16 junio 2013

CONDUCCIÓN EN CURVA



 
El estudio de la curva en carretera tiene una importancia excepcional, pues influye de manera muy notable en muchos accidentes.
                
Las carreteras siguen un trazado que, en general, puede decirse que es recto y llano, pero, como tiene que adaptarse a las variaciones del terreno  y circunstancias, se alternan tramos rectos con curvos, y tramos llanos con otros en cuesta.

Sin ninguna duda, la curva -como veremos más adelante-, es uno de los puntos en los que se producen un más que considerable número de accidentes -en la mayoría de los casos evitables-, pero que, la imprudencia y otros factores hacen que esta lacra siga en aumento para desgracia de todos.

La peligrosidad generada por las curvas hace que, estos lugares sean los más conflictivos de todas las vías porque en ellas se rompe la trayectoria rectilínea produciéndose un desequilibrio entre las distintas fuerzas que intervienen en el movimiento del vehículo, que le hace modificar la trayectoria proyectada por el conductor.

Como conductores experimentados que somos la mayoría de los lectores de esta web, en alguna ocasión al entrar en una curva “un poco ligeritos,” hemos notado como nuestro vehículo empujaba con más ímpetu del que nosotros habíamos calculado, como consecuencia de la acción ejercida por la fuerza centrífuga que se manifiesta en las curvas con mayor agresividad.

El susto llevado en ese momento, nos permite adquirir una experiencia nueva, que, a su vez, nos beneficia como conductores, toda vez que en la próxima curva que encontremos y en la siguiente...., al acercarnos a ella, ya nos cuidaremos muy mucho de que no nos ocurra lo mismo que en la anterior. Pero como el Hombre es  un animal de costumbres, transcurrido un corto período de tiempo se nos olvida el susto, pasamos de lo pasado y volvemos de nuevo a las andadas para  tropezar nuevamente, no en la misma piedra, pero sí algunas veces en la misma o parecida curva.

Todos los que conducimos, sabemos muy bien que las curvas son los puntos más peligrosos de la carretera porque en ellas  se manifiesta más agudamente la fuerza centrífuga que tiende a expulsar al vehículo fuera de la calzada con las negativas consecuencias que ello conlleva.
 
A los que ya llevamos algún tiempo conduciendo, la experiencia adquirida nos ha demostrado en alguna ocasión, que las fuerzas que intervienen en el movimiento de un vehículo, al entrar en una curva y sufrir un desequilibrio entre ellas al romperse la trayectoria trazada previa a la misma -en función de la velocidad que desarrollemos y de una serie de factores que intervienen en todo movimiento-, hacen que el dominio del vehículo se escape al control del conductor por muy buena voluntad que este pueda tener, independientemente de la experiencia adquirida durante los años de practica de la conducción, pues, generalmente, contra las fuerzas de la Naturaleza nada podemos hacer los humanos; como ilustra la fotografía de la derecha.

La actuación del conductor al volante, el radio de la curva, la inclinación del peralte, el estado del pavimento, la presión de inflado de los neumáticos, la altura del centro de gravedad, etc., y muy especialmente la velocidad  que imprimamos a la entrada a nuestro vehículo, determinarán el grado de seguridad que ofrezcamos al tomar la curva y que el vehículo se mantenga o no en la trayectoria deseada.

Un error de cálculo al tomar la curva sin las debidas precauciones puede acabar en tragedia si no
somos precavidos; muy especialmente si se trata de carreteras como la que nos ofrece la fotografía que se adjunta a la izquierda; o sin ninguna protección como lo ilustra la de la derecha, en la que, por instinto de conservación ,deberíamos tomas las máximas precauciones para evitar las negativas consecuencias que reportaría un error.


Toda curva tiene una zona previa de frenada o reducción en la que el conductor debe adecuar la velocidad de su vehículo a las circunstancias que le rodean y a las características del propio conductor, vehículo, vía, etc. En esa zona, algunas veces es suficiente con dejar de acelerar a la entrada para disminuir la acción de la fuerza centrífuga a la salida y evitar el peligro. En otras, tocando un poco el freno o pasando a una relación de marcha más corta, controlamos el vehículo.

Como norma general, es aconsejable entrar en la curva despacio para poder salir acelerando y que las ruedas agarren más sobre el pavimento en el final de la curva, ya próxima a la salida.
      
El centro de gravedad o punto de equilibrio estático, es un factor influyente a tener en consideración en toda curva, pues es determinante en el comportamiento del vehículo en todo el desarrollo de la misma.

Cuanto más alto se halle el centro de gravedad, mayor es la posibilidad de vuelco. Los vehículos con un centro de gravedad muy bajo, al tomar una curva con exceso de velocidad, generalmente tienden a derrapar, si bien, la posibilidad de volcar siempre será menor que si el centro gravitatorio está a mayor altura.

Los vehículos sobreviradores, generalmente los de motor trasero, tienden al tomar una curva a girar más de la parte trasera que de la delantera, como consecuencia, el conductor deberá girar menos la dirección para que siga la trayectoria elegida.

Los vehículos subviradores, generalmente, los de motor delantero, al tomar una curva tienden a salirse rectos, porque siguen una trayectoria más abierta que la teórica, por lo que el conductor deberá girar más la dirección para que describa la trayectoria deseada. Cuanto más largo sea el vehículo, más culea y es más sobrevirador.

A pesar de la tendencia que da la propia construcción del vehículo, ésta se puede corregir en parte con la presión de los  neumáticos y con el diámetro  de las barras  estabilizadoras. Si entramos en una curva a velocidad más elevada de la normal, pero dentro de la velocidad admisible con un coche subvirador, para conseguir tomar la curva no se debe frenar sino, todo lo contrario, acelerar para que el vehículo tire hacia adentro de la curva.  

Al coche sobrevirador, en la misma situación anterior le derrapan las ruedas traseras hacia el exterior, y para contrarrestar la acción de la fuerza centrífuga, sin dejar de acelerar se gira el volante hacia el exterior de la curva y el coche sale y se neutraliza la acción de las fuerzas intervinientes.

Está bastante extendida entre la opinión general, la creencia de que en la curva no se pueden corregir los errores, sin embargo, en un buen número de casos, se pueden solucionar o corregir situaciones comprometidas de la conducción si previamente hemos practicado y recibido el entrenamiento necesario para estos menesteres, no hay que olvidar que el coche no está sólo a merced de la fuerza centrífuga, la adherencia, la velocidad, etc., sino que tiene movimiento propio que se puede utilizar para salir de una curva o para variar una determinada trayectoria en un momento de apuro. Si bien, un factor muy importante para situaciones comprometidas, es el tipo de pavimento sobre el que vamos circulando, pues aunque el conductor reaccione con pericia y acierto, o, sea un experto en la conducción de alto riesgo; como el pavimento carezca de la adherencia necesaria para esa situación, el vehículo se sale de la curva irremisiblemente, bien derrapando o volcando, independientemente de que sea de tracción o propulsión, subvirador, sobrevirador o neutro; en ambos casos se sale de la calzada. No obstante, lo dicho anteriormente, téngase presente que las vías al ser generalmente de dos dentidos, aunque estén sin señalizar como ilustra la fotografía izquierda, siempre deberemos circular por la zona correspondiente a nuestro sentido de la marcha, si no queremos vernos involucrdos en un choque frontal, cuyas consecuencias son las más graves e imprevisibles.

Si bien el trazado de la trayectoria del vehículo al tomar la curva aprovechando la posibilidad que esta nos brinda para agrandar el radio, es uno más de los factores que debemos tener en consideración en el momento de describir la alineación, jamás deberemos olvidarnos de que, como se cita con anterioridad, las vías son de dos sentidos de circulación (fotografía izquierda), y si trazamos una trayectoria muy cerrada hacia la izquierda (como lo ilustra la fotografía de la derecha) en una curva también a la izquierda, podemos encontrarnos de frente con los vehículos que circulan en sentido contrario al nuestro; como consecuencia, no siempre  es aconsejable ceñirse  hacia el centro en las curvas tomadas a la izquierda, - podría ser negativo – sino que, a veces resulta más seguro aminorar la marcha antes de la entrada,  y tomarla más abierta como medida preventiva si no queremos llevarnos un susto a cada momento, a no ser que la circulación esté cortada como ocurre en las pruebas deportivas tipo rally; en cuyo caso, aunque se tratara de curvas como las de la fotografía adjunta, no nos afectaría tanto al no encontrarnos con otros usuarios de frente que se vieran afectados por nuestra presencia como es obvio.  

 Y para terminar: 
Las trayectirias que indican las cuatro fotografías que siguen a estas líneas, siempre son un peligro que deberemos evitar; independientemente de que las curvas sean a izquierda o derecha, tengamos o no visibilidad, o circulemos por la mejor carretera del país. Nuestro deber (perdón por la insistencia) es circular en la zona que se nos ha asignado para utilizarla en nuestro sentido. ¡¡¡No otra...!!!

A veces resulta cómodo tomar la curva ocupando parte de la zona correspondiente al sentido contrario porque vamos solos, y, al no venir nadie en sentido opuesto se nos antoja más cómodo y seguro. Craso error; la policía de vigilancia de las careteras, algunas veces nos observa desde puntos estratégicos y en el momento más inesperado nos detiene para notificarnos la denuncia por utilizar la calzada indebidamente. De ésto, saben mucho aquellos que la policía de tráfico los para a cierta distancia del lugar de la infracción para felicitarlos por circular a más velocidad de la establecida en el lugar y controlada por un inoportuno radar que con su presencia recoge las infracciones cometidas al respecto. Al mismo tiempo que nos recuerda el agente denunciante la pérdida de puntos en nuestro permiso de conducir, así como la cuantía en dinero que le acompaña. Todo ésto, independientemente de que no hay que aherlo bien por temor a la sanción, sino por civismo como además, es nuestro deber.

No es mi intención atemorizar a nadie; sólo pretendo poner en conocimiento de todo aquel que lea esto, que los miles de accidentes ocurridos en las curvas por falta de prudencia y las consecuencias que se derivan de los mismos, son extremecedoras. Secuelas inborrables que acompañarán el resto de su vida a los que lo puedan contar y otras mucho peores para los allegados a aquellos que por desgracia no tuvieron suerte de salir con vida; y la vida es tan bonita, que es necesario saborearla lentamente sin ninguna prisa para poder disfrutar de esa bendición que, cuando vamos conduciendo, no siempre nos acrdamos que es única .

Dado que la conducción en curva es el mayor de los peligros que -como norma-,  le afectan al conductor, al finalizar la segunda parte del tema en cuestión la semana próxima (después de que hayan leído con detenimiento las dos entradas), no tengo ningún inconveniente en responder a cuantas preguntas, comentarios o planteamientos que me quiera formular cualquier lector que le pueda resultar de interés, siempre que la persona se identifique con su nombre, pues, a los anónimos  no responderé, para evitar cualquier polémica.


1 comentario:

Manuel dijo...

"Agarraté que vienen curvas"

Siempre tan interesantes las normas y consejos que nos recuerdas para bien de todos.
Sigue, sigue, no pares; aunque aflojes en las curvas.

-Manolo