07 octubre 2012

AL VOLANTE




ADELANTAMIENTO, 2ª PARTE

En la entrada anterior relacionada con el adelantamiento, vimos la extensa normativa reflejada en el Reglamento de Circulación que afecta a la maniobra en cuestión que, como ya dijimos, es la más peligrosa y una de las más frecuentes.

En ésta segunda parte nos olvidaremos de las rígidas normas que le afectan y nos centraremos en la ejecución de la maniobra en sí y las consecuencias que de ella se derivan cuando nos vemos en la necesidad de efectuarla en condiciones adversas.
En primer lugar, veamos que todo adelantamiento requiere por parte del conductor una buena dosis de paciencia, reflexión y temple además, de olvidarse de la  prisa; tener una nítida percepción de las circunstancias que le rodean y un cálculo adecuado de las distancias que afectan a los vehículos u obstáculos que pueda haber en el entorno del escenario donde se realizará la maniobra, teniendo siempre en cuenta que esta es una maniobra que requiere una considerable reserva de energía en nuestro motor para efectuarla con seguridad; toda vez que, en el momento de tomar la decisión de adelantar, nuestro vehículo necesita que al pisar el acelerador, el motor responda y adquiera ese reprís imprescindible para adquirir la velocidad precisa para que la duración de la maniobra sea la mínima posible y con suficiente  garantía de seguridad.
Sin esa reserva de energía, sin esa fuerza complementaria de empuje para que el vehículo corra con alegría cuando lo necesitamos, no podremos ejecutar con seguridad el adelantamiento por muchas comprobaciones previas que efectuemos; por lo tanto, si no disponemos de ella, no adelantar, abstengámonos de intentarlo, olvidémoslo; porque si seguimos, lo más probable es que cuando estemos en paralelo con el vehículo adelantado, a medio camino, el nuestro se ahogue y no corra lo que nosotros necesitamos en ese momento y por mucho que pisemos con fuerza el acelerador la cosa no da más de sí, aunque recurramos al intento de darle a los pedales como si fuera una bicicleta, pues, no conseguiremos nada más que desesperarnos y aumentar progresivamente el peligro que estamos generando; así pues, llegados a esta situación, desistamos, pongamos el intermitente de la derecha, aflojemos un poco la velocidad y retornemos de nuevo al lugar de origen (a nuestra derecha) sin persistir en el error de terminar la maniobra que podría acarrear unas consecuencias imprevisibles, y en cualquier caso, innecesarias, asegurándonos de que el vehículo que nos sigue no se ha acercado demasiado al nuestro por la impaciencia de su conductor y nos veamos envueltos en un accidente; para ello, comprobaremos por el retrovisor interno y exterior derecho si hay algo que impida nuestro retorno. Nunca persistir en el intento de terminar el adelantamiento, sino desistir por seguridad.

El conductor en todo momento debe saber la reserva de energía de que dispone su vehículo, conocerlo e identificarse con él en cualquier circunstancia en la que se encuentre y tener la suficiente prudencia y sensatez como para no adentrarse en aventuras de velocidad que su vehículo no pueda desarrollar cuando lo requiera; y, menos en lo relacionado con la maniobra de adelantamiento que es una ensaladera de accidentes.

Lo expuesto hasta aquí nos denota la necesidad de disponer de esa “imprescindible reserva de energía en nuestro motor” sin la cual, todas las comprobaciones que se citan a continuación, no nos sirven para nada.


Las comprobaciones oculares, serán previas a la maniobra en sí, y se harán mirando  hacia delante, y hacia atrás, a través de los espejos retrovisores correspondientes.

Comprobando hacia delante:
La primera es asegurarnos  que en el lugar que pretendemos adelantar no está prohibida la maniobra, bien porque no lo permita la norma, mediante la prohibición de alguna señal que lo impida, o por la presencia de algún impedimento circunstancial; así como si la visibilidad es propicia, sin la cual, hay que olvidarse del adelantamiento.
La longitud del vehículo que vamos a adelantar, es fundamental tenerla en consideración para no vernos sorprndidos durante la realización de la maniobra; toda vez que, el pelgro aumenta cuanto más voluminoso es el el vehículo que nos precede.
 
Observaremos si el vehículo que nos precede ha indicado su propósito de desplazamiento a la izquierda, bien para girar a ese lado, bien para adelantar al que le precede a él, en cuyo caso, respetaremos la preferencia que le asiste; a no ser que, después de un tiempo prudencial no ejerza su derecho prioritario, en cuyo caso se podría iniciar la maniobra de adelantamiento advirtiéndolo previamente con la señal correspondiente, bien sea óptica, luminosa o acústica. Seguidamente, comprobaremos que la longitud y velocidad del vehículo que pretendemos adelantar, nos va a permitir hacerlo sin riesgo, pues no es lo mismo adelantar un Seat Panda que circula a 80 Km/hora, que hacerlo a un trailer o un tren de carretera como el de la fotografía superior que lo haga a esa misma velocidad; si bien éste tipo de vhículos no circulan por las carreteras de montaña españolas, lo hacen por Australia (50 metros de longitud); comprobaremos que  en la parte anterior del mismo encontraremos espacio (hueco) para volver a la derecha sin entorpecer la marcha al adelantado; que los vehículos que vengan de frente, no se van a ver afectados por nuestra presencia, con el grave riesgo de choque frontal que, siempre es el más peligroso porque en el impacto se suman las fuerzas  de ambos; que la anchura de la calzada tiene suficiente espacio para pasar con holgura sin colisionar lateralmente con el vehículo que pretendemos adelantar; que el margen lateral de la calzada no está descarnado o abultado el asfalto por el efecto degradante del calor o las lluvias, con lo cual el riesgo aumenta  de forma muy especial cuando se trate de vías con un solo carril para cada sentido. 

Aquí tenemos tres claros ejemplos de lo que no debemos hacer para adelantar, toda vez que, además de ser una infracción grave, es una imprudencia
 
Comprobaremos también, que el pavimento no se vea afectado por baches, charcos, arena, gravilla o algún otro agente extraño que pueda generar deslizamiento en los desplazamientos laterales que requiere la maniobra.

Comprobando hacia atrás:
Una vez realizadas estas comprobaciones ocularmente hacia delante, miraremos hacia atrás a través del espejo retrovisor correspondiente para comprobar:
Que ningún otro vehículo que circule detrás por el mismo carril ha iniciado la maniobra de adelantar al suyo;  que en nuestro desplazamiento lateral izquierdo para adelantar al que nos precede, no afectaremos a la trayectoria del vehículo que nos sigue por el mismo carril o el contiguo, teniendo muy presente el grave peligro que supone el ángulo muerto, por lo cual, se hace imprescindible la comprobación lateral externa mediante el espejo izquierdo; téngase en cuenta que al comprobar por este espejo retrovisor, podemos sufrir un error de cálculo en las distancias de los vehículos que nos siguen, pues, el espejo exterior al ser tintado (coloreado), aleja los objetos y los empequeñece, con lo cual, nos puede parecer que está a mayor distancia de la real y errar involuntariamente en el cálculo; por ello es aconsejable también, la comprobación mediante el espejo interior si el vehículo dispone de él, porque lo reflejado en él, se acerca más a la realidad.
El error en la apreciación del cálculo por el espejo exterior es más frecuente y aumenta en la conducción nocturna, agravándose  aun más con niebla densa, lluvia intensa, nieve copiosa o nubes de polvo o humo.

Una vez efectuadas todas las comprobaciones antes citadas y seguros de  que nada impide la realización del adelantamiento, iniciaremos la maniobra señalizándola, bien con un signo adecuado del brazo cuando sea posible y visible por los demás usuarios o con el indicador de dirección (intermitente)  del lado izquierdo y si el caso lo requiere con la señal acústica (el claxon) iniciando el desplazamiento lateral a la izquierda, al final del cual extinguiremos el intermitente o retiraremos la señalización del brazo,  y durante todo el tiempo que permanezcamos en paralelo con el vehículo adelantado, no habrá señal alguna para evitar confusiones a los conductores de los vehículos que nos puedan seguir o al conductor del vehículo que estamos adelantando; luego, señalizaremos con el intermitente de la derecha el desplazamiento lateral hacia ese lado derecho y lo apagaremos cuando nos hallemos situados de nuevo a la derecha para seguir circulando con normalidad en progresión normal como ya se explicó (27 de junio del año en curso) en la primera entrada relacionada con las maniobras.
 Cuando la señalización con el brazo es claramente visible por los usuarios a quien va dirigida, ésta puede ser eficiente como el caso que ilustra esta fotografía

Cueando exista contradicción entre la señal efectuada con el brazo por el conductor, ésta prevalece sobre la señal luminosa, aunque como en este caso sean contradictoria; siempre que como el ejemplo de la fotografía, no se preste a error de interpretación por los que le siguen, dada la total visibilidad de que ambos disponen en la parte delantera.  
En los adelantamientos, es más seguro y eficaz utilizar los indicadores de dirección y abstenerse de señalizar con el brazo para disponer de mayor movilidad con el volante dada la peligrosidad que entraña la maniobra.

¡Ojo!; téngase bien en cuenta lo antedicho con respecto a la señalización: No se llevará encendido el intermitente todo el tiempo que dure la maniobra.
La señalización se hará, única y exclusivamente en los dos desplazamientos laterales.

¿Cuándo hay que señalizar e iniciar el desplazamiento a la derecha para volver a nuestra mano mientras circulamos en paralelo y rebasamos el vehículo que estamos adelantando.?
La señalización siempre será previa al desplazamiento hacia la derecha; y, éste no se hará hasta que no veamos reflejado en el espejo retrovisor interior la imagen bien centrada del vehículo adelantando; por lo tanto, antes no deberemos desplazarnos para volver a la derecha, pues correríamos el riesgo de ser  alcanzados por el mismo, incurriendo en una infracción grave o muy grave según las circunstancias; por lo tanto: asegurarse bien de que el espacio que media entre ambos es el suficiente para retornar a la mano sin peligro; y, la referencia del espejo antes citada, es buena consejera.

Ya quedó reflejada en la entrada anterior relacionada con la normativa del adelantamiento la separación entre vehículos y la distancia máxima que se puede recorrer cuando circulamos en paralelo realizando el adelantamiento y las distintas circunstancias reflejadas en el Reglamento de Circulación que son de aplicación obligada a ésta maniobra.

Adelantamiento nocturno:
Independientemente de que dediquemos en su momento un tema a la conducción nocturna; en cuanto lo que al adelantamiento se refiere, lo tocaremos ahora para no ir salpicando los detalles en varias entradas.
El adelantamiento nocturno requiere de mayor prudencia y menor frecuencia, toda vez que el deslumbramiento podría aumentar el peligro que entraña esta maniobra, por lo que sería aconsejable efectuarlo solamente en aquellos casos en los que sea realmente necesario y hacer uso de la paciencia cuando la duda nos ronde en la mente la idea de hacerlo sin las más absolutas garantías de seguridad.
En la conducción nocturna deberemos tener siempre presente que el que nos precede, que es al que vamos a adelantar, puede verse afectado por nuestro alumbrado, deslumbrándolo  a través de sus espejos retrovisores en los que incide directamente el haz de luz de nuestro vehículo;  por lo que siempre deberemos circular detrás de él con el alumbrado de corto alcance como es preceptivo, o sea, el de cruce o luces cortas como es vulgarmente conocido. ¿A cuánta distancia?. Depende de la clase de alumbrado que tengamos. Unas luces no deslumbran hasta los cincuenta-setenta metros y otras a través de cualquier espejo ya ciegan la retina del conductor que nos precede a más de cuatrocientos-quinientos metros de distancia; por lo tanto, el conductor, sabedor del tipo de alumbrado que está dotado su vehículo,  tan pronto aprecie la posibilidad de poder deslumbrar al que le precede, “deberá” sustituir el alumbrado de largo alcance, el de carretera (las largas) por el de cruce si más dilación.

Para pedirle paso al que nos precede para adelantarlo, lo haremos con la señal luminosa, haciendo el cambio alternativo rápido del alumbrado de carretera-cruce sin que medie intervalo de oscuridad alguna, una especie de destello instantáneo y seguiremos detrás de él circulando con las luces cortas, permaneciendo con ese alumbrado hasta que estemos en paralelo a él en el adelantamiento y nuestro vehículo haya sobrepasado levemente con el morro la parte delantera del vehículo en cuestión, momento en el que sustituiremos el alumbrado de  cruce por el de carretera para poder tener mayor espacio visible en la parte delantera y finalizar la maniobra con mayor seguridad, siempre que no circule ningún otro vehículo en sentido contrario que pudiera verse afectado y su conductor deslumbrado por nuestras luces.
Para no alargarnos demasiado hoy; finalizaremos el tema del adelantamiento en la próxima entrada tratando de su realización en casos de lluvia, niebla, nieve y viento racheado en los que la prudencia debe ser el norte que nos guíe.

24 septiembre 2012

LOS LEONES DE LAS CORTES



El famoso edificio del Palacio de las Cortes Españolas que data del sigloXIX está ubicado entre la calle Zorrilla y la Carrera de San Jerónimo, cercano al Paseo del Prado madrileño.
La fachada de tipo palacial recae a la Carrera de San Jerónimo en cuya entrada principal existe un hermoso pórtico de seis columnas estilo corintio que protege las puertas de bronce que dan acceso al edificio y que solo se utilizan en escasas ocasiones.
Delante del cuerpo central existe una escalera que esta flanqueada por los elementos más característicos, emblemáticos  e icónicos del popular edificio. Son los monumentales y más famosos leones de España: los leones del Palacio del Congreso de los Diputados o Cámara Baja que como es sabido es una de las cámaras de las Cortes Generales que conforman el parlamento español; que es el órgano constitucional que representa a todos los españoles donde nuestros legisladores, además de dormir, también debaten  y algunas veces combaten los temas de interés nacional.

No hay nada más español que los emblemáticos leones de las Cortes, a los que,  la cultura popular bautizó con los nombres de Daoíz y Velarre, se supone que en honor a los dos capitanes muertos en el levantamiento del Dos de Mayo; si bien, existe otra conocida versión (voz populis que corría por el viejo Madrid en la que eran conocidos como Benavides y Malospelos) y que,  desde 1.872 están custodiando la entrada al edificio; obra como el resto del pórtico, del maestro-escultor-artista, Ponciano Ponzano, fundidos con el bronce de los cañones que los españoles “capturaron” al enemigo en la famosa Guerra de África, incautados a los cuarteles en Marruecos en 1.860.

Estos conocidos leones que ocupan el lugar que en otro tiempo ocupaban unas grandes y artesanales farolas que al parecer no eran del agrado de los parlamentarios (caprichosos ellos), en principio fueron de escayola y pintados con una manita de pintura que simulaba el bronce, debido a la situación económica por la que pasaba el país y a las disputas y discordias (como siempre) habidas al efecto entre sus señorías los ocupantes de los escaños.
No hace falta devanarse la cabeza o tener muchas luces ni ser excesivamente inteligente para adivinar cuanto durarían a la intemperie (aunque estuviesen hechas por Ponciano) esas esculturas que, por cierto, eran auténticas obras de arte. Un año mas tarde su estado era calamitoso y tan deplorable, que sus señorías  decidieron encargar unos leones de piedra, pero, eran tan pequeños y ridículos que no solo descontrastaban con la fachada, sino que fueron el hazmerreír de la gente que los contemplaba; por lo que fueron vendidos y sustituidos por los actuales y conocidos majestuosos leones que fueron forjados con el bronce procedente de Marruecos  en la Real Academia de Artillaría en Sevilla en el año 1.865.

Con el paso de los años y los miles de turista, curiosos y visitantes, estos leones se han hecho tan famosos  como la Cibeles o el toro español; han sido fotografiados cientos de miles de veces por propios y extraños desde distintos planos e ilustrado infinidad de reportajes. Pues bien; ahora se ha descubierto recientemente que uno de ellos, concretamente Daoíz, es eunuco, carece de bolsa escrotal -no tiene testículos- y se ha levantado un revuelo tal, que algunos “iluminados”ya han tomado la decisión de dotarle al infeliz, del preciado don que carece para evitarle acomplejarse de la dotación de su colega que disimuladamente le mira de reojo y con ironía a sus partes más íntimas cuando no lo ve. ¡Pobre Daoíz!; ¡Que jugada le hizo su progenitor...!

¿Por qué no tiene testículos Daoíz:? ¿Por un olvido del artista, porque Ponciano Ponzano quiso hacerlo así para que fueran diferentes, porque algunos artistas quieren dejar un detalle que destaque y despierte la curiosidad de los curiosos que lo visitan y fotografían, como ocurre con la rana en la calavera de la fachada plateresca de la Universidad de Salamanca, por citar un ejemplo?
¿O quizás el artista se adelanto a los tiempos y visionó el futuro enterándose del reciente estudio y descubrimiento de Corea del Sur en el que queda patente que la castración prolonga la vida de los eunucos un 40%, o sea, aproximadamente, unos veinte años más que sus parientes y quiso premiarle con ese privilegio?
¿Quién somos los contemporáneos para modificar la obra del artista sin consultar ni con él ni con el león que es el afectado sin saber si fue una decisión del autor por considerarlo un detalle artístico que lo diferencia del otro, si se lo pidió el propio león a Ponciano, o si fue castrado en una pelea con un león mas fuerte y vigoroso que él y, como tal está resignado?

¿Para qué le van a “acoplar” ahora unos testículos? ¿A estas alturas va a tener descendencia? No entiendo qué se persigue además, de notoriedad a la que aspira el cirujano que le haga la operación, que dicho sea de paso, esperemos que no los rechace el metabolismo de su metálico organismo felino y haya que repetir de nuevo la operación quirúrgica si no se encuentra el medicamento adecuado al órgano “injertado” por tratarse de un material no adecuado y generador de alguna patología que no acepte la prótesis genital.
¡Menudo problema...!

¿No sería mejor dejarlo tal y como lo modeló el artista? ¿No hay nada más importante en lo que invertir esos tres mil euros que cuesta dotarle del saco escrotal con dos bolas de bronce -se supone- que es lo que cuesta (en un principio) la operación del acople testicular felino al paciente Daoíz?

¿Es necesario, conveniente, importante o aconsejable subsanar “ahora esa injusticia” que hiere los sentimientos y la masculinidad del felino como macho ibérico? ¿O, es que los parlamentarios -no las parlamentarias- se sienten frustrados al entrar y salir al “dormitorio” (sede oficial de las cortes españolas) cuando pasan junto al felino eunuco y les entra una especie de repelús o escalofrío por el cuerpo que les impide el normal desarrollo de su actividad en la cámara porque uno de sus “guardianes” de la entrada está des-cojonado?  ¿No es para descojonarse...?

Posiblemente, a lo largo de su permanencia en el lugar que ocupan los leones, a la mayoría de los legisladores/as, funcionarios, empleados del mantenimiento, informadores y visitantes que han pasado por la puerta, así como a los miles de curiosos y turistas que los han fotografiado desde todos los ángulos, les ha pasado desapercibido ese “detalle” que ahora se pretende remediar para que el Rey de la selva no se sienta acomplejado por tamaña ignominia y pueda ir de botellón por Madrid ligando como cualquier mortal.
¡Somos geniales...!

Cuando interesa desviar la atención del ciudadano de los verdaderos problemas que le afectan, se buscan todas las escusas que haga falta y se montan las noticias más estrambóticas y rocambolescas para distraer de forma espectacular la atención del  respetable, como es el caso que nos ocupa con el implante de la bolsa escrotal al pobrecillo Daoíz que lleva tantos años reclamándola sin que nadie le haya hecho ni puñetero caso. ¡Qué cosas tiene la vida...! Somos únicos los españoles.

Y, a pesar de todos los pesares; esperemos que estos leones, con o sin co - - - - -, sigan custodiando con gran ahínco y gallardía como lo han hecho hasta ahora, la entrada principal de ese emblemático edificio que da cobijo a lo que los ciudadanos podríamos denominar “la voz de España”.

16 septiembre 2012

EL ADELANTAMIENTO



Continuando con el tema “AL VOLANTE” dedicado a la conducción, e interrumpido en Julio por las vacaciones para que todos pudierais disfrutarlas sin dedicar vuestro tiempo a la lectura de esta materia un tanto gris; hoy, reanudo el tema dedicado al adelantamiento en general, dejando para la próxima entrada, la realización del mismo en situaciones complicadas (nieve, lluvia, hielo viento racheado, etc.), que requieren una técnica adecuada a cada una de las circunstancias, como ya veremos.

El adelantamiento, constituye una de las maniobras más arriesgadas de entre las que se efectúan durante la conducción; está conceptuada como la más peligrosa de todas,  y es una de las más frecuentes. Su peligrosidad viene dada por la necesidad  de un considerable aumento de la velocidad para realizarla en el menor tiempo posible, y porque en un buen número de casos, nos vemos en la necesidad de invadir la parte izquierda de la calzada que corresponde al sentido contrario, cuando circulamos por una calzada de dos sentidos de circulación.
Esta maniobra es la que genera más accidentes con victimas de mayor gravedad, como consecuencia de efectuarlo de forma antirreglamentaria o improcedentemente y sin tener en cuenta los parámetros que la misma requiere y los factores que intervienen en su ejecución para poderla efectuar con suficientes garantías de seguridad.

Un considerable número de adelantamientos son improcedentes, sin embargo, los llevamos a término; unas  veces, por la dichosa prisa que es el mayor enemigo del conductor, otras, porque la paciencia no es la habitual compañera del que conduce, otras, por error de cálculo en las distancias; en un considerable número de ocasiones, porque el ego nos traiciona; sí, nos traiciona, así como suena. Por desgracia, son muchos los conductores que no saben ir detrás de otro vehículo inferior al suyo o que su conductor no es el más rápido, se impacientan y deciden adelantar cuando las circunstancias no son propicias, ocasionando en múltiples ocasiones un accidente fácilmente evitable que siempre va acompañado de unas más que nefastas secuelas.

Para que exista adelantamiento, tiene que haber dos vehículos en movimiento,  que uno circule más de prisa que el otro y su conductor tenga la voluntad de ponerse delante de él, porque si un vehículo está inmovilizado y el otro lo pasa, no lo adelanta, eso es un mero rebasamiento.

Como quiera que, como ya se citó anteriormente, el adelantamiento es la maniobra más peligrosa de todas, se hace imprescindible establecer una serie de normas reguladoras de la misma para garantizar la seguridad que requiere esta circunstancia; por ello, además, de las normas generales de aplicación a todas las maniobras que comentamos en la entrada anterior, veremos que en este caso concreto, la normativa establece una mayor rigurosidad y amplía las exigencias; pues si en la circulación normal se requiere precaución y respeto a las normas, en el adelantamiento se hace necesario un exquisito comportamiento y agudeza del sentido común.

 Aun en contra de nuestra voluntad, algunas veces, la maniobra de adelantamiento, nos vemos en la necesidad de efectuarla en unas  circunstancias en las que la peligrosidad aumenta considerablemente, como puede ser en los supuestos de lluvia intensa, nieve copiosa, niebla muy espesa, viento racheado, hielo o firme deslizante, gravilla suelta en la calzada, conducción nocturna, etc.; situaciones estas, que las iremos analizando una a una, aunque nos ocupe el tema varias entradas y, a riesgo de resultar un tanto pesado; pero, el adelantamiento, desgraciadamente, está dejando una estela de negatividad cuyas consecuencias tienen un precio (no solo económico) que, ya está empezando a ser inasumible por la sociedad; y que está muy por encima de lo que puede y debe pagar la comunidad por el uso común de la vía, además de ser evitable; la cruda realidad se emperra en demostrarlo, recordándonoslo cada dos por tres y preguntándonos: ¿Por qué adelantamos cuando no se debe hacer?.
Ningún conductor quiere tener un accidente; pero, ¿hacemos todos lo posible por evitarlo?

Está estadísticamente demostrado que, el adelantamiento es la maniobra que más accidentes genera y de mayor gravedad; pero lo triste del caso es que la mayoría de esos accidentes hubieran sido evitados si se hubiesen tomado las mínimas medidas de precaución imprescindibles para la realización de la maniobra tal y como lo establecen las normas de aplicación a la misma.

Como ya comenté en el tema anterior referente a las maniobras en general; el adelantamiento está regulado por una normativa, podríamos decir, extra, que,  a continuación transcribo literalmente lo establecido al respecto; y, en entradas posteriores trataré de exponer cómo se debe realizar la maniobra en distintas situaciones y la técnica a emplear en cada una de ellas.

Ya sé que resulta tedioso leerse lo que establece el reglamento de circulación al respecto, pero, me gustaría que por mi parte quedara claro todo lo relacionado con esta maniobra que tantos disgustos nos acarrea.

Como podemos comprobar seguidamente, el reglamento impone al conductor que va a ser adelantado, una serie de obligaciones que debe cumplir, para aumentar la seguridad de la maniobra, con la finalidad de que, la duración de la misma, sea la menor posible.

Prometo que ningún otro tema será ni tan largo ni tan plomizo como éste.

Normas específicas relacionadas con el adelantamiento: (sólo para conductores con mucha paciencia para leerse con interés y calma  el texto articulado que transcribo a continuación y que es saludable leerlo al menos una vez en la vida)

ARTÍCULO 82.


Adelantamiento y circulación paralela.


Adelantamiento por la izquierda. Excepciones.


1.-  En todas la vías objeto de la legislación sobre el tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial, como norma general, el adelantamiento deberá efectuarse por la izquierda del vehículo que se pretende adelantar.

2.- Por excepción, y si existe espacio suficiente para ello, el adelantamiento se efectuará por la derecha y adoptando las máximas precauciones, cuando el conductor del vehículo al que se pretende adelantar esté indicando claramente su propósito de cambiar de dirección a la izquierda o parar a ese lado, así como, en las vías con circulación en ambos sentidos, a los tranvías que marchen por la zona central.

3.- Dentro de los poblados, en las calzadas que tengan, por lo menos, dos carriles reservados a la circulación en el mismo sentido de marcha, delimitados por marcas longitudinales, se permite el adelantamiento por la derecha a condición de que el conductor del vehículo que lo efectúe se cerciore previamente de que puede hacerlo sin peligro para los demás usuarios.

4.- En todos los casos en que el adelantamiento implique un desplazamiento lateral deberá advertirse la maniobra mediante la correspondiente señal óptica: intermitente o señal efectuada con el brazo, que sólo será eficaz si es claramente visible por los demás usuarios a quienes va dirigida)

5.- Las infracciones a las normas de este artículo tendrán la consideración de graves.

Artículo 83.

Adelantamiento en calzadas de varios carriles.

1.- En las calzadas que tengan, por lo menos, dos carriles reservados a la circulación en el sentido de su marcha, el conductor que vaya a efectuar un nuevo adelantamiento podrá permanecer en el carril que haya utilizado para el anterior, a condición de cerciorarse de que puede hacerlo sin molestia indebida para los conductores de vehículos que circulen detrás del suyo más velozmente.

2.- Cuando la densidad de la circulación sea tal que los vehículos ocupen toda la anchura de la calzada y sólo puedan circular a una velocidad que dependa de la del que los precede en su carril, el hecho de que los de un carril circulen más rápidamente que los de otro no será considerado como adelantamiento.

En esta situación, ningún conductor deberá cambiar de carril para adelantar ni para efectuar cualquier otra maniobra que no sea prepararse a girar a la derecha o a la izquierda, salir de la calzada o tomar determinada dirección.

3.- En todo tramo de vía en que existan carriles de aceleración o deceleración o carriles o partes de la vía destinadas exclusivamente al tráfico de determinados vehículos, tampoco se considerará adelantamiento el hecho de que se avance más rápidamente por aquellos que por los normales de circulación, o viceversa.

4.- Las infracciones a las normas de este artículo tendrán la consideración de graves.

Artículo 84.

Obligaciones del que adelanta antes de iniciar la maniobra.

1.- Antes de iniciar un adelantamiento que requiera desplazamiento lateral, el conductor que se proponga adelantar deberá advertirlo con suficiente antelación con las señales preceptivas y comprobar que en el carril que pretende utilizar para el adelantamiento existe espacio libre y suficiente para que la maniobra no ponga en peligro ni entorpezca a quienes circulen en sentido contrario, teniendo en cuenta la velocidad propia y la de los demás usuarios afectados. En caso contrario, deberá abstenerse de efectuarla.

Ningún conductor deberá de adelantara varios vehículos si no tiene la total seguridad de que, al presentarse otro en sentido contrario, puede desviarse hacia el lado derecho sin causar perjuicios o poner en situación de peligro a alguno de los vehículos adelantados.

En calzadas con doble sentido de circulación y tres carriles separados por marcas longitudinales discontinuas, el adelantamiento solamente se podrá efectuar cuando los conductores que circulen en sentido contrario no hayan ocupado el carril central para efectuar un adelantamiento a su vez.

2.- También deberá cerciorarse de que el conductor del vehículo que le precede en el mismo carril no ha iniciado su propósito de desplazamiento hacia el mismo lado; en tal caso, deberá respetar la preferencia que le asiste. No obstante, si después de un tiempo prudencial el conductor del citado vehículo no ejerciera su derecho prioritario, se podrá iniciar la maniobra de adelantamiento, advirtiéndoselo previamente con señal acústica u óptica.

Se prohíbe, en todo caso, adelantar a los vehículos que ya estén adelantando a otro si el conductor del tercer vehículo, para efectuar dicha maniobra, ha de invadir la parte de la calzada reservada a la circulación en sentido contrario.

3.- Así mismo, deberá asegurarse de que ningún conductor que le sigua por el mismo carril ha iniciado la maniobra de adelantar a su vehículo, y de que dispone de espacio suficiente para reintegrarse a su carril cuando termine el adelantamiento.

4.- Las señales preceptivas que el conductor deberá utilizar antes de iniciar su desplazamiento lateral serán las prescritas por este reglamento.

5.- A los efectos de este artículo, no se consideran adelantamientos los producidos entre ciclistas que circulen en grupo.

6.- Las infracciones a las normas de este artículo tendrán la consideración de graves.

Ejecución del adelantamiento.

Artículo 85.

Obligaciones del que adelanta durante la ejecución de la maniobra

1.- Durante la ejecución del adelantamiento, el conductor que lo efectúa deberá llevar su vehículo a una velocidad notoriamente superior a la del que pretende  adelantar y dejar entre ambos una separación lateral suficiente para realizarlo con seguridad.

2.- Si después de iniciar la maniobra de adelantamiento advirtiera que se producen circunstancias que puedan hacer difícil su finalización sin provocar riesgos, reducirá rápidamente su marcha, regresará de nuevo a su carril y lo advertirá a los que le siguen con las señales preceptivas.

3.- El conductor del vehículo que ha efectuado el adelantamiento deberá reintegrarse a su carril tan pronto como le sea posible y de modo gradual, sin obligar a otros usuarios a modificar su trayectoria o velocidad y advirtiendo a través de las señales preceptivas.

4.- Cuando se adelante fuera de poblado a peatones, animales o a vehículos de dos ruedas o de tracción animal, se deberá realizar la maniobra ocupando parte o la totalidad del carril contiguo de la calzada, siempre y cuando existan las condiciones precisas para realizar el adelantamiento en las condiciones previstas en este reglamento; en todo caso, la separación lateral no será inferior a 1,50 metros. Queda expresamente prohibido adelantar poniendo en peligro o entorpeciendo a ciclistas que circulen en sentido contrario.
Cuando el adelantamiento se efectúe a cualquier otro vehículo distinto de los aludidos en el párrafo anterior, o tenga lugar empolvado, el conductor del vehículo que ha de  adelantar dejará un margen lateral de seguridad proporcional a la velocidad y a la anchura y características de la calzada.

5.- El conductor de un vehículo de dos ruedas que pretenda adelantar fuera de poblado a otro cualquiera, lo hará de forma que entre aquél y las partes más salientes del vehículo que adelanta quede un espacio no inferior a 1,50 metros.

6.- Las infracciones a las normas de este artículo tendrán la consideración de graves.

Artículo 86.

Vehículo adelantado.

Obligaciones de su conductor.

1.- El conductor que advierta que otro que le sigue tiene el propósito de adelantar a su vehículo estará obligado a ceñirse al borde derecho de la calzad, salvo en los casos supuestos de giros o cambios de dirección a la izquierda o de parada en ese mismo lado, en que deberá ceñirse a la izquierda todo lo posible, pero sin interferir la marcha de los vehículos que puedan circular en sentido contrario.

En el caso que no sea posible ceñirse por completo al lado derecho de la calzad y, sin embargo, el adelantamiento pueda efectuarse con seguridad, el conductor de cualquiera de los vehículos pesados, de grandes dimensiones u obligados a respetar un límite de velocidad que vaya a ser adelantado indicará la posibilidad de ello al que se acerque, extendiendo el brazo horizontalmente y moviéndolo repetidas veces de atrás adelante, con el dorso de la mano hacia atrás o poniendo en funcionamiento el intermitente derecho, cuando no crea conveniente hacer la señal con el brazo.

2.- Se prohíbe al conductor del vehículo que va a ser adelantado aumentar la velocidad o efectuar maniobras que impidan o dificulten el adelantamiento.

También estará obligado a disminuir la velocidad de su vehículo cuando, una vez iniciada la maniobra de adelantamiento, se produzca alguna situación que entrañe peligro para su propio vehículo, para el vehículo que la está efectuando, para los que circulan en sentido contrario o para cualquier otro usuario de la vía.

No obstante lo dispuesto en el párrafo anterior, cuando el adelantante diera muestras inequívocas de desistir de la maniobra reduciendo su velocidad, el conductor del vehículo al que se pretende adelantar no estará obligado a disminuir la suya, si con ello pone en peligro la seguridad de la circulación, aunque sí estará obligado a facilitar al conductor adelantante la vuelta a su carril.

3.- Los conductores de vehículos pesados, de grandes dimensiones u obligados a respetar un límite específico de velocidad deberán bien aminorar la marcha o apartarse cuanto antes al arcén, si resulta practicable, para dejar paso a los que le siguen, cuando la densidad de la circulación en sentido contrario, la anchura insuficiente de la calzada, su perfil o estado no permitan ser adelantados con facilidad y sin peligro.
Las infracciones a las normas este precepto tendrán la consideración de graves.

Artículo 87.

Maniobras de adelantamiento que atentan a la seguridad vial.

Prohibiciones.

1-Queda prohibido adelantar:
a) En las curvas y cambios de rasante de visibilidad reducida y, en general,  en todo lugar o circunstancia en que la visibilidad disponible no sea suficiente para poder  efectuar la maniobra o desistir de ella una vez iniciada, a no ser que los dos sentidos de la circulación estén claramente delimitados y la maniobra pueda efectuarse sin invadir la zona reservada al sentido contrario.

De conformidad con lo dispuesto en el párrafo anterior, se prohíbe , en concreto, el adelantamiento detrás de un vehículo que realiza la misma maniobra, cuando las dimensiones del vehículo que la efectúa en primer lugar impide la visibilidad de la parte delantera de la vía al conductor del vehículo que le sigue.
b) En los pasos para peatones señalizados como tales, en las intersecciones con vías para ciclistas, en los pasos a nivel y en sus proximidades.

No obstante, dicha prohibición no será aplicable cuando el adelantamiento se realice a vehículos de dos ruedas que por sus reducidas dimensiones no impidan la visibilidad lateral, en un paso a nivel o sus proximidades, previas las oportunas señales acústicas u ópticas. Tampoco será aplicable dicha prohibición en un paso para peatones señalizado cuando el adelantamiento a cualquier vehículo se realice a una velocidad tan suficientemente reducida que permita detenerse a tiempo si surgiera peligro de atropello.
c) En las intersecciones y sus proximidades, salvo cuando:

1º. Se trate de una plaza de circulación giratoria o glorieta.

2º. El adelantamiento se deba efectuar por la derecha, según lo previsto en el artículo 82.2.

3º. La calzada en que se realice goce de prioridad en la intersección y haya señal expresa que lo indique.

4º. El adelantamiento se realice a vehículos de dos ruedas.

d) En los túneles, paso inferiores y tramos de vía afectados por la señal “Túnel” (S-5) en los que sólo se disponga de un carril para el sentido de circulación del vehículo que pretende adelantar.

2.- Las infracciones a las normas de este precepto tendrán la consideración de graves.


SECCIÓN 6.ª  Supuestos excepcionales de ocupación del sentido contrario.

Artículo 88

Vehículos inmovilizados.

1.- Cuando en un tramo de vía en el que esté prohibido el adelantamiento se encuentre inmovilizado un vehículo que, en todo o en parte, ocupe la calzada en el carril del sentido de la marcha, salvo que la inmovilización venga impuesta  por las necesidades del tráfico, podrá ser rebasado, aunque para ello haya que ocupar la parte de la calzada reservada al sentido contrario, después de haberse cerciorado de que se puede realizar la maniobra sin peligro. Con idénticos requisitos se podrá adelantar a conductores de bicicletas, ciclos, ciclomotores, peatones, animales y vehículos de tracción animal, cuando por la velocidad a que circulen puedan ser adelantados sin riesgo para ellos ni para la circulación en general.

2.- Las infracciones a las normas de este precepto tendrán la consideración de graves.

Artículo 89


Obstáculos.

1.- Igualmente, en las circunstancias señaladas en el artículo anterior, todo vehículo que encuentre cualquier obstáculo en su camino que le obligue a ocupar el espaqcio dispuesto para el sentido contrario de su marcha, podrá rebasarlo, siempre que se haya cerciorado de que puede efectuarlo sin peligro. La misma precaución se observará cuando el obstáculo o el vehículo inmovilizado en un tramo de vía en el que esté prohibido el adelantamiento.

2.- Las infracciones a las normas de este precepto tendrán la consideración de graves, conforme se prevé en el artículo 65.4,c de la Ley de seguridad vial.

Hasta aquí, lo establecido por el RGC.

 Todas las infracciones a todas las normas relacionadas con el adelantamiento, tipificadas en los artículos 82, 83, 84, 85, 86, 87, y 89 anteriormente citados, están consideradas como faltas graves en virtud de la LSV., si no existe agravante, en cuyo caso, podrían adquirir la consideración de muy graves.

08 septiembre 2012

¿IZQUIERDAS O DERECHAS?




El cambio producido en el planeta motivado por los grandes acontecimientos acaecidos en los últimos cien años, entre los que se encuentran las consecuencias de la Primera Guerra Mundial, también conocida como la gran Guerra que movilizó más de setenta millones de militares, convirtiéndose en una de las mayores  guerras de la historia conocida por el hombre y nos dejó como recuerdo el escalofriante saldo de más de nueve millones de muertos combatientes, además de los ahora llamados daños colaterales que fueron inmensos como consecuencia de los avances tecnológicos y sofisticados para la época de la industria armamentística (dichoso dinero), que experimentó, sin importarle las consecuencias y estragos el uso abusivo y de forma masiva y desproporcionada además de temeraria por parte de los estados participantes en la contienda; todos ellos con afán de supremacía.

Una de las consecuencias de esta horrible guerra que dio comienzo el 28 de julio de 1.914 y finalizó el 11 de noviembre de 1.918, fue el entonces llamado nuevo mapa de la Europa Central que fue dibujado con nuevos y pequeños estados mediante el controvertido Tratado de Versalles, del que, no son pocos los que lo consideran el origen de la Segunda Guerra Mundial (1.939-1.945), al final de la cual, los contendientes y otros que no lo fueron, para solucionar los grandes problemas y diferencias habidos entre las distintas naciones, decidieron crear la Organización de Naciones Unidas; lo que hoy conocemos como la ONU, de cuya unidad habría mucho, pero mucho que hablar.

La Segunda Guerra Mundial y sus conocidas y desastrosas consecuencias, cuyo final dio comienzo a la llamada Guerra Fría entre la Unión Soviética y los Estados Unidos por la supremacía militar y control del planeta; fue el motivo de grandes desmanes por ambas partes cuyas consecuencias todavía las estamos pagando los que no tuvimos nada que ver con el tema; y, no finalizó (que optimista), hasta después de la caída y desaparición a manos del pueblo llano, del muro de Berlín.

En las dos vergonzosas guerras, lo único que contó, como siempre, fueron los intereses económicos, sin tener en mucha consideración las ideas y sentimientos de los ciudadanos, excepto el endiosado e iluminado  Adolf Hitler.
Las ideas eran complementarias a los intereses de cada estado. No contó gran cosa ni la izquierda ni la derecha política. Lo que de verdad contó fue el poderoso caballero don dinero que no tiene consideración con nada ni con nadie, ni le importan absolutamente nada las ideas de nadie, ya sean de izquierdas o de derechas.

Desde mi llegada a este planeta, en el mundo han acontecido hechos de gran relevancia que han dejado marcada una profunda, larga e indeleble estela en la historia. La casi totalidad de los acontecimientos han sido por dinero. La citada Primera Guerra Mundial o Gran Guerra aconteció antes de mi existencia; pero la Segunda Guerra Mundial, ya estaba en pleno auge cuando llegué al lugar más maravilloso de  este bendito mundo un viernes 13 de septiembre del año 1.940.

 Entre algunos de los miles de hechos que merecen ser mencionados se pueden citar:  la caída del Muro de Berlín que marcó un hito en la historia dando un vuelco a muchos y grandes tabúes algunos de ellos generadores de ignorancia, la estructuración de Europa acomodada a los intereses de unos cuantos, la caída  de algunas de las más sangrantes dictaduras, la desaparición de una importante parte de las entelequias y ancestrales Monarquías, la formación de la Unión Soviética y su posterior desmoronamiento, la progresión cabalgante del insaciable y  deshumanizado capitalismo que está esclavizando al ser humano e imponiéndole su tiranía de guante blanco y apoderándose del poder en  todos los sentidos, el nacimiento y hundimiento del comunismo como tal, que no logró convencer a la ciudadanía con sus métodos, el nido de la discordia constituido por tándem Israel - Palestina, creado por los interese de algunos países en unas condiciones no muy razonadas y, así les va la cosa a ambos. La fabricación de armas de destrucción masiva, tales como las experimentadas con explosiones de bombas nucleares y sus más que horribles consecuencias. Todo esto y un largo, pero muy largo etcétera que daría para estar diez años escribiendo sin tregua sobre cada uno de los acontecimientos y sus innumerables errores.

En todos estos, y otros muchos más de los acontecimientos acaecidos en el periodo de tiempo citado anteriormente, el dinero, y, como consecuencia, el poder, como siempre, ha sido el autor, el director, el protagonista y el motor de todo lo que ha acontecido en el mundo, políticamente hablando, para bien o para mal. Las ideas quedan al margen del poder del dinero cuando este impone su santa voluntad. Qué importa ser de izquierdas o de derechas, lo que importa es estar en poder del poder; del poder único: “El dinero”. El todopoderoso dios de todo lo terreno. Se mire por donde se mire......; y, aunque existan las más variopintas discordancias, esa es la realidad.

Y, yo me pregunto: ¿El dinero, es de izquierdas o de derechas?

Desgraciadamente, hoy, tanto los dirigentes de los partidos políticos de la llamada izquierda, como los de la conocida como derecha, albergan en las filas de sus correspondientes partidos políticos una considerable cantidad de corruptos que directa o indirectamente han “tolerado”, o por lo menos han hecho la vista gorda ante comportamientos poco dignos, permitiendo u ocultando, incluso, en algunos casos colaborando o consintiendo que esa gentuza siga esquilmando el país.

Es conocida la leyenda que dice que en otros tiempos ya pasados, una ardilla podía atravesar la Península Ibérica saltando de rama en rama sin necesidad de bajar del árbol. ¡Qué maravilla...!  ¿Por qué no podría ocurrir eso ahora que tanto necesitamos de árboles para regenerar el medio ambiente...? Lo cierto es que, hoy, también podría hacer lo mismo la descendiente de aquella ardilla sin esforzarse mucho; pero, saltando de chorizo en chorizo, porque, de eso sí que abunda en este nuestro sufrido país del jamón ibérico y los otros chorizos (los buenos) que dicho sea de paso, esos sí que son estupendos y exquisitos y no nos dan quebraderos de cabeza, sino todo lo contrario.

Por culpa de algunos políticos ineptos e irresponsables, lo que podría llegar a ser en un tiempo relativamente corto el Estado del Bienestar Social, se está creando el malestar social; “el estado de la necesidad social.” De la necesidad de alimentos, de Justicia, de libertad, de democracia de igualdad, de tolerancia, de respeto, de dignidad. Y..., ya no sigo más...., para no indignarme.

Con esta egoísta y partidista ambición de poder y total y absoluta ceguera política de futuro, se está sembrando la necesidad para recoger la miseria. Es duro pero es real; y eso, es  lo que están haciendo la casi totalidad de los partidos políticos de nuestro país con sus políticas de pacotilla tanto la izquierda como la derecha y se quedan tan panchas, compitiendo ambas por copar el podium de la ineptitud más exquisita, intentando conseguir la medalla de oro en esta lucha sin cuartel que se han impuesto ambas para demostrarnos a los ciudadanos cual de las dos es más inútil e incompetente gobernando. ¡Qué maravilla de políticos tenemos en el país....!

Y, visto lo visto, yo quisiera saber si soy de izquierdas, de derechas, o de un centro sin centro de gravedad que nadie sabe dónde está ni par qué sirve.
¿Alguien me podría decir dónde empiezan y terminan la izquierda y la derecha política y, qué espacio ocupa el comodín del centro? Me gustaría saberlo con certeza, porque así sabré a cual pertenezco y podré situarme en el lugar adecuado.

Algún lector/a se preguntará: ¿A cuento de qué viene ahora todo esto?

Me explicaré:
Hace solamente unos días, hablando por teléfono con un paisano (que, por cierto, es de aguda perspicacidad y desenvuelto el muchacho, además de tener una clara visión política de futuro) sobre los acontecimientos habidos este año en las fiestas patronales que, le han dado un realce especial al pueblo, salió la conversación de ese tan manido tema que está tan rabiosamente de moda y anda de boca  en boca de todos: “La que está cayendo con la crisis” que tan duramente está golpeando a la clase trabajadora, a la que cada vez que vienen mal dadas, para no perder la costumbre, recibe todos los palos, vengan de donde vengan, y sigue aguantando estoicamente.

Como quiera que son muchos los años que no contactábamos (no nos hemos  vuelto a ver desde la infancia en la escuela grande del pueblo) y, como es lógico, nos hacíamos preguntas de toda clase; él me preguntó: Luis, ¿tú eres de derechas o de izquierdas...? Me causó un poco de extrañeza al principio, pues nunca he tenido ni claro ni nítidamente definido a nivel global, qué son las unas y las otras; pero, intentaré exponer mi punto de vista para que mi compueblano tenga una idea aproximada de mi forma de pensar:

Mi ideología no es neutral,
pero, ni la izquierda ni la derecha
hoy son mucho de fiar;
y no creo en un centro
que todo lo vaya a remediar;
pues, ni existe ni ha existido
y dudo que existirá.

Tal y como están las cosas,
nada es fácil de arreglar,
por mucho que digan intentarlo
los que lo podrían solucionar;
otra cosa muy distinta
es la forma de pensar;
cada uno piensa a su manera,
sin necesidad de participar
                                                con la política de un partido
que, sólo sabe hacer promesas
en campaña electoral
y busca constantemente
su interés particular;
pero, cumplir, poco cumple
a la hora de la verdad.

Por eso, me pregunto....

¿Qué es la izquierda, qué es la derecha, qué es el centro? Y sobre todo: ¿Dónde empieza y dónde termina cada una de ellas? (en breve escribiré un tema sobre este particular)

Yo personalmente no lo sé; y, como no lo sé, no creo en ninguna, porque la experiencia acumulada a lo largo de mi vida me ha convencido de que, tanto las unas como las otras, barren siempre incondicionalmente para el mismo sitio: Para su casa....
Por lo que deduzco, que, ambas empiezan y terminan donde empieza y termina su casa y, la verdad, eso no me gusta nada; absolutamente nada.

¿Por qué?
Muy sencillo: porque ambas, siempre han manejado y manejan el dinero público que es de todos los ciudadanos, y, además es muy goloso y como es tan dulce, “involuntariamente” se pega a los dedos de quien lo toca.
Sólo este tema daría para escribir una enciclopedia de cien volúmenes y seguramente nos quedaríamos cortos, pero como cada uno tiene derecho a expresar sus sentimientos, pues, aunque breve, aquí dejo mi opinión, por si alguien tenía alguna duda al respecto:

Ni he sido ni soy de izquierda       
y la derecha me da igual,
para mi, las dos son lo mismo:
buscan el voto nada más;

sólo miran por lo suyo,
sin importarle lo demás.

Mi norte es la democracia
y que el mundo viva en paz,
mi dios guía mi conciencia
que no me va a traicionar.

Yo creo en la libertad,
la justicia y la igualdad,
así seguiré mientras viva,
y, nada me hará cambiar.

No me importa nada
lo que digan los demás;
siempre he tenido claro,
que, lo que sí sé, es pensar

                                                ese don, no me lo arrebatará nadie
por mucho que lo pueda intentar,
ya sea de izquierda o de derecha
o del centro insustancial;

no creo en el comunismo
ni en la política del capital;
son distintos, pero iguales
a la hora de actuar,

todos prometen mucho
y alaban la libertad,

pero llegado el momento,
ambos dictan a cual más,
                                                relegando al ser humano
a un objeto nada más;

por eso, soy como el ave:
vivo y pienso en libertad,
expresando mis sentimientos
con toda sinceridad.

                                




01 septiembre 2012

SEPTIEMBRE





                Septiembre llegó.

Cuando yo era jovencito, había una bonita y divertida canción que decía: Cuando llegue septiembre todo será maravilloso....

Pues bien, ya llegó, ya estamos en septiembre. Ya nos está anunciando con su dedo acusador por donde se va acercando el otoño para que vayamos preparando el cambio de vestuario, olvidándonos del divertido verano que ya se aproxima a su fin.

Acércate, septiembre, que, si como dice la canción eres maravilloso, maravilloso será también estar contigo. Maravilloso, porque cuando te marches te llevarás el agobio veraniego, ese trajín que conlleva el estío y su estrés. Maravilloso, porque nos permitirás relajarnos de nuevo, sosegarnos y atemperarnos un poco de la angustia previa al verano, ansiando la llegada de las esperadas vacaciones que ya pasaron y nos dejan la nostalgia como cuando se terminan las fiestas, o se acaban los toros.
También eres maravilloso, porque nos traes una temperatura más llevadera y agradable que tus tres predecesores meses; aunque te lleves en tu marcha algunas aventuras veraniegas que, posiblemente, no se volverán a repetir; te llevas también, la mayoría de las fiestas estivales que a lo largo y ancho de nuestra geografía son tan abundantes. Pero, claro, todo no puede ser; tendremos que saber conformarnos.

Nos es grata tu presencia, septiembre!
De ti, dice la leyenda que tu piedra es el zafiro y tu flor la maravilla. No podía ser de otra manera.

Con la llegada de septiembre, para la mayoría de la gente se acabaron las vacaciones, los festejos, las celebraciones; empezamos a desperezarnos para, con desgana, incorporarnos a la monotonía de ese cotidiano rutinero  que nos ocupa la mayor parte del año: el trabajo de siempre, la  casa, los amigos, la tele, el ordenador (para algunos), los deportes, la compra, etc.

Una vez más se han pasado las fiestas ¡Qué lástima!. Otra vez de nuevo las caras de los compañeros/as del trabajo hablando de lo mismo durante todo el año, la cerveza en el bar, el comentario de fútbol, el paseo, etc. ¡Qué aburrido!
En fin, la rutina de nuevo en todo su esplendor. ¡Lo de siempre....!

Pero, seamos optimistas: Septiembre nos trae gratos recuerdos que en el verano hemos ido acumulando como experiencias vividas en nuestras andanzas vacacionales por los distintos lares en los que hemos paseado nuestro gentil y garboso cuerpo serrano conociendo nuevos lugares, culturizándonos un poco y disfrutando alegremente de la vida con entusiasmo y ritmo marchoso, como debe ser.

Por otra parte: ¡Qué lástima!, en septiembre yo seré un año menos joven. Así es la vida...; aunque, me queda el consuelo de que no seré yo sólo el único al que le pasará eso con la edad. ¡Qué vida más maravillosa....!  Gracias septiembre.

Al despedirse, septiembre, nos dejará un reguero de buenos y agradable ratos, juergas y festejos pasados en la mejor de las compañías: los amigos y la familia; vivencias que, por otra parte, nos van a dar pie durante todo el año para comentar con los de nuestro entorno las situaciones más gratas y que más nos han impactado, de las que guardaremos el mejor de nuestros recuerdos. Son cosas normales, pero que forman parte importante de nosotros y las almacenaremos como gratos recuerdos que nos irán aflorando a lo largo de la vida.

Con el colega de septiembre, octubre, se van de vacaciones unos cuantos meses las vestimentas ligeras que nos permitieron durante el estío lucir más dinámicamente el tipo, cambiar un poco el color de la piel con las caricias de Febo y del agua en playas y piscinas; o, para los andarines, disfrutar de ese maravilloso campo sin límites observando los más bellos crepusculares amaneceres para los madrugadores y admirar las hermosas tonalidades ígneas de los atardeceres de la limpia atmósfera de mi tierra.  A cambio, el sucesor de septiembre nos trae un hermoso colorido paisajístico con los variados cambios de tono que nos ofrece la naturaleza en esta original y maravillosa estación del año, el otoño, con el distinto colorido de las hojas de los árboles cuyo pintoresco e inigualable panorama sólo puede ofrecerlo madre natura.

Bueno, y, ahora que ya estamos casi todos en casita (cada uno en la suya, claro), empezaremos de nuevo a lo de siempre; unos a escribir, otros a leer y el resto a criticar lo criticable; pues se acerca un otoño que va a ser un poco caliente con el momento político (criticable por cierto) que estamos viviendo y la situación económica motivada por esta maldita crisis que nos asfixia a la mayoría; y, ésta, sí que es cruel y criticable y nos permite soltar cuerda a la cometa para corregir los bandazos que va a recibir; pues el panorama que se vislumbra, no es muy halagüeño que digamos. Pero habremos de tener fe, si bien con la fe solo, no se alimentan los cuerpos de los que pasan tantas necesidades. Se necesita algo más de lo que ahora está difícil de conseguir. No obstante, no perderemos la esperanza y seremos optimistas. ¡Qué remedio nos queda....!

¿Bravo septiembre!; nos congratula tu visita, será grata tu compañía, aquí estarás entre amigos, ya eres uno más de los nuestros, así que, considérate en tu casa, pues seremos tolerantes y comprensivos contigo y compartiremos el pan y la sal para que el próximo año seas tan condescendiente como este y te lleves de vacaciones por lo menos un siglo, ésta dichosa crisis que tantos quebraderos de cabeza nos está causando.

Recuerdos a los tuyos.
Sé bienvenido, septiembre. Saludos cordiales de tu incondicional amigo Luis.