10 agosto 2016

San Lorenzo, 2.016

Desde estas lejanas tierras, y con el corazón en La zarza, quiero desearle a todos mis paisanos y visitantes del pueblo, que pasen un gran día en la Fiesta Mayor del año; día de San Lorenzo, así como el resto de días que abarcan las fiestas patronales de ogaño.

Espero y confío que dada la envergadura del programa, os lo estaréis pasando bien, pues los acontecimientos programados, dan para todo y un poco para todos.

Me hubiera gustado pasar estos días en el pueblo, pero no se puede estar en más de un sitio a la vez; ese don no lo tenemos los humanos, y tenemos que conformarnos con estar en uno solo y no quejarnos.

Son muchos los gratos y muy buenos recuerdos que me traje del pueblo, en el 2.014, cuando estuve pasando ahí las fiestas, como para que permanezcan latentes en lo más hondo de mi ser y piense en cómo lo estaréis pasando estos días los paisanos y visitantes, aunque no haya colgado nada anteriormente en la Web para desearos felices fiestas, no por falta de tiempo (que también, aunque parezca irónico) sino por que el ordenador no estaba  a mi alcance.

Estoy convencido de  que hoy, día del patrón, será un día memorable para todos los que tenéis la suerte de estar en nuestro pueblo y disfrutar de las maravillas que nos ofrece tan generosamente; y confío en que el tiempo os acompañe para poder disfrutar de los distintos acontecimientos que se ofrecen a todos los que estén interesados en pasárselo bien y disfrutar de la vida en un lugar tan maravilloso y entrañable como es La Zarza.
Salud, alegría y buen humor, para disfrutar de lo mejor del año en el pueblo; y, aunque al final de las fiestas el cuerpo necesite un descanso, habrá merecido la pena darle ese “castigo” y esperar que el próximo año le vuelva a pasar lo mismo, pero con más intensidad.
Un abrazo muy fuerte para todos los compueblanos y, mi gratitud a todos aquellos que nos honran con su presencia en estos días tan significativos para los zarceños de bien.

¡Ah!; se me olvidaba. Como me imagino que un tal, Francisco Javier Recio Hernández (Javi)        -supongo que lo conocéis todos-, además de la marcha que lleva durante todo el año poniendo cada cosa en su lugar, y también estará (como cada año), en plan marchoso con los preparativos de cada uno de los eventos, sin tener apenas tiempo para sosegarse un poco y, comer y descansar tranquilamente, debido al ajetreo y  el ritmo que él mismo se impone sin necesidad de que le ayuden; os pediría a los paisanos que lo cuidéis con esmero antes de que se quede en el chasis y luego tengamos que lamentarlo todos, pues, ¿quién se cuidaría de la música y demás preparativos que requiere la organización de los festejos, si el muchacho se debilita de tanto currar y no le quedan energías para seguir...?  ¿Qué pasaría luego?

22 julio 2016

CALLEJERO ZARCEÑO


El Ayuntamiento, nuestro Ayuntamiento: El Ayuntamiento de La zarza de Pumareda, en la actualidad informa puntualmente sobre los aconteceres habidos (se supone que también futuros) que, acaecidos en el pueblo, afectan a la colectividad, fundamentalmente de cara  a un futuro cercano que necesita un cambio en la estrategia de la política municipal un tanto desfasada, que, llevada a término desde tiempos remotos, pedía a gritos un cambio para actualizarse.

Una muestra de ello, aunque pueda parecer insignificante, es la adecuación del callejero que estaba inmerso en un laberíntico desfase, discordante con los nuevos tiempos y circunstancias que requería con urgencia una sólida revisión que lo actualizase con una puesta al día, de la más elemental y normal cotidianidad en la vida de los compueblanos, tanto de los que viven permanentemente en el pueblo como de los ausentes.

Como todo zarceño de bien, desde estas líneas, quisiera agradecer la iniciativa llevada a término por el Consistorio, así como la acertada y bien intencionada colaboración de todas las personas que participaron con nuestras autoridades en la elaboración del nomenclátor y el acierto en la denominación de todas y cada una de las calles (bautizadas o rebautizadas) y rincones con nombres que a mi personalmente, me han sorprendido gratamente; y que, algunas de ellas habrán regocijado a los aficionados a la Ornitología que tengan alguna relación con La Zarza, y visto colmada su aspiración de ver nominadas algunos lugares urbanos con los nombres de las aves que, en otros tiempos abundaban por esas latitudes acompañando a los pobladores de nuestro pueblo y ahora es menos frecuente su presencia, como consecuencia de la intervención de la mano del Hombre, que, donde aparece todo lo modifica en función de sus intereses.

Me ha resultado gratificante comprobar cómo el nombre de la maestra Doña Anita, se le ha asignado a la calle que en su día, hace ya algún tiempo yo lo había solicitado y las circunstancias del momento, en aquél entonces, no fueron propicias al evento; por lo cual, me alegro que se haya modificado el criterio y asignado a la citada señora una calle más ecuánime a su buen hacer en el pueblo, reconociendo el mérito que la genial maestra de nuestras mujeres de entonces se merece, por la gran labor que hizo durante tantos años, culturizando a las zarceñas de la época, cuya sapiencia repercutió en sus descendientes que nos vimos favorecidos directa o indirectamente, por los conocimientos que la citada maestra inculcó en nuestras madres.

Por otra parte, no es mi intención alabar la labor que está llevando a cabo el actual Gobierno Municipal, ni la llevada a término por los anteriores, sino reconocer que, los hechos (sin entrar en análisis) son los hechos. Y, en cuanto al callejero, que, es lo que ahora nos ocupa, era necesario adecuarlo a la realidad, tal y como lo han hecho e informado la autoridades en el Pleno Municipal de fecha 27 del pasado mes de junio.

Ahora, sería conveniente para el bien del pueblo y, cuando las circunstancias lo permitan, poner a disposición de los ciudadanos (previo el pago correspondiente) interesados en ello, el plano urbano actualizado con las modificaciones habidas y expuestas por el Consistorio en el citado Pleno.

Bueno sería también que se hiciera público el nombre de las personas (no concejales) que han colaborado con las autoridades en la elaboración del callejero aportando sus conocimientos en la materia, para que el resto de zarceños sepamos de su labor en favor de nuestro pueblo, y así, poder expresarles nuestro reconocimiento cuando proceda, a su desinteresado y buen hacer; pues, me imagino que habrán sido persona bien conocedoras de las costumbres y tradiciones más arraigadas, además, de una exquisita sensibilidad en la vida y aconteceres de los compueblanos que, o son muy mayores  o ya no nos honran con su presencia; pero que, en el pasado formaron parte activa de la comunidad y son la esencia  y la enjundia de la convivencia de aquéllos tiempos y de nuestro legado recibido de su esfuerzo.


No es que el resto de temas que se expusieron en el citado Pleno Municipal no  sean o me resulten  interesantes, sino que, he querido hacer hincapié en el tema del callejero, porque me ha parecido oportuno, pero no por ninguna razón especial que me mueva a hacerlo.

04 julio 2016

ENTREVISTA AL SEÑOR ALCALDE DE LA ZARZA

Con Motivo de la entrevista que Manolo, como director de la Web zarceña le hace a Don Javier Recio, como Alcalde de La Zarza de Pumareda, al cumplirse casi un año al frente del Consistorio, y, en vista de las preguntas y respuestas que en ella afloran; quisiera hacer una invitación al señor entrevistador, sólo con la sana intención de que, ya que ha puesto el motor en marcha, no lo detenga antes de terminar el viaje.
Las cosas que se han hecho en el pueblo a través de los tiempos, las han hecho unas personas que, en algunos casos eran los responsables de llevarlas a cabo y estaban obligados a ello, y en otros solo meros observadores, a los que también sería bueno preguntarles el qué y el porqué, unas se hicieron y otras no, como es el caso de los exalcaldes que afortunadamente viven y se les puede entrevistar, para saber qué les hubiera gustado hacer y qué no pudieron hacer porque no se dieron las circunstancias apropiadas cuando eran los responsables de la gobernabilidad municipal.
Quizás, también sería interesante la entrevista que se le podría hacer al fundador de la Web (un tal, Manolo, no sé si conoceréis), que, tiene acumulado en su haber una larga serie de datos y experiencia, al que se le podrían formular algunas de las preguntas que acuden a la mente del autor de estas líneas en éste preciso momento; y, no solamente al Señor Director de la Web, sino entrevistar a otros zarceños más o menos comprometidos con el pueblo para que éste, adquiera un ritmo, que, sin ser caribeño, sí sea un poco más dinámico, posiblemente, se obtendrían algunas buenas sugerencias que si las circunstancias son propicias, podrían ayudar en la labor que el equipo municipal de gobierno está llevando a término con la encomiable labor emprendida.
Por eso, sugiero que a los próximos (si los hay) entrevistados, no se le haga un par de preguntas facilonas para salir del paso, porque eso sería pan comido, sino preguntas en las que se les pidan respuestas que se impliquen en lo que consideren qué sería beneficioso en el futuro para nuestro pueblo.
Sé muy bien, amigo Manolo, que andas lo suficiente atareado como para que, encima se te pida más esfuerzo del que habitualmente vienes realizando, que es bastante, y más de cara a las fechas que nos esperan en las que tu descanso es más bien escaso; pero, también sé, que tú te desenvuelves bien y con soltura en esa faceta que dominas con habilidad, dada tu larga experiencia y sobrada voluntad para hacerlo, a pesar de lo escaso que andas de tiempo en algunas ocasiones.

Desde mi parecer, ha sido un acierto entrevistar al Alcalde; y, desde el mismo punto de vista, creo que el resto de alcaldes habidos con anterioridad, también tendrían algo que decir si se les entrevista en los mismos términos, pues, unos han hecho unas cosas y otros otras como es lógico, pero lo cierto es que todos han hecho algo, y con la experiencia del pasado, también podrían ayudar a los actuales ediles a tirar del carro hacia adelante, pues, si bien es cierto que están haciendo bastante y, las cosas bastante bien, una buena y desinteresada ayuda siempre es de agradecer; y la experiencia es un grado; además, de que “todos” somos políticos aunque a veces lo disimulemos, y, todos tenemos la obligación de aportar nuestro granito de arena para hacer la obra

Por otra parte, tampoco se le debe cargar excesivamente de trabajo al Alcalde, si no queremos que de tanto currelo se nos quede en el chasis (y nos pase lo que al dueño de la Gallina de los Huevos de Oro), y después, ni Alcalde ni nada; pues, con la que le espera al muchacho desde ahora hasta finalizar las fiestas, es como para recomendarle que se aumente en el desayuno la dosis de Cola Cao, que dicen que tiene un gran poder...
Manolo: Bien por las preguntas.  Y, Javi, muy bien por las respuestas. Seguir así los dos.



18 mayo 2016

CAMPAMENTO, "EL FERRAL"

Al hilo de un comentario que Argimiro le hace a Manolo, respecto a el campamento de “El Ferral”, en la entrada que con fecha 09 del mes en curso, éste, titula en su Web: “Mi cámara se va sola al pueblo” y la respuesta que el mismo le da; me surgió la idea peregrina  de comentar algo sobre el particular, toda vez que soy uno de los miles de reclutas que pasaron una buena parte de la Mili, en el famoso campamento, recibiendo la instrucción que, según versión oficial, nos convertía en soldados defensores de los valores patrios.
Posiblemente, para una mayoría de las personas que tengan la gentileza de leer esta entrada, les resulte extraño, como es lógico,  el nombre del campamento de “El Ferral”, cercano a León; pero, para los mozos zarceños, que, a lo largo de varias generaciones hayan cumplido el Servicio Militar Obligatorio en Castilla-León, y pasado el periodo de instrucción en ese campamento, los muchos e imborrables recuerdos que permanecen en su memoria, les acompañarán hasta el final de su existencia.
En los tiempos en los que a mi y los de mi quinta, nos tocó “disfrutar” de la acogida que nos brindaba El Ferral, como consecuencia de la dictadura militar que, en aquél entonces gobernaba el país, no era la Mili tan permisiva como lo fuera posteriormente, sino que, la disciplina (por llamarla de alguna manera), era férrea y poco tolerante, la comida, poco abundante, más bien escasa y algunas cosas más; y, el trato como personas que recibíamos, tampoco era muy sensible, por definirlo de una manera algo “sensible”.
El frío que pasamos los de mi reemplazo (1.962) y el viento seco y cortante que corría por el campamento, nos escareaba la piel (se resquebrajaba y llagaba por el frío) de manos, cara y piernas, porque, a pesar de lo inclemente de la climatología, nos obligaban a primera hora de la mañana a hacer gimnasia en pantalón corto y mangas de camisa (meses de marzo, abril y mayo), que, ya es tener moral y consideración hacia las personas. Supongo que lo harían para fortalecernos y forjarnos como soldados, según el punto de vista militar; aunque los reclutillas, las pasáramos canutas.
Posiblemente, como mi reemplazo fue el mayor en número de reclutas habido en la reciente historia de España, como consecuencia de coincidir con el final de la Guerra Civil, y, un año más tarde la abundancia de nacimientos, por la falta de televisión en los hogares de entonces, la disciplina y la escasez de tolerancia, estaban al orden del día, si querían controlar y dominar la situación.
Allí, tuve la gran suerte de coincidir con mi buen amigo Horacio (q. e. p. d.) que, al principio de llegar, se acercó a mi, al final de una clase de teórica en la Explanada y me produjo una gran alegría (de las pocas que se recibían allí por entonces), lo que hizo que la amistad que ya nos unía se fortaleciese; aumentando más aun, en el cuartel de Infantería en Salamanca, donde cumplimos el resto de la Mili, y pasamos muchas horas paseando por la Plaza Mayor y hablando animadamente en la biblioteca (de la que yo era uno de los responsables); hasta que llegaron del campamento los nuevos reclutas paisanos que nos acompañan en la foto adjunta.

Una de las cosas buenas que tenía el campamento, era la salubridad, que, al no haber contaminación alguna, el aire que se respiraba era puro. Ya nos gustaría que fuera igual aquí donde vivimos algunos de los zarceños que estamos fuera del pueblo.
Los buenos ratos pasados en el chigre que había a la entrada del campamento, también ayudaban a hacer un poco más grata la estancia en aquél lugar, pues, era el punto de encuentro de los ocupantes del recinto, incluidos los mandos que también lo visitaban. Algunos con bastante frecuencia.
Algo que, al principio me impresionó, fue la concentración de soldados (reclutas) en formación en la explanada para acudir a Misa cada festivo, pues en aquél entonces, solamente había un reemplazo al año, y, precisamente en ese reemplazo, había 14.000 “soldaditos”, independientemente de los mandos y personal de servicio; lo cual supone una ingente cantidad de gente en un lugar que, aunque abierto, no dejaba de ser relativamente reducido en función del número de personas que allí había, para que, en caso de emergencia se hubiera complicado la situación.
Lo mismo ocurrió en la jura de bandera que ese año ya no se hizo en el Paseo Papalaguinda de León, debido al número de soldados habidos en el reemplazo; así que, Guzmán el Bueno, se quedó con las ganas de vernos desfilar a los mejores.
Las visitas a León y los pueblos colindantes, así como La Virgen del Camino, guardan en mi memoria un grato recuerdo de la estancia en campamento leonés.
Seguramente, los que estuvisteis en El Ferral, e hicisteis las maniobras de tiro y orden abierto caminando hasta Benavides y el Monte Teleno,  haciendo noche en Astorga,  acampados en la explanada que entonces había en la periferia de la catedral Maragata, tendréis presente lo que supone una caminata como esa, aunque estuviéramos bien preparados previamente haciendo marchas a pie, tanto diurnas como nocturnas, generalmente inesperadas, de las que recibíamos notificación un rato antes de partir.
Recordareis también la cantidad de soldados que la citada marcha se quedaban por el camino, por no poder soportar sus pies la dureza de la marcha, y la poca delicadeza con que eran tratados por la superioridad de entonces.
La salida al Teleno (Picu Taleneu, en la denominación tradicional cabreiresa) que, es el pico más alto del macizo montañoso galaico leonés, ubicado en Los Montes de León, entre los municipios de Truchas y Lucillo, en la provincia de León y acampada a la orilla del río Órbigo, donde algunos pudimos pescar truchas y ranas, además, de sufrir las consecuencias de miles de mosquitos  (Cínifes) que disfrutaron con nuestra presencia durante la noche, supongo que también habrá dejado algún que otro recuerdo en alguno de vosotros; así como el silbido de los obuses pasando por encima de nuestras cabezas, antes de estrellarse en los blancos que habían sido  colocados previamente, en la falda y cima del Teleno, en la vertiente norte que ocupa parte de la comarca maragata, y en la que en aquél entonces (no sé si existirá) había un campo de tiro perteneciente al Ministerio de Defensa, que tantas controversias ha causado entre los habitantes maragatos de la comarca y el Ejército, principalmente, por el número de fuegos que se producían en las maniobras de tiro.
Contar anécdotas del Campamento, El Ferral, sería interminable, por lo tanto, y, como no sé cómo interpretarán mis paisanos este comentario sobre el mencionado campamento, espero que alguno se lance al ruedo y nos cuente alguna de sus anécdotas más significativas, vividas en ese lugar por el que han pasado tantos paisanos.
Bueno, como ya pasó, ahora a disfrutar de los recuerdos y contárselos a los demás.


23 abril 2016

LA CABAÑA DE LOS BOLOS


La geografía zarceña encierra en toda su extensión abundantes edificaciones de piedra, fruto del ingenio, esfuerzo y bien hacer de nuestros antepasados, todas ellas dignas de mención; pero, una de las más entrañables para mi es la Cabaña de los Bolos, ubicada junto al camino de Mieza, a la altura de  la falda del Teso de los Nabazos, en la ladera orientada hacia Cerezal de Peñahorcada, de la que guardo muchos y muy gratos recuerdos de mi niñez, como consecuencia de las frecuentes veces que me cobijé bajo su techo cuando iba o regresaba del tejar que había en la cima del citado teso; ya que era el lugar de trabajo de mi padre, que, en aquél entonces era el titular del mismo.

Esta cabaña, que, antes de la parcelación estaba junto al borde del camino y ahora está por detrás de la valla que delimita la propiedad del terreno donde se asienta (donde ha estado siempre), era el lugar de paro para hacer un pequeño alto en el camino de la mayoría de las personas que transitaban por aquél lugar  a sus quehaceres laborales; unas a trabajar el campo, otras al pastoreo y el resto, camino de Mieza, que entonces era la única vía de comunicación existente entre la citada población y la Zarza; a no ser que se rodeara dando la vuelta por Cerezal, pero eso no era lo normal en aquél tiempo.
La de veces que la Cabaña de los Bolos, habrá protegido de la lluvia , el frío y el calor a los pastores y sus perros, que, además de grande y estrategicamente situada, permitía también a los agricultores un pequeño descanso veraniego bajo su fresca sombra, o una leve parada cuando, después de una larga y dura jornada de trabajo regresaban a sus hogares y hacían la paradita “para echar un cigarro” antes de llegar a casa, mientras esperaban fuera los animales con sus arados que entonces se utilizaban para hundirse en la tierra y prepararla para la sementera cundo tocaba la Hoja en aquella zona; si bien, aquéllos vetustos arados , afortunadamente, han sido sustituidos por otros aparatos más modernizados y prácticos que alivian del esfuerzo tanto a los agricultores como a los animales.
¿Cuántas siestas habrán dormido dentro de la cabaña los pastores y labradores zarceños...?
¡Cómo han cambiado las cosa desde entonces!
Hoy, la Cabaña de los Bolos, que tanto significó en mi infancia zarceña, y tantas veces ha acudido a mi mente desde entonces, se ha convertido en una antigualla que pasa desapercibida para la mayoría de los habitantes de los dos pueblos que la intermedian y de los escasos visitantes que ahora le honran con su presencia, toda vez que, casi no se utiliza y su valor monumental ha descendido.
Sin embargo, su porte señorial, como lo muestra la fotografía que se adjunta y su construcción, rústica, sí, pero solida como una roca y resistente al paso de los años, “hecha con piedra de la casa” por unos artesanos de la construcción que no necesitaban arquitectos, aparejadores ni maestros de obras para hacer obras de arte como las que abundan en el entorno y dentro de nuestro pueblo, permanece impertérrita viendo pasar el tiempo como la Calle de Alcalá, y, recordándonos a los zarceños las muchas prestaciones que en otros tiempos aportó a nuestros antepasados , a los que acogió y trató con el respeto y cariño que ellos se merecían.
En mi fuero interno, siempre se albergará el recuerdo zarceño de la Cabaña de los Bolos que se cuentan por cientos las veces que he estado dentro, unas sólo y otras acompañado de mis hermanos que, o bien a la ida o a la vuelta del tejar, siempre era la parada obligatoria (más bien, voluntaria), que no se podía eludir.
Afortunadamente para nuestro pueblo, sus autoridades municipales se están volcando con ahínco y entusiasmo en recuperar la presencia de los monumentos de piedra heredados de aquéllos que nos precedieron, como muestra el interés demostrado en los últimos tiempos con la campaña a favor de la piedra (que, últimamente se estaba denostando) y, ahora con la feria ha vuelto al redil, que, es el lugar que le corresponde, gracias al buen hacer y al interés que demuestra el equipo de Gobierno Municipal que es digno de encomio y merece mi más distinguida consideración y respeto junto a mi agradecimiento personal.
Desde aquí, les animo a seguir en el empeño y sacar adelante el proyecto al respecto en el que se halan inmersos.
Recuperar en la medida de lo posible las edificaciones de piedra que son el emblema de nuestro pueblo y el legado de nuestros antepasados, solo merece gratitud por parte de toda persona de bien, hacia quienes se interesan por sacar a flote las edificaciones que con el paso del tiempo se han ido degenerando.
Son muchos los monumentos de piedra existentes en nuestro pueblo, que, con un poco de buena voluntad por parte de todos, pueden regresar a la actualidad formando parte del patrimonio recibido, que, no siempre lo hemos sabido valorarlo en su justa dimensión, como es el caso de la majestuosidad de la Cabaña de los bolos.