enseñó todo cuanto pudo, que no pudo ser todo lo que llevábamos de retraso,  pero sí lo suficiente como para no quedarnos en la cola. No sé qué opinarán el resto de colegas que íbamos a la casa parroquial con el sacerdote, pero mi opinión como he dicho es muy positiva.
Independientemente de la carencia a intervalos de enseñantes, guardo muchos y muy gratos recuerdos de esa escuela, “de los grandes”, y de esa etapa de mi vida como niño travieso que era. Sin duda, de los más traviesos y movidos de mi tiempo.
Lo cierto es que, carecíamos no solo de maestro durante algunas etapas -o temporadas-, sino que, el material didáctico de que disponíamos, también era más bien escaso, casi inexistente, pues, para poder estudiar, cada uno de los niños debíamos comprar nuestra propia enciclopedia -yo, aun conservo las dos mías- en la que aprendíamos de todo: geografía, historia sagrada, aritmética, geometría, gramática, etc, etc, era una especie de bazar en la que había un poco de cada cosa.
Con frecuencia me he recordado de la pizarra -quizá por lo mucho que la he usado- que estaba ubicada en la parte derecha del aula -vista de frente- que estaba en tanganillas montada sobre un trípode que no tenía estabilidad  ninguna, y que, cada vez que el maestro -o algún alumno- escribía en ella -sobre todo cuando lo hacíamos alguno de los niños por mandato del maestro-, se movía y había que sujetarla, con una mano agarrando el trípode de madera y escribiendo con la otra, para que no se fuera deslizando poco a poco y llegara hasta la pared frontal en la que estaban colgados los cuadros con las fotografías de Franco y José Antonio Primo de Rivera, además del crucifijo.
A lo largo de mi vida, me he acordado muchas veces de la tinta que usábamos en el colegio que la “fabricaba” el maestro. Recuerdo como si fuera hoy, cómo la hacía: en una botella cuadrada de vidrio grueso, con cuello largo y ancho que terminaba en forma de seta y un grueso tapón  de corcho mugriento para taponarla, echaba algo más de las tres cuartas partes de agua y unos polvos negros, la agitaba, la dejaba reposar un tiempo y, lista para ser utilizada; luego, echaba una poquita en cada tintero de los que se alojaban en un agujero hecho en el pupitre de gruesa y vetusta madera -uno para cada dos niños- en el que mojábamos la pluma cada vez que teníamos que escribir al dictado o copiar algo de algún libro que el maestro nos encomendaba algunas veces.
Recuerdo bien aquellos tinteros tan originales -lástima que hayan desaparecido-, eran como un vaso delgado con forma troncocónica con un asiento en la parte superior para que no se colaran para abajo, en los que en más de una ocasión habíamos encontrado alguna mosca durmiendo el sueño eterno.
Algunos de los niños éramos algo taviesillos, -por decirlo de una manera suave- y hacíamos las correspondientes travesuras de la edad; yo, reconozco que era uno de los más aficionados a hacer trastadas, sobre todo cuando no estaba el maestro porque había salido a alguna cosa. 
En una ocasión me tocó cargar con el mochuelo sin motivo y, el maestro me responsabilizó de romper el termómetro que se hallaba encima del asiento lateral que yo ocupaba;  hecho ocurrido una mañana que yo no había asistido a clase, pero el maestro lo vio por la tarde precisamente cuando yo estaba allí, justo debajo de donde se colgaba el termómetro -seguramente más de uno se acordará de este detalle- monté una bronca y me salí de la clase, no sin antes enfrentarme a Don Fabián y armar la marimorena; pues no tenía ni idea de quién lo había roto, ni me había enterado del hecho hasta que Don Fabián empezó a repartir galletas y a estirarnos de las patillas . Con el paso de los años, ya después de salir del colegio -bastantes años después- me enteré de quién fue el autor de dicha fechoría, cuando ya no tenía importancia.
 En el armario que había en la pared lateral izquierda, casi al final, cerca de la mesa del maestro donde se guardaban todas las cosas de la clase (el material didáctico) me ha resultado agradable recordar una caja de madera , plana y ancha, en la que se guardaba un juego de figuras geométricas: cuadrado, pirámide, triángulo, etc. que el maestro las sacaba para impartir la clase de geometría y a mi me resultaba atractiva y me gustaba tocar las figuras, así como el libro -había unos cuantos- del Quijote que, puestos en pie y formando un semi circulo, íbamos leyendo rotativamente todos los niños hasta casi aprenderlo de memoria, que, cuando tenías las manos un poco sudorosas, se te pegaban los dedos a las pastas de lo mugrientas que estaban, y que visto ahora en la lejanía, supongo que tenían más años que el pasodoble. Debo confesar que a pesar de ello, lo he vuelto a leer un par de veces más siendo ya más  mayor, la última no hace mucho tiempo; pues, siempre lo he considerado una de las mejores -o la mejor- novelas de la historia conocida. Por algo en países como Rusia, es obligada su lectura en la enseñanza primaria.
Seguramente la mayoría de los niños de entonces, recordarán la regla plana que usaban los maestros y el uso que le daban, así como la destreza que tenían en su manejo; la misma habilidad que tenía Don Fabián para estirarnos de las patillas cuando le parecía, para castigar cualquier indisciplina; aunque, en algunos casos lo hacía sin ese motivo. ¿Os acordáis? ¿Os acordáis de las peripecias que armábamos con las tizas y las veces que aparecían dentro de un tintero para empapar toda la tinta que había dentro?
Sería largo enumerar todas las diabluras que hacíamos en la escuela, sobre todo, aquellos que éramos los más movidos de la clase, como era mi caso. En otra ocasión recordaremos alguna anécdota más de las vividas en nuestra querida infancia en ese bendito pueblo del que tantos recuerdos guardo almacenados en lo más hondo de mi ser.
Cuanto me gustaría que algún otro paisano -niño de aquella época- se decidiera a exponer a través de la web, sus vivencias y travesuras de aquella etapa de nuestras vidas, porque, contándolas  varios y con distintas formas de expresión, sería más ameno y divertido el recuerdo de nuestra niñez.

17 diciembre 2012

UN AÑO MÁS



En éste final de año:
¿Triste o alegre despedida?

Adiós, viejo año 2.012. Sé bienvenido, nuevo y vigoroso joven 2.013.
Se nos va éste simpático año  bisiesto 2.012, y  parece que fue ayer cuando, eufóricos,  celebrábamos su esperada llegada y, ya estamos acompañándole en su partida. ¡Qué ingrato...! qué cortito ha sido; y, eso que traía un día de propina por ser bisiesto, sin embargo, se ha hecho corto. ¿Por qué pasará el tiempo tan deprisa si nosotros no lo azuzamos? No obstante, confiaremos en que, éste 2.012, -que ya nos dice adiós-, se lleve una buena parte de la maldita crisis que nos atenaza y está agobiando a los más débiles como ocurre siempre que se dan estas circunstancias; y, a ver si el nuevo año, aunque termine en 13, es más condescendiente y generoso que su antecesor, con los que ahora las están ( o estamos) pasando canutas, por no citar otro calificativo más acorde a la relidad.

Habremos de ser optimistas y confiar en la suerte para no sentir con tanta dureza el agobio que la situación actual conlleva; si bien, para los que el número 13 lo consideran maldito y no les cae bien del todo, debido a la alergia que le produce, no lo verán en positivo como deberíamos aceptarlo; sin embargo, para los mayas, era un número sagrado, representaba las 13 fases lunares, y fue ampliamente utilizado en sus calendarios sincronarios, que, por cierto ahora están de gran actualidad. Son los 13 ciclos baktun de la cuenta larga del gran ciclo maya que, algo tienen que ver con el día 21 de éste mes de diciembre (último de éste año que ya despedimos), en el que algunos agoreros predicen y predican el final de nuestra existencia en éste hermoso planeta azul que tan generosamente nos acoge y nos seguirá acogiendo por los siglos de los siglos, y en el que los afortunados por la suerte de la Lotería de Navidad, podrán seguir celebrando con eufórica alegría, sin ninguna cortapisa y seguros de que el premio obtenido les ayudará a tener una mejor calidad de vida en el futuro, sin temor a ese temido final del mundo que no es más que una fantasía, producto de la mente de unas personas inseguras e inestables con una personalidad como la veleta que está siempre del lado que sopla el viento.
El resto, también seguiremos viviendo con la misma optimista alegría, pero con menos pasta.

En las culturas de España, Grecia y los países Latinoamericanos, el martes 13, es visto como el día de la mala suerte. Se considera algo así como una especia de augurio de un mal presagio. Recuerdo de niño en el pueblo donde nací (La Zarza de Pumareda) un viejo refrán que decía: “en martes, ni te cases ni te embarques,” porque se considera un día fatídico. Hay gente con fobia a este día que, es incapaz de viajar a ningún lado por superstición.

La fobia a este día (martes y trece) se conoce como “trezidavomartiofobia”; si bien las connotaciones que se le dan al martes trece, no han tenido -ni que se sepa tienen- fundamentos científicos, por lo que sólo se trata de un mito (más bien, un mito atemorizador); y, sin embargo, hay mucha gente que lo ha tomado al revés y lo consideran como el día de la buena suerte. ¡Viva el optimismo! Sí señor...

Hay ciertas personas a las que el número 13 les resulta repelente, le temen y, hasta hablan de triscaidecafobia (miedo irracional al número 13), pues, parece ser que en la leyenda (o historia no confirmada), ésta superstición se remonta al hecho de que en la Última Cena se sentaron trece personas, y, en pocas horas, dos de ellas estaban muertas: Jesús de Nazaret y Judas Iscariote; pero, probablemente se originó en la Edad Media, por lo que está considerado como de mal agüero por lo antes expuesto. Son manías como la de no pasar por debajo de una escalera porque da mala suerte. Y, los que trabajan diariamente encima de la escalera y, un mal día se caen. ¿Les hubiera ocurrido lo mismo si hubieran pasado por debajo?

En las culturas anglosajonas, el viernes 13, o el viernes 17, en Italia, es el número fatídico.

La llamada,  friggatriscaidecafobia, (fobia específica al viernes 13), se relaciona con la captura y muerte de los Templarios que fueron quemados en la hoguera un día viernes 13 de octubre de 1,307. Precisamente, ese día acababa el poder de los monjes guerreros, pudiendo achacar esto a la mala suerte.
Personalmente, el viernes y trece ha sido para mi una constante en la vida, pues el día de mi nacimiento coincidió en 13 y viernes, lo cual me ha permitido desechar todo tipo de temores a fechas tan repudiadas por algunas personas y no estar afectado por el virus de la fobia antes citada ni creer en hechicerías ni supersticiones de ninguna clase. Por naturaleza, soy relista, pragmático y práctico; no me dejo influir por ningún tipo de agüeros. Tengo las ideas claras y,  no me afectan ni me convencen los predicadores  apocalípticos por muy estilizados que sean sus sermones. Afortunadamente, en ese aspecto estoy curado de espantos.

En algunas poblaciones se omite el número 13 en sus calles; lo mismo que hay hoteles en los que se evita utilizar el piso 13 para los clientes; sin embargo, es el número favorito de los aquelarres. Y el capítulo 13 de los Apocalipsis predice la venida del anticristo. También la Luna, da trece orbitas completas a la tierra en un año y nadie se queja.

Pero, tanto si es el 13, como si lo fuera el 17, para los afortunados con el primer premio de la lotería de Navidad o del Euromillón, el mejor número es el que de momento guardan en el bolsillo, si salen premiados. Seguramente nadie rechazará el importe del premio porque no le caiga bien alguno de esos dos números que para algunas personas son fatídicos; pero que, tratándose de dinero, no le pondrán muchas pegas para aceptar el premio, aunque termine o empiece en 13 o en 17. No obstante, aunque el número de éste año finaliza en trece, lo mejor es vivirlo con optimismo y buen humor para hacernos la vida más felíz, agradable y amena sin pensar en supersticiones de ninguna clase.

Y, para los que de una u otra forma, estáis relacionados con ese maravilloso lugar donde nací o sus gentes; espero y confío que viváis las fiestas navideñas y la salida y entrada de año con ilusión y alegría contagiosa. Para todos:



        F E L I C I D A D E S


En estas fiestas navideñas,
desde este rincón bloguero,
a todos los compueblanos
que andáis por el mundo entero
os deseo felices Pascuas
y un próspero año nuevo.
Que la salud os acompañe
y nunca os falte el dinero,
porque, aunque no sea
muy importante,
hace falta el puñetero.
Las cosas por ahora,
no andan muy bien que digamos
con esa crisis tan brutal
que a la fuerza,  todos pagamos
por culpa de ese caballero
que, por ser tan poderoso,
nos está dejando en cueros.
Que la suerte esté a vuestro lado
y el amor os sea sincero,
porque es muy necesario
para mantenerse en el alero.
Espero que la alegría
sea vuestra fiel compañera
y, tanto a la noche como al día
las convierta en primavera.
Y, a todos los lectores
de esta Web, en su cumpleaños,
les animo a seguir así
otros doscientos años;
y, a participar un poquito
para añadirle más peldaños
a esa escalera virtual que,
ahora cumple doce años
y su director general,
le echa coraje y reaños;
y, aunque ya no es un chaval,
nos está haciendo buen apaño
con el record de su originalidad
que lo ha batido hogaño,
con su pregón y su genial
felicitación del nuevo año.
Y, aunque termine en trece
el año  que ya aparece,
le dará lo que se merece,
a ese pueblo genial
que, este zarceño pertenece.
                                              


P. D.
Para los zarceños y no zarceños de buena voluntad, que estén en las distintas comunidades con lengua propia:


Bo Nadal e Feliz Aninovo.

Felices Navidades y Prósperu Añu Nuevu

Zorionak eta Urte Berri On.

Goyosas Fiestas Nabidals y Buen Cabo d’Año.

Bon Nadau e Erós An Nau.

Bon Nadal i Feliç Any Nou.

Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.