04 septiembre 2014

¡HOLA, ZARCEÑOS!


Cuando estuve en el pueblo en las fiestas patronales, no disponía de medios a mi alcance para entrar en la web de La Zarza, y a través de ella poder expresar los sentimientos que me invadían en aquellos momentos tan gratos para  mí y vividos con gran intensidad entre los míos.
Lo que sí hice, fue escribir en un tozo de papel (a modo de poema) una noche antes de acostarme, aquéllo que tenia grabado a fuego dentro de mí, y que quería hacérselo saber a los demás que habían compartido la jornada conmigo; esas maravillosas jornadas festivas que con tanta ilusión se viven en el pueblo, gracias a los organizadores que se merecen un ¡HURRA! con mayúsculas.


Ahora, ya desde la distancia que otra vez nos vuelve a separar, me gustaría que, aquellos a los que no me fue posible transmitiros lo que mi corazón sentía y mi cerebro pensaba al encontrarme de nuevo entre vosotros en la tierra que me vio nacer y crecer; quiero que sepáis el porqué de mi alegría.

No sé si habré acertado en las palabras que denoten el sentir que me invadió; pero, sí es lo que en aquella situación se albergaba en mi fuero interno que me invadió de satisfacción; merced a la acogida que recibí de todos vosotros y nunca olvidaré.

Muchas gracias a todos. 




SOLO HASTA LUEGO

Al despedirme de ti
mi querida tierra zarceña,
sólo llevé junto a mí
recuerdos de mi aldea risueña.

Dejé mis huellas marcadas
cuando salí de tu lado
en aquellas calles embarradas
que, ahora ya han asfaltado.

Mis pies, al andar se hundieron,
en los viejos caminos de carros,
cuando desde ti partieron
alejándose de esos lares charros.

Peregriné por la vida
como cualquier hombre cuerdo
y la esperanza me sanó la herida 
que me dejó tu recuerdo.

Siempre desde de la lejanía
te he conservado dentro de mí,
porque, saber, yo sabía
que algún día estaría junto a ti.

Hoy, el día ha llegado
que tanto estuve esperando
y después del tiempo pasado,
por fin, lo estoy celebrando.

Aquí estoy ahora tierra mía,
aquí estoy a tu lado,
y...¡cuán grande es mi alegría
por habernos reencontrado!

Gracias te doy por saber
esperarme con paciencia,
pues, mucha has debido tener,
además de gran prudencia.

Eres el bello amanecer
y suave como la seda,
por eso quise nacer
en La Zarza de Pumareda.

Tú eres la flor perfumada
que alegra la primavera
como le alegra la llegada
a la madre que a su hijo espera.





23 agosto 2014

VOLVER A LAS RAÍCES


Reencuentro con mis paisanos zarceños.
Las fiestas de San Lorenzo 2.014, dejarán marcada en mi memoria una estela imborrable de gratitud en el recuerdo de las vivencias que a lo largo de una semana en el pueblo viví entusiasmado e ilusionado con la alegría que mis compueblanos desbordan a raudales en estos días festivos que tanto significan para todos los paisanos.

Son muchos los recuerdos que he guardado de mi infancia zarceña y a lo largo de los años me han permitido seguir sintiéndome arraigado a la tierra que me vio nacer y crecer; pero no son menos los momentos que he vivido “entre los míos” éste año con motivo de haber sido nombrado pregonero de nuestra fiesta.

Los muchos y gratos recuerdos de los momentos vividos entre vosotros, el reencuentro con familiares, amigos y en la infancia compañeros del colegio recordando algunas de las travesuras a las que éramos aficionados, además, de la entrañable acogida dispensada por todos, me ha llegado a lo más hondo de mi ser.

No sé si seré capaz de encontrar las palabras adecuadas para expresaros mi agradecimiento, lo que siento en mi fuero interno al haber formado parte de vosotros en estas fiestas tan significativas para todo zarceño de bien, que yo tanto he recordado desde mi partida del pueblo. Tampoco sé muy bien, cómo es posible que no haya sido capaz de percibir ésta sensibilidad antes, para haber podido disfrutar de vuestra compañía que ha sido grata y me ha marcado un hito en mi vida. Pero, de lo que sí estoy seguro, es de acertar con la más simple y sencilla de las palabras que más puede definir mi sentimiento interno hacia mis compueblanos: “Gracias, muchas gracias, paisanos”, por la acogida tan entrañable que me habéis dispensado, tanto a nivel personal, como colectivo en aquéllos actos en los que pude tomar contacto con vosotros. Ha sido, no solo un placer, sino, un honor participar en los actos relacionados con nuestra fiesta que recordaba de cuando era niño y ahora se me han convertido en realidad.

Mi gratitud a la Corporación Municipal (ya lo expresé en el pregón) por concederme el honor de ser pregonero, también a la organización de los festejos que valen un potosí, a todos y todas los que, de forma responsable han colaborado en conseguir el nombre de una calle del pueblo a Dª Anita, la maestra de nuestras madres; a los que me invitaron al mismo y a participar en la presentación del libro que describe parte del entorno zarceño, titulado “El perfil de la ilusión, cuyo autor es una estupenda persona de la que me honra ser amigo.

Y, gracias también, a los forasteros que con su presencia hicieron que nuestra fiesta  formase parte de sus vidas aunque solo fuera por unos días.

No citaré el nombre de ninguna persona en particular, porque sería tediosa la lista y no me parece oportuno en este momento (ya habrá tiempo para ello), pero he de reconocer que algunas, a título personal son el alma mater de los festejos sanlorenceños, tanto en cuanto a organización se refiere, como en su aportación individual a las actividades que en esos días se llevan a cabo en el pueblo. Sin ellas la fiesta no sería la misma, y por ese motivo, desde estas líneas quiero expresarles mi gratitud a título personal y animarlas a seguir adelante con la tarea y con el mismo ímpetu, entusiasmo y brío con el que lo vienen haciendo.

Me sorprendió gratamente, ver como el Alcalde,  una concejala muy activa y un concejal con el  que, juntos en la infancia hicimos más de una travesura, trabajaban denodadamente los tres sin descanso para aportar todo cuanto fuera preciso para el desarrollo de las distintas actividades; me parecía increíble ver que “currasen” de esa forma los regidores, tanto cargando con el carretillo de la obra para transportar los distintos enseres, como acarreando sillas y demás utensilios en sus propios vehículos. Así da gusto. Ojalá hicieran lo mismo el resto de los alcaldes de todo el país, en vez de mamonear tanto y afiliarse a la “Asociación de  corruptos sin fronteras” que se ha puesto tan de moda.
Aquí, en éste apartado, habría que apuntarles un tanto a favor de los fotógrafos y reporteros que con su pluma y sus cámaras hacen que el resto de ciudadanos menos activos, podamos disfrutar de sus fotos y vídeos sin salir de nuestra casa, cómodamente sentados en el sofá; gracias también, al esfuerzo realizado por el reportero zarceño peor remunerado económicamente a lo largo de la historia, que nos permite a través de su web disfrutar del acontecimiento festivo. Un Hurra para él.
¡Ánimo a todos, sois geniales… Únicos!

Si tuviese que citar una a una, todas y cada una de de las actividades que se celebraron en nuestra fiesta y que me han llegado al alma, me perdería en la cuenta,  empezando por la exposición fotográfica que nos ofrece una panorámica del pueblo hasta ahora no conocida y es extraordinaria, y sin lugar a dudas, sus autores merecen la consideración más distinguida, y terminando por la fiesta de la espuma para los pequeños, todas me han parecido geniales. ¡Bravo por la organización…!

Para mi, volver de nuevo a recorrer todas y cada una de las calles y rincones del pueblo recordando las andanzas por las mismas en mi infancia, me ha reportado ánimos para repetir la visita. La sensación que notaba en mi cuerpo al verme de nuevo en los lugares que de niño habían sido mis sitios de juego y encuentro con los demás chavales de entonces, me hacía estremecer por la emoción que me invadía. No es fácil describir esa sensación si no es viviéndola.

Volver a ver las gentes del pueblo a la puerta de sus casas hablando amigablemente, sentadas en una silla o en los pocos bancos de piedra que quedan (¿dónde están todos que había?) me recordó las noches de serano que por suerte todavía se hace por ahí, en las que, siendo niño, cuando los mayores querían hablar de algo que no les parecía oportuno para los pequeños, nos mandaban a la cama y, refunfuñando nos íbamos pero nos quedábamos escuchando donde no nos veían, hasta que nos localizaban y no nos quedaba más remedio que largarnos. ¡Qué tiempos más maravillosos!  ¡Qué recuerdos tan agradables de entonces…!

Me traigo un grato recuerdo de lo animosas y optimistas que estaban  las pocas exalumnas de Dª Anita que tienen la suerte de vivir y se hallaban presentes en el evento de descubrir la placa con su nombre y hasta se lanzaron a la pista a bailar para expresar su júbilo, su manifiesta y desbordante alegría, cuyo optimismo nos vendría bien a más de uno.
Desde mi punto de vista fue un acto emotivo y divertido al mismo tiempo que les quedará en el recuerdo para el resto de sus vidas, que, esperamos y confiamos en que se alarguen lo más posible, porque, según ellas, no tienen prisa de hacer viajes largos; están a gusto donde están, en su pueblo y, ¿Para que quieren cambiar de lugar de momento e irse a un paraje  desconocido? No vale la pena; ¿verdad que no?

Volver a respirar el aire limpio y puro en Los Nabazos acompañado por un buen amigo, ha sido una experiencia inolvidable; como también lo ha sido observar a media noche la claridad del cielo, ver tan cerca la Vía Láctea (que de pequeños llamábamos el camino de Santiago), y poder ver la sonrisa de la blanca luna llena de mi pueblo, que, casi se toca con la mano y tan animosamente nos acompañó, ha sido un  experiencia que merece ser vivida.
¡Qué maravilla de cielo tan limpio tenemos en el pueblo…!  Eso no tiene precio.

Seguiría escribiendo horas sin parar recordando la experiencia vivida en estas fiestas con vosotros, pero, como no quiero aburriros, lo dejaremos para otro día. Gracias, zarceños.

Hasta luego.




18 julio 2014

EL BESO


Hay quien asegura que el futuro de una pareja se podría predecir en el primer beso apasionado; porque el primer beso puede ser el comienzo de todo; aunque, el siguiente, el siguiente y …, cada vez afirmen más y más la solidez del primero. Pero, del primer beso y del primer amor, siempre queda algo grato en el corazón.

Pero: ¿es  fácil saber besar bien?
Besar bien no es tan sencillo como pueda parecer a primera vista. Besar es un arte; mas bien es una ciencia para la que no se requiere el doctorado universitario que certifique una experiencia adquirida en un centro de enseñanza para ser un experto en la materia; eso es bien conocido por todo el mundo. Sin embargo, generalmente, la primera vez que lo practicamos, no hemos recibido ningún tipo de asesoramiento, pero nos dejó huella.

El beso es el arte de una expresión social, que puede ser de amistad, afecto, saludo, cariño respeto o, de un amor más o menos apasionado que hacemos al presionar los labios normalmente sobre la piel o los labios de otra persona, porque, los labios son un foco sensitivo mediante el cual, “algunos animales”, entre los que nos encontramos los humanos, ejercemos una función social y humana, de la que, por desgracia nos olvidamos con bastante frecuencia, y, sin embargo, es determinante en el proceso de cortejo, sin la cual, no concebimos la relación entre parejas.

Parece ser, que, últimamente, al ser humano se le está bajando la intensidad y frecuencia del beso, tal y como la hemos entendido hasta ahora. ¿Por qué le estamos descafeinando y restando viveza y euforia a algo tan mágico y maravilloso como es el beso,  mientras que el resto de animales, siguen practicando ese arte al mismo ritmo de siempre que les ha caracterizado?. Un buen ejemplo lo tenemos en las aves.

¿Es que nos estamos volviendo perezosos hasta para besar como lo han hecho siempre nuestros antepasados; o, es que dedicamos el tiempo a otros menesteres que requieren nuestra atención como es el dinero, el fútbol, las tertulias, el trabajo o la diversión? Si es así, malamente vamos.

El beso es uno de los actos que más beneficios le reporta a la salud de nuestro cuerpo. Algunos de ellos (por citar unos ejemplos), son: el aumento de la autoestima, la reducción del nivel de colesterol en el sistema cardiovascular que mientras practicamos el arte del beso, nos mejora considerablemente las funciones metabólicas, genera una satisfacción y alegría incomparable, rejuvenece, etc.

¿Se le puede pedir más a un beso…?; sin contar que el beso puede quemar de de dos a tres calorías por minuto; lo que significa que, sin necesidad de practicar diariamente un deporte que exija esfuerzo físico; con el beso (solucionamos ese inconveniente para algunos), por el solo hecho de prolongarlo, podemos mantenernos en forma física quemando las calorías sobrantes sin esforzarnos y, al mismo tiempo pasarlo bomba alargando en el tiempo la duración de la terapia.

¿Habrá alguna medicina más eficiente que un beso?

La verdad es que, hay besos y besos -como veremos más adelante-; sobre todo, aquel beso que nos dejó marcada una estela indeleble para el resto de nuestra vida, y que, de cuando en cuando, aflora en nuestro pensamiento su recuerdo, aunque su magnetismo lo mantengamos en secreto para evitar suspicacias y evitarnos pequeños problemas.

¿Alguien te ha dicho alguna vez que tus besos son imposibles de olvidar, y que necesita el contacto de tus labios para darle sentido a su vida y su felicidad?

¿Tu pareja te pide sin pausa un beso tras otro porque no se puede resistir a tus encantos, a la caricia de tus labios y al ardor vibrante que siente a su contacto cuando te mira, y con ternura besa suave y dulcemente los tuyos mientras con gran delicadeza y emoción recorre sin pausa tu espalda con sus manos y aprieta tu cuerpo hacia el suyo?

Si es así, es seguro que besas bien, que has aprendido la lección y has tenido el entrenamiento adecuado, y, posiblemente, buenos y eficientes maestros-as en la materia, cuya didáctica has asimilado provechosamente para poderte defender por la vida, sin quedar en mal lugar en la práctica progresiva y espontánea que más adictos ha tenido y  sigue teniendo en el planeta. ¿Por qué será?

Un buen besador-a, sabe transmitir con seguridad los sentimientos que vive en ese momento mágico e inolvidable; en ese instante cargado de ilusión, único e irrepetible (no hay dos besos iguales), que no lo olvidará jamás. Porque, jamás nadie olvida un beso ilusionante con los ojos cerrados y sin preocupaciones del tiempo ni del mundo que le rodea, pensando y viviendo nada más ese momento maravilloso que para los dos, es la esencia de la vida.

El arte de besar delicada y apasionadamente, forma parte de nuestro ADN, otra cosa es que no lo sepamos aprovechar bien o no lo practiquemos con la asiduidad necesaria, en el momento ideal, o tengamos el pensamiento en orsay (fuera de juego).

La mirada previa, también juega un papel importante y es fundamental. Debe conducirnos directamente al beso irresistible que nos haga vivir el momento más importante de nuestra vida cada vez que lo practiquemos; aunque sea la vez un millón doscientos cincuenta mil; porque, el acto del beso en sí, y el beso son originales y constituyen el momento mágico de nuestra vida, único e inolvidable en el que no hay que suspender, pero sí, ser repetidor.

El beso, sólo produce beneficios, aleja los malos pensamientos, nos alegra la vida, nos hace mágicos algunos de los momentos en los que la moral la tenemos en mínimos y necesitamos levantar el ánimo para encontrar la felicidad que necesitamos. Para estos y otros muchos casos; un beso dinámico y dulcemente aplicado nos rejuvenece y da el empuje que necesitamos en esa fracción de segundo,  para seguir luchando en la vida con ilusión, coraje y energía; esa energía que nos aporta  el beso es necesaria e imprescindible; y, sin embargo, cada vez besamos menos, rechazando la mejor medicina para curar todos los males habidos y por haber; y, además, nos hace mejores (que, dicho sea de paso), buena falta nos hace a todos; aunque no lo reconozcamos.

Se me vienen a la mente tres inocentes preguntas para las que estoy seguro de que algún lector encontrará la adecuada respuesta:

¿En alguna ocasión, alguien te ha robado un beso?
Y, tú, ¿has robado a alguien un beso de contrabando inesperadamente?
¿Hay algo que cure con tanta eficacia y con un coste económico tan bajo y sea tan eficaz y relajante como lo es un buen beso en el momento más oportuno?

 Sin embargo, como veremos a continuación:
                        
Hay besos que enamoran
y besos disimulados,
besos que alegran la vida
y otros que son inventados;
besos con gran sentimiento
y besos apasionados,
algunos besos que apasionan
y pronto  son olvidados
porque, nada más recibirlos
ya eran besos engañados;
y, algunos besos que no fueron besos
porque no son recordados.
Hay besos que grabaron a fuego 
la estela que te dejaron,
y, algún beso que se olvida
en el momento que te lo han dado.
También hay besos sin respuesta
que siguen y siguen esperando,
a que no sean besos impares
para ser recompensados.




                                                                                                                                                                       

01 julio 2014

LANORIA


Siguiendo en la línea de los recuerdos relacionados con los aperos agrícolas que le fueron tan útiles a nuestros antepasados, como  el carro, el arado, el trillo…, a los que en su momento dediqué mi pequeño homenaje en ésta Web; hoy, quisiera ahondar un poco más en el tema y traer a colación uno que, no lo fue tanto como los anteriores, sin embargo, en determinadas zonas dedicadas entre otras cosas a la horticultura y el regadío, prestó un buen servicio; me refiero a “la noria”.
Ese original invento  que trae a mi memoria muchos y muy gratos recuerdos de mi infancia, toda vez que, en la huerta de mi abuela teníamos una, que, como la mayoría de las cosas desaparecen con el tiempo y ha dejado en mi una larga estela de recuerdos, de los muchos y buenos ratos que pasé junto a ella sacando agua del pozo para regar las hortalizas del huerto. 
La noria (también conocida como noria de sangre), que, en tiempos bastante remotos fue un artilugio muy útil para la agricultura, tanto para extraer agua de los pozos como par determinados molinos; en la actualidad ha pasado al olvido, y, prácticamente sólo la podemos apreciar en los museos o algún que otro lugar del coleccionismo, toda vez, que, dada su poca utilidad tanto en las zonas agrícolas como de regadío y hortícolas, además de su práctica engorrosa por la necesidad de moverse por tracción animal, es algo que en estos momentos resulta antieconómico, si lo comparamos con la eficacia y el rendimiento de las motobombas que actualmente existen en el mercado a un precio bastante asequible, tanto con motor eléctrico, de explosión o combustión interna.

No se sabe con exactitud el origen de la noria; parece ser que su procedencia proviene de alguno de los siguientes lugares: Egipto, Mesopotamia, China, India o Grecia; si bien, su estructura inclina a fundamentarse en la mecánica helenística, sin que  existan evidencias de confirmación del hecho; aunque, está muy extendida la creencia de que fueron los árabes sus autores, por la fama que les acompañaba de ser grandes expertos en el manejo del agua y su canalización por aquel entonces.
Nadie reclama su invención, ni existe patente alguna cuyo número acredite su autoría, sin embargo, la noria de agua ha sido uno de los ingenios que le ha prestado un gran servicio al agricultor, y le ha hecho la vida más agradable a mucha gente a lo largo de los siglos en este vasto mundo.
La expansión de la cultura islámica, que, a través de sus conquistas extendió el uso de la noria, no sólo por Europa, sino también por África y Asia, hizo que su aplicación se aceptara en las zonas rurales sin demora por todo el planeta en aquella época, pues, sin duda alguna, era el mejor medio para sacar agua de los pozos hasta entonces conocido, amén de otros menesteres a los que se aplicó desde el origen.

A España llegó a través de los agricultores asirios que se afincaron en Andalucía y el levante español a partir del siglo VIII, aunque los datos no parecen ser muy precisos; si bien, su existencia y utilidad se mencionan con bastante frecuencia en la literatura castellana a través de sus clásicos, por los beneficios que la noria aportaba al campo. Antonio Machado, loa sus virtudes en una poesía dedicada a este artilugio tan útil para la agricultura del siglo en que fue concebida y puesta a disposición del agricultor.
La noria de sangre, se inventó como herramienta de trabajo para la extracción de agua de los pozos que, mediante dos ruedas dentadas, una vertical y otra horizontal, provista de engranajes, que, instaladas sobre la boca del pozo y movidas por tracción animal, giraban, y, al estar engranadas, se ponía en funcionamiento el artilugio provisto de una especie de cadenas, maromas u otros sistemas parecidos, en los que se colgaban unos cangilones (o arcaduces) que al introducirse en el pozo  en sentido giratorio, se llenaban de agua que subía al exterior para ser depositada en una pila o artesa provista de un tubo de salida que daba acceso a las correspondientes canalizaciones que permitía disponer de un considerable caudal de agua para el regadío, en función de lo rápido que caminase el animal que la hacía mover; generalmente un asno o un mulo.

En la parte superior de la noria se aloja el mayal (o mayales), que es un palo largo al que se engancha el aparejo de la bestia que tira y con su esfuerzo hace girar la noria.
El mismo sistema -de mayales- se utilizaba también  para mover los molinos de aceite, las tahonas y malacates (aparato este último, muy usado  en las minas para sacar minerales y agua). En ambos casos, ésta máquina ha caído en desuso.
En la fotografía en blanco y negro que acompaña a este escrito, podemos apreciar al cuadrúpedo, así cono el sistema de enganche y los atalajes que lo unen al mayal.
La documentación de que se dispone, demuestra que al principio, las norias estaban construidas de rústica y pesada madera, tanto las ruedas dentadas como el resto de la máquina, que estaba en contacto con el agua; si bien, para evitar en lo posible su deterioro se impregnaban de grasa, cuyo recubrimiento impedía la absorción del agua.
Con el paso del tiempo, todo el sistema del artilugio se metalizó y robusteció, reduciendo el espacio y aumentando la eficacia y el rendimiento de la máquina.
Es curioso, que éste sistema tan rústico se ha estado utilizando con normalidad hasta mediados del siglo pasado, encontrándose en la actualidad algunos ejemplares a modo de reliquia y en funcionamiento, como reclamo turístico, pero, sin utilidad práctica, sino testimonial como sistema sostenible y respetuoso con la naturaleza y el medioambiente.

Al principio se usaban gruesas maromas para amarrar los cangilones; estas maromas requerían una elaboración especial y fueron sustituidas por sistemas metálicos  de unión, que, en forma de cadena, permitían un ajuste mejor de los cangilones como se puede apreciar en las fotografías que se adjuntan, tanto de norias como de cangilones que han sido todas obtenidas de Internet.
La noria que teníamos en la huerta, era igual que la de la fotografía de la derecha, fabricada en Salamanca, en los talleres de Moneo Hijos, que si no recuerdo mal, está o estaba frente a los jardines del Campo de San Francisco (supongo que de existir, ahora estará en el extrarradio), más o menos próximo al cruce del paseo San Vicente-Ramón y Cajal-Escuela de Artes y Oficios.
Esa noria fue mi compañera durante muchos años en el pueblo en las tardes veraniegas cuando ya acusaban la sed las hortalizas que sembrábamos en la huerta.
Como niño que yo era, me gustaba dar vueltas a la noria y disfrutar viendo salir el agua y cayendo de golpe, tan clara, tan fresca, que me hacía ilusión meter dentro de la pila que recibía el agua de los cangilones: los tomates, manzanas, ciruelas o peras que merendaba mientras regaba, así como la lechuga tierna o la sandía para que estuviera fresca y disfrutar después comiéndomela.

Al subir los cangilones cargados de agua hasta los topes, rebosaba y caía de nuevo al pozo produciendo un sonido undísono-tintineante de lluvia del que he conservado el vivo recuerdo hasta la fecha; por eso, me permito la libertad de plasmar en esta entrada mis sentimientos hacia ese artilugio que, no por ser poco conocido por la mayoría de las personas, deja de ser uno de mis más gratos recuerdos de mi infancia zarceña, al que le dedico este pequeño homenaje:
                         



                             Vieja noria, noria vieja,
                           que en mi tierra castellana,
                           fuiste mi fiel compañera
                           desde una edad muy temprana.
                           Tantas tardes de verano     
                           de mi tierna y dulce infancia,
                           y algunas veces muy temprano
                           acudía a ti con prestancia:
                           al calor de tu hermosura,
                           para estar junto a tu lado                         
                           y sentarme a tu vera,
                           a respirar la fragancia
                           de la aldea donde naciera.
                           ¡Cuántos ratos junto a ti
                           en La Zarza de Pumareda!,
                           regando con ilusión
                           la seca y polvorienta huerta
                           cuando al caer la tarde,
                           calurosa y veraniega
                           la tierra se seca,
                           se endurece y agrieta,
                           la mies se enmustia
                           y la hortaliza pardea
                           por falta de agua
                           que alivie su angustia y su pena,
                           su sed agobiante,
                           sus raíces  secas…

                           Allí estabas tú esperándome,
                           mi vieja noria, mi noria vieja,
                           con tu música rítmica,
                           con tu paciente espera
                           y el girar de tus ruedas,
                           que, cual hermosa doncella,
                           premiabas mi oído
                           con tu canción más bella,
                           que, sin leer su letra,
                           hacían que la música
                           fuese, armónica, dulce y lenta,
                           como una melodía
                           al caer el agua
                           que el cangilón vertiera,
                           y con el tintineo de sus gotas
                           que, cual lluvia de primavera
                           eran la música celestial
                           que la tierra espera.

                           Vieja noria, noria vieja
                           que te acercaste a mi tierra
                           para acompañarme en la vida
                           desde mi edad más tierna,
                           ayudándome en las tareas
                           para regar la huerta;
                           hoy, quiero darte las gracias
                           por lo grata que fue tu presencia,
                           tu gallardía inigualable,
                           tu compañía y tu paciencia.
                           Y también quiero que sepas
                           que conservo vivo tu recuerdo
                           hasta el día que me impida la vida
                           que, ya recordarte no pueda;
                           y, como a todo hombre cuerdo,
                           hay cosas que nadie olvida
                          y por eso tanto de ti me acuerdo;
                           mi vieja noria, mi noria vieja

                           que un día viniste a mi pueblo.

06 mayo 2014

EL HUMOR


El humor es parte esencial del ser humano, y, como toda critica, surge del pueblo llano como denuncia a las injusticias que éste ha sufrido y sufre por parte de los mandamases que, con su comportamiento corrosivo siempre han tendido  a dominar a las masas constituidas por lo que ellos llaman la plebe, hacia la que no han sentido el mas mínimo respeto.
Si la vida es corta y nadie conocemos el final ni lo que hay en el  más allá, y, vivir es lo más difícil del mundo; ¿por qué no hacerlo con alegría y buen humor mientras tengamos vitalidad?
El humor, a veces, es una risa descarada y al mismo tiempo desenfadada que expresa con meridiana claridad nuestra forma de interpretar lo que estamos viviendo, viendo o sintiendo a través de nuestros sentidos.
El que siempre tiene buen humor enjuicia las situaciones con cierta comicidad no exenta de un distanciamiento ingenioso y burlón que a su vez le distingue de los demás que  ven la botella medio vacía o casi vacía.
Toda persona que tenga un concepto positivo del humorismo será una persona feliz; tendrá tantos problemas como el resto de los humanos, pero siempre sentirá en su fuero interno la sensación de placer que produce el optimismo y el buen humor.
El humor o humorismo que todos conocemos, es la forma de presentar la realidad haciendo resaltar el lado cómico, a veces serio, y en ocasiones ridículo de las cosas más cotidianas que nos rodean.
Desde la existencia del hombre, éste, debido al sufrimiento que le ocasiona la relación con sus semejantes y la lucha por la supervivencia, se ha visto obligado (o quizás necesitado) a inventar la risa, la carcajada y la ironía para ahuyentar su mal interno y que a su vez le sirva de catarsis y contra veneno espiritual para su desahogo.
El humorismo se encamina al entretenimiento mediante el uso de la comicidad y hace que la gente se sienta feliz y ría en algunas ocasiones hasta desternillarse y notar cierto cansancio debido al esfuerzo realizado al reír sin freno, dando así rienda suelta a sus sentimientos más profundos.
El sentido del humor es innato en cada persona; cada uno lo concibe a su imagen y semejanza y lo desarrolla a su manera. Cuando nos reímos con ganas, todos nuestros problemas y preocupaciones que nos agobian en ese momento quedan atrás, desaparecen de nuestro pensamiento, nos olvidamos de todo al menos por unos instantes de relax que nos permiten ser felices y nos aportan un estado placentero, que, ¡qué lástima que no dure toda la vida!. Incluso, cuando un ataque de risa provoca un ataque de tos agobiante, también es favorable a la salud, porque sirve para aclarar los pulmones con más eficacia que cualquier máquina de hacer ejercicio que haya en el mejor de los gimnasios; porque, una vez pasado éste, nos aboca nuevamente a reírnos hasta de nosotros mismos, aunque las lágrimas nos hayan llegado a los pies y tengamos los ojos llorosos.
Cuando me refiero al humor, quiero decir el buen humor, no el humor negro o humor de perros que todo lo ve muy oscuro como si fuera un túnel sin salida. Soy de los que considera la botella medio llena porque, precisamente la veo con buen humor, alegría y complacencia, como desde mi punto de vista se debe mirar y encauzar la vida.
El humor negro es como la flaca, esa dama escuálida vestida de negro mostrando su blanca dentadura con fría sonrisa, mientras blande su guadaña haciendo estremecerse de miedo al más valiente de los humanos.
Tengamos en cuenta que, quien siembra vientos recoge tempestades y, quien siembra optimismo con su buen humor, recoge felicidad; y, que yo sepa, no hay nada en la vida más importante para el ser humano que ser feliz y, eso lo tiene a su alcance.
Sin ninguna duda, el humor, el buen humor, es la mejor medicina curativa para alargar la vida y vivirla con alegría y optimismo; es el elixir más barato que proporciona los mejores, más eficaces y rápidos resultados positivos para quien los toma; es algo así como el término medio entre la felicidad y la sinceridad, si bien, el humor es algo muy serio que hay que tomárselo con filosofía y optimismo como el amor, que ambos hay que practicarlos constantemente para solucionar todos los problemas y superar cuantas crisis se nos presenten; además, en el amor como en el humor no hay que ser tacaño, se debe ser condescendiente y abundar en su práctica para lograr los mayores beneficios que ambos proporcionan.
¿Encontraremos algo que esté tan al alcance de nuestra mano y sea tan eficaz y económico al mismo tiempo, como lo es el humor y a su vez nos proporcione más ventajas que el buen humor? Si la respuesta es afirmativa, lo mejor será que practiquemos abundantemente el buen humor y el buen amor, que ninguno de los dos se desgatan por mucho que se usen, y sus beneficios son inmensos, sobre todo en época de crisis como la que estamos pasando. Pocas cosas tan agradables se encuentran a un precio tan asequible y que, además de divertido nos lleve al éxito en la vida.
Con el humor las cosas resultan siempre más fáciles porque nos ayuda a hacer más livianos y llevaderos los momentos más difíciles de la vida en las situaciones menos favorables.
El humor no es solamente divertido nada más que porque sí; al humor lo tenemos que hacer nosotros divertido con nuestros comportamientos si lo sabemos tomar con buen humor, porque nos puede subir la moral cuando más lo necesitemos a lo largo de nuestra existencia en éste maravilloso planeta azul que nos cobija.
Es vieja y acertada la creencia de que la risa es una potente herramienta curativa. Nada como una buena carcajada en el momento de moral más baja; para recuperarnos inmediatamente de nuestra penuria producida por las tensiones que nos genera el quehacer cotidiano. Reírse sin límites, es rejuvenecer sin límites nuestro espíritu y disfrutar más y mejor de la vida.
¿Hay algo más maravilloso que el tándem humor-amor, ambos en complicidad irónica y desenfadada, que nos lleve a un estado de ánimo más optimista y además, sea gratuito?
¿Alguien me puede responder a ésta pregunta?